El análisis de los flujos poblacionales para explicar la pandemia

Dos profesores de la Facultad de Ciencias Sociales del Campus de la Uva en Segovia analizan a través de la estadística la propagación del Covid-19 por la provincia y por la Comunidad

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Ángel Luis Martín Roman y Alfonso Moral en una foto de archivo.
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¿Pueden los flujos poblacionales explicar la evolución de la pandemia y su diferente virulencia? Para Alfonso Moral y Ángel L. Martín-Román, la respuesta es sí. Estos dos profesores del Departamento de Fundamentos del Análisis Económico en la Facultad de Ciencias Sociales Jurídicas y de la Comunicación del Campus de la UVa en Segovia han realizado un estudio que establece patrones entre estos flujos de movilidad de los ciudadanos y la incidencia del coronavirus.

“Vimos un patrón y decidimos hacer un estudio que demostró nuestras impresiones”, aclara Alfonso Moral, que junto a Ángel L. Martín-Román han realizado los estudios ‘’Efectos desborde de los casos infectados por Covid-19 en Castilla y León’ y ‘Efectos estacionales del confinamiento sobre las tasas de mortalidad por Covid-19 en Castilla y León’.

Para estos dos informes, los investigadores recurrieron a los datos estadísticos con los números que la Junta ofrece de forma diaria sobre el Covid-19. De esta forma, demostraron que la pandemia ha seguido unos patrones territoriales claros y bien definidos que responden a los flujos poblacionales de los ciudadanos.

Tras ello, revelaron la existencia de patrones espaciales estadísticamente significativos en la evolución de la pandemia, que se corresponden a los flujos poblacionales entre territorios y que tienen un denominador común, el foco de la Comunidad de Madrid. El primer estudio refleja estos patrones en los contagios, mientras el segundo certifica los anteriores datos tras el tratamiento estadístico del número de fallecidos.

Las dos investigaciones vienen a demostrar que la circulación de personas explica que las zonas más afectadas son las más relacionadas y próximas con Madrid, véase Segovia, Soria y Ávila. Sin embargo, en el caso de la provincia segoviana se cumple una máxima que puede observarse con la tasa de incidencia por zonas básicas de salud, los territorios más castigados son los del sur de la provincia, mientras que los del norte han sufrido un brote menos virulento.

Esta cuestión se debería, según Moral, a que los territorios del sur tienen un mayor contacto con Madrid y los del norte con Valladolid. Por tanto, al no registrar la provincia de Valladolid grandes brotes en los primeros momentos de la pandemia, ha posibilitado que la zona norte de Segovia haya sido algo menos castigada que el sur.

Moral admite que los patrones de ambos estudios contemplan un denominador común, el foco primario de Madrid, que se trasladó al sur de Castilla y León con “los muchos desplazamientos por trabajo y en especial por las segundas viviendas”.

Después de ese primer contagio masivo, empezó lo que Moral denomina efecto desborde, que establece nuevas infecciones de los ya contagiados en sus hogares y entre su círculo más reducido. De esta forma, la enfermedad se repartió por toda la provincia, y solo el confinamiento consiguió perimetrar parte de estos grandes focos, como los registrados en la sierra, El Espinar o San Ildefonso. Sin embargo, los contagios entre territorios vecinos ya había empezado, lo que explica el reparto de la enfermedad por toda la provincia.

Moral admite que el “confinamiento ha tenido impacto”, ya que rompió la rapidez de la propagación de la pandemia por las zonas que en ese momento no habían registrado contagios o muy pocos, pero aunque redujera el efecto desborde, este “no desapareció”. “La transmisión en los hogares se mantuvo”, recuerda.

Sobre futuros análisis, Moral reconoce que seguirán tratando el Covid-19, pero todavía no se ha decidido la materia. “Es posible que se realice alguna cosa, pero no hay nada definido”, reconoce.