José María Chaparro Tejada, director general adjunto de Caja Viva-Caja Rural. Kamarero.
Publicidad

PILAR DE MIGUEL

Desde que hace dos meses o algo más, el Covid-19 entró en nuestras vidas la existencia de todos ha cambiado de forma radical. A la tragedia, de la cual aún no hemos salido, le sigue la crisis económica: El paro, los ERTE que miles de trabajadores aún no han cobrado, las medidas de seguridad que hacen que el funcionamiento y rentabilidad de muchos negocios sea imposible…

“Incertidumbre” se ha convertido en nuestro apellido y, nunca como hoy, el futuro está en el aire. Saber cómo están las cosas en esta pequeña provincia, tan afectada por la pandemia, no será la solución definitiva pero sí el camino para intentar atajar los problemas. Para ello conversamos con el director general adjunto de Caja Viva-Caja Rural, José María Chaparro.

Ante la situación económica creada por la pandemia que actualmente padecemos ¿en qué situación se encuentra Segovia?
La crisis sanitaria nos ha traído una crisis económica y la crisis sanitaria, que creo que sigue vigente en Segovia, todavía tiene un impacto importante porque, han salido informaciones que apuntan a que un 16,8% de las personas que se están sometiendo a test están dando un resultado positivo.
Aunque son estadísticas que tienen un sesgo porque se hacen los test a quienes tienen síntomas, se supone que hay por ahí un montón de personas, calculamos que en torno al 10%, que pueden estar asintomáticas y sin diagnosticar.
Al final, nuestras previsiones para Segovia son que, dado que hemos sido una de las provincias más castigadas a nivel regional y nacional y que, cuando salgan las estadísticas globales, por el número de casos y el número de fallecidos por habitante, vamos a ser una de las últimas provincias en salir del confinamiento, ese indicador, para nosotros, es muy importante, sobre todo en una provincia en la que el sector terciario, el sector servicios, es fundamental.
Si hacemos un análisis por sectores, que creo que también puede ser interesante, aunque sea global y sin entrar en detalle, el sector primario creemos que se está viendo menos afectado, salvo en algunos subsectores de la ganadería como el ovino, el caprino y los productores de lechones, que lo están pasando mal porque sus productos no tienen salida. Todos los sectores dirigidos a hoteles, restaurantes y cafeterías, se están viendo muy afectados.
En la parte más agronómica, de la cosecha, sobre todo de cereales, se espera que sea una cosecha muy buena y, aunque se atenúen los precios, creemos que se van a compensar con el volumen. Eso también ayudará a que bajen los precios de los piensos y que esto ayude al resto de los ganaderos de vacuno y porcino para que siga manteniendo buenos precios por la demande de China, aunque el Ibérico, está sufriendo más. En definitiva, en el sector primario, salvo los subsectores mencionados, está funcionando bastante bien.
En la parte más industrial, el sector secundario, lo que más predomina en Segovia es el sector agroalimentario. En este sector, en Segovia tenemos un sesgo grande. Los que tienen distribución directa o indirecta al canal HORECA (hoteles, restaurantes y cafeterías), y los que no. Por poner un ejemplo, los que secan jamones y los hacen para distribuirlos en restauración, se ven más perjudicados que los que lo hacen para la gran distribución, para supermercados o tiendas.
En definitiva, el sector industrial agroalimentario en Segovia está como en el del resto de España, sufriendo el parón y el problema con las exportaciones pero, se supone que son problemas más transitorios. A grandes rasgos, en Segovia, la industria no está asentada en subsectores muy afectados como el de la automoción de Valladolid o Burgos, o el de la construcción que ya venía “tocado”, y esto puede ser una “puntilla”.
Otro sector, uno de los más importantes para Segovia, el sector servicios, es el que sin duda, más está sufriendo y más va a sufrir. La forma de servir a los clientes va a cambiar, por lo menos hasta que aparezca una vacuna o un tratamiento efectivo que quite el miedo a la población. Se tendrá que desviar la atención a canales no presenciales, un fuerte apoyo tecnológico siempre que se pueda y, cuando no sea posible, o solo se pueda hacer de forma complementaria como nos ocurre en banca, se tendrá que hacer con fuertes medidas de seguridad y de prevención de riesgos sin duda.
En el caso del sector servicios, en restauración, tendrán que pensar en los servicios a domicilio y los que tengan que estar en sus instalaciones, estas tendrán que ser mucho más amplias y van a tener un gran peso las terrazas, en la parte exterior. Los que no dispongan de estos espacios, lo van a pasar mal.

Con todas las cosas que van a cambiar ¿qué opina del teletrabajo?
Creo que culturalmente en España, siempre, salvo en sectores tecnológicos o la consultoría, que históricamente ha tenido la posibilidad de teletrabajar, lo más que se ha conseguido es un trabajo mixto, mitad presencial o, a veces presencial y otras veces no. Y ahora que nos hemos visto obligados, se está trabajando bien.
Las empresas medianas o grades, con más recursos tecnológicos, que ya teníamos antes de la pandemia, hemos sabido explotarlos. Los que no los tenían pero contaban con recursos económicos, los han adquirido o los han subarrendado o alquilado y están funcionando. El problema es para las empresas que no tenían esta disponibilidad y los que no pueden realizarlos, bien por la capacidad de tener medios o, por que deban realizar su servicio de modo presencial. Pero, sin duda el avance en el mundo del teletrabajo ha sido importante.
Ahora solo falta que nos demos cuenta de que lo que estamos haciendo es teletrabajar pero de modo transitorio. Hay una serie de normas que hay que cumplir para poder teletrabajar desde casa. Desde el punto de vista de la seguridad y salud en el trabajo, que en muchos casos no se está cumpliendo porque lo que se ha hecho es mandar a las personas a que trabajen en su casa, con los medios tecnológicos, pero no con los físicos: La silla, la luz, para que puedan hacer su trabajo bien. Habrá que regularlo.
Por otro lado, y eso te lo cuento por propia experiencia, hemos llevado el negocio a casa y hay que acotar los límites porque, hemos invadido las casas de trabajo, las hemos invadido en tiempo y en espacio, y eso, de cara a los trabajadores, también hay que regularlo.
P-Imagino que estos días, desde que saltó esta noticia de la pandemia, su teléfono no para de sonar ¿Cuáles son los problemas que le plantean principalmente?
R-En efecto, el teléfono no para de sonar pero, en mi caso, casi siempre está sonando. Ahora, últimamente más porque la incertidumbre es tal que, por un lado hay clientes que llaman para pedir mi opinión porque piensan que nosotros tenemos las cosas más claras sobre lo que está pasando y, es cierto que nosotros estamos asesorados por un gran grupo, como es el grupo Caja Rural, con fantásticos profesionales. Detrás de nosotros hay asesores financieros e intentamos estar a la última y ver un poquito más allá pero, lo cierto es que la incertidumbre es para todos. Te llaman para que les ayudes a ver un poco más claro el futuro, para consensuar una medida que tienen que poner en práctica. Al final, lo que piden es que les hagas de consultor y, la mayoría de las veces, como es normal, para hablar de temas financieros, sobre todo si son empresas.
En las empresas, la problemática que se da ahora mismo es que muchas, como decíamos antes, están paradas. Muchas tienen a su personal en un ERTE, su actividad absolutamente suspendida y necesitan financiación para salir de este trance, sobre todo aquellas que consideran que pueden salir porque, desgraciadamente, hay empresas que esta situación les va a llevar al cierre y lo saben.
¿En qué estamos trabajando? Pues, en dar la financiación que necesitan esas empresas para mantener los gastos corrientes que tengan ahora mismo, mientras están hibernando o, para cuando puedan ir recuperando su actividad pues, como uno se puede imaginar las empresas no se abren de nuevo facturando lo mismo que antes de comenzar esta situación, con lo que necesitan tener financiación para acompasar los ingresos que puedan tener con los gastos que ya tienen.
Hay que pensar que, en los costes de trasformación de una empresa, dos tercios son los gastos de la nómina, los gastos de personal y, un tercio, los gastos generales, gastos fijos que, mientras están en situación de ERTE pueden ir acomodando el incorporar o no a determinadas personas, de acuerdo a los ingresos que puedan tener, con los clientes que puedan atender. Pero, los gastos fijos, los tienen y hay que darles financiación.
Nosotros, durante el mes pasado hemos estado resolviendo los casos más urgentes. Hemos estado trabajando todas las líneas con recursos propios. Las líneas abaladas por el ICO, que están tan en boga, y Caja Rural tiene un cupo bastante importante por la cuota de empresas que trabajan con nosotros. Hemos trabajado las líneas de Iberaval, no sé qué porcentaje de estos Iberavales que se han dado en Segovia hemos dado pero, seguramente más del 50%, y la mayoría de las llamadas que recibo de empresarios van en esa vía.
En relación a las familias, es distinto. Las llamadas son más en la línea de: “Estoy en un ERTE y no he recibido aún la prestación” Lo que está siendo un gran problema porque es el caso en el que se encuentran muchísimas personas a pesar de que se tramitó hace tiempo. Porque los trámites son lentos, porque son miles de personas las que están bajo estos ERTE, estamos hablando de unas 10 mil personas en Segovia, y lo que hemos hecho ha sido adelantar el pago de las prestaciones que ya estaban concedidas y, ahora se está trabajando en un convenio con el SEPE y con el Ministerio de Trabajo para poder adelantar las prestaciones a estas personas que se van reconociendo diariamente.

¿Cuántas empresas, aproximadamente, podrían cerrar su puerta o su persiana a causa del Covid-19 en Segovia?
No me atrevo a dar una estadística porque necesitaría tener más información. Ahora mismo, lo que sí puedo decir es que las empresas que son viables, si se les dan los medios y la liquidez necesaria para pasar el periodo de hibernación y, sobre todo, se les permite que puedan acompasar sus gastos a los ingresos para extender los ERTE y les dan facilidades en cuanto a los costes que tienen y a determinados pagos que tienen que hacer, creo que la tasa de mortandad empresarial, no será muy alta pero, si ahora mismo, no les dan medidas de flexibilidad como ya he dicho, en el tema de los ERTE, va a ser muy complicado.
Siguiendo con el ejemplo de un restaurante, si un establecimiento tiene 15 empleados (los que puede tener un establecimiento medio), ahora, en la situación que estamos, si abre con la capacidad que le dejan, está abriendo en pérdidas.
Si abre, con el problema de los empleados, su único público sería el que quisiera ir de la provincia, y con el grado de afectación que tenemos en Segovia, es muy difícil que las personas tengan ganas de ir a un restaurante. Los de otras provincias son los que realmente llenan los comedores.
Cuanto más tiempo tarden en desescalarnos, más tiempo tardaran en venir esas personas, más tiempo van a necesitar liquidez para seguir hibernando y más tiempo pasará para que puedan reincorporar las plantillas. Si no se acompaña de estas medidas: Que tengan liquidez para sostenerse y para hacer su propia desescalada y flexibilidad, sobre todo en el ámbito laboral, para ir incorporando a su personal, lo van a pasar mal.
Luego habrá otras variables, en hostelería va a ser muy importante el espacio. Pase lo que pase, después de la desescalada, se va a pedir un número de metros cuadrados por cliente y, si no los tiene, es difícil que le salgan los números. Serán muchos los restaurantes que van a tener problemas para continuar con su negocio.
El resto de los subsectores, la parte de comercio, tendrá que hacerlo de otra forma: Dando cita previa, limitando la entrada, pero podrá seguir vendiendo, y hay iniciativas para que compremos en Segovia. Se va a ver muy perjudicado el sector, todos hemos escuchado que el 30% no van a poder levantar la persiana pero, si no les ayudan, si no les dejan librarse del stock porque les cortan las rebajas o les piden medidas que son más caras que lo que sacan con los márgenes de sus negocios, también cerrarán.

¿Cuándo cree que “levantaremos la cabeza”? ¿Será una salida de la situación en V, en U? Se dice que a Segovia, las crisis llegan más tarde pero, también se van más tarde…
Como no soy economista, no me gusta la caligrafía que utilizan ellos para indicar el posible final de una crisis.
Segovia, en la crisis de 2008, es verdad que llegó más tarde y salió más tarde, pero esta no es una crisis normal, es absolutamente extraordinaria, no había pasado jamás. No ha llegado más tarde, lo ha hecho “a lo bestia” e incluso antes que a otros lugares porque, al estar provocada por una crisis sanitaria y, como esta crisis sanitaria ha venido con una virulencia muy importante en Madrid, por cercanía, aquí en Segovia, hemos sido de los primeros en entrar. En este caso, no hemos llegado tarde, hemos llegado incluso antes que los demás.
Lo que hay que ver ahora es cuándo se puede salir de lo que la está causando, la crisis sanitaria, y sin duda ahí vamos a tardar más tiempo en salir que los demás, con lo que las empresas de las que hablábamos necesitarán más apoyo, más tiempo.
Si tuviéramos que poner una fecha, primero tendríamos que despejar una incógnita, ¿llegaremos realmente a la fase III a finales de junio y podremos recuperar el tránsito entre provincias? Pero, por contestar a tu pregunta, creo que vamos a ir “muy en la línea de Madrid”, más que de Castilla y León, porque tenemos una afectación muy parecida a la capital de España.
En cuanto a la “nueva normalidad, y no me gusta nada el término porque no lo entiendo, es un enigma. Si te lo contestara como analista te diría que el gran cambio, “el antes y el después”, será cuando aparezca algún tratamiento o la vacuna. Hasta entonces, no habrá normalidad.