Leo Harlem durante una actuación en las Noches Mágicas de La Granja. / JUAN MARTÍN

El humorista y actor Leo Harlem ha apoya un proyecto que desarrolla la Fundación Personas con apoyo de la Fundación La Caixa para explorar la faceta artística y el potencial creativo que tienen las personas con discapacidad intelectual. Su mensaje es que la creación puede llegar desde cualquier origen. Que no hay nada más inclusivo que el arte.
La iniciativa, que se ha promovido en las provincias de Palencia, Segovia, Valladolid y Zamora, ha tenido como primera creación un mural urbano de 25 metros en el que han colaborado personas con distintas capacidades y Leo Harlem visitó esta semana en la capital zamorana. El monologuista explicó que así como la sociedad ya tiene asumido que las personas con discapacidad intelectual pueden desempeñar una profesión, todavía queda pendiente ver a esas personas como artistas.

Frente a ello, Harlem defiende el “arte pobre o arte bruto”, aquel que realizan personas sin formación académica en la materia, y en ese contexto ha situado también la vertiente creativa que pueden mostrar personas con distintas capacidades. A su vez, constató que a los usuarios de Fundación Personas les hace una ilusión tremenda participar en iniciativas artísticas porque lo ven como algo “tangible” y que “les pone en valor”.

El proyecto Mirar, promovido por la Fundación Personas, busca ese objetivo y para ello ha programado, además de la realización del mural que se puede ver en el barrio de La Candelaria de Zamora, otras actividades que se extienden también a otras provincias de Castilla y León. La idea es poder organizar en un futuro una exposición anual con obras de arte realizadas por usuarios de esa fundación, además de explorar con ellos otras facetas artísticas como la poesía visual, los collages o la música.

Entre las actividades programadas figuran talleres, clases de música o incluso visitas a museos que, al adaptar el proyecto a la situación sanitaria derivada de la Covid-19, de momento se han desarrollado de forma virtual.

El proyecto reivindica el arte, como terapia rehabilitadora que enriquece y empodera a quien lo practica, ayudando a superar barreras y techos de cristal que las personas con discapacidad intelectual suelen encontrarse por el camino. El proceso se plantea con un formato no competitivo y permitirá la identificación de artistas.