Elvira Sastre publicó su último poemario, ‘Adiós al frío’, en octubre del pasado año. / GLORIA NIETO
Elvira Sastre publicó su último poemario, ‘Adiós al frío’, en octubre del pasado año. / GLORIA NIETO

Habla de la magia cuando piensa en cómo se convirtió en una de las poetisas más reconocidas del panorama nacional. Pero no todo lo debe a esto. De hecho, el éxito del que ahora disfruta es el reflejo del “duro trabajo” que ha puesto siempre en juego. A través de la poesía, la segoviana Elvira Sastre conecta con sus emociones. También con sus fantasmas. Esto requiere un acto de valentía indudable.

Papá, mamá, quiero ser escritora”. No le hizo falta decirle esto a su familia: fue todo rodado. Escribe desde que era adolescente. Al tiempo que cursaba un máster en Traducción Literaria, ya recorría España haciendo recitales. Publicó su primer libro en 2013. Desde entonces no ha parado. Recurre a la escritura cuando está “enfadada o triste”. “Es un encuentro conmigo misma”, sostiene. Esto “le despeja la cabeza”. Ante una nube espesa, cada letra aclara las ideas.

Los temas que aborda en sus obras los decide “su cuerpo”. Hay momentos en los que tiene más necesidad de tratar causas sociales. Otros, amor y desamor. Cuando se pone frente al ordenador, todo cobra sentido. Últimamente está más en otro punto: ahonda en las cosas del día a día.

Hace dos años tuvo un revulsivo “brutal”. Su novela ‘Días sin ti’ le llevó a hacerse con el prestigioso Premio Biblioteca Breve. Nunca antes se había adentrado en el género de la narrativa. Partía con muchas inseguridades, por lo que la sorpresa fue aún mayor. Este reconocimiento le sirvió para confirmar que estaba haciéndolo bien.

Trabajó mucho en el pasado para poder decir en el futuro que está orgullosa de las decisiones que ha tomado. Hace unos meses publicó su último libro de poesía. Ahora, con una agenda repleta de trabajo, acaba de terminar una traducción y su segundo libro infantil. Además, ya trabaja en una nueva novela. No hay palo que no haya tocado. Aunque cuenta cosas que “son mentira”, ella lo hace “de verdad”.

Mi vida tiene mucho vértigo, por lo que trato de buscar siempre la calma”, relata. Protagoniza el nuevo anuncio de cervezas Alhambra, cuyo lema es ‘Este día es la vida. Vivámosla sin prisa’, del poeta Juan Ramón Jiménez. Este podría ser también su lema de vida. “Que tu lema sea un verso, es una maravilla”, mantiene. Hace años que aprendió la lección y se dedica mucho más a cuidar su salud mental. Lo tiene claro: su punto a tierra es la calma y disfrutar el día a día.

Acumula más de medio millón de seguidores en Instagram. En las redes sociales comparte su trabajo. De hecho, se adentró en el mundo de la literatura a través de estas plataformas: se abrió un blog y empezó a compartir con la gente. Lo recuerda con cariño: sus primeros lectores le impulsaron a seguir con su vocación. Por suerte, a Sastre, la parte más tóxica de las redes le toca de lejos.

Lleva cerca de nueve años en Madrid. Cuando siente que la capital “le agobia”, se refugia en el silencio de la ciudad del Acueducto. “No necesito nada más”, afirma. Le basta con descubrir nuevas rutas en compañía de sus perros (a pesar de que declara que la provincia “le encanta”, Valsaín es su debilidad). Su familia “está muy unida”. Ellos le atan a sus comienzos: es un lugar del que no quiere irse. Para la autora, “la familia es como la raíz de un árbol que riega todos los días”.

Su infancia la recuerda yendo y viniendo de la biblioteca de Segovia. Con un libro de poesía en la mano, pasaba las tardes en el parque de La Dehesa. Por aquel entonces, no podía imaginar que, años después, millones de lectores imitarían su hábito. En cambio, en sus manos sostendrían un ejemplar salido de lo más profundo del alma de aquella niña.