El alto precio del porcino, un handicap para las empresas cárnicas de la provincia

Los carniceros deben pagar el kilogramo de cerdo un 40 por ciento más caro que hace un año

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El sector cárnico de la provincia de Segovia está viendo con preocupación cómo el alto precio que soporta el precio de la materia prima complica su actividad.  Sus costes de producción se han elevado debido a la fuerte demanda de carne porcina desde el exterior.
La carne de cerdo mantiene actualmente un precio un 40 por ciento más elevado que el año pasado por estas mismas fechas. Y todo a pesar de que la subida se ha ralentizado en las dos últimas semanas.

Los registros de los últimos meses sitúan la media anual de precios de 2019 del porcino blanco en 1,66 euros el kilogramo, un 29,5% superior a la misma media del año 2018.
Desde la Agrupación de Industrias Cárnicas de Segovia (AICA), señalan que no hay problemas de abastecimiento. “Lo que sí se resiente mucho es el precio que tiene la carne”, asegura un jamonero.

Y todo se debe a que China, donde la prevalencia de la Peste Porcina Africana (PPA), compra fuera; por lo que España exporta mucha carne. Ello favorece a los ganaderos, pero  supone un perjuicio para los carniceros y las industrias cárnicas, que  tienen dificultades para repercutir el precio en el consumidor final.

David San Ignacio señala que no sólo están sufriendo la carestía de la materia prima, sino también que hay menos disponibilidad de carne de despiece. “Antes se suministraba de forma inmediata. Ahora hay veces que hay que esperar hasta una semana”, señala.

Y es que la industria transformadora está señalando la necesidad de articular medidas ante un contexto a escala de mercado comunitario que ha variado mucho y que lleva ya varios meses con precios mucho más elevados que hace un año. Fue precisamente por estas fechas cuando comenzó la escalada de precios del porcino y sin conocer cuándo podrá invertirse esta situación. Algunas fuentes señalan que no cambiará al menos durante otro año.

Los transportistas de ganado, castigados por la normativa

Los transportistas de animales, sector con gran implantación en la provincia, se quejan de que ellos deben someterse a la legislación habitual de Fomento, como el resto de camioneros; pero además a la del Ministerio de Agricultura, para garantizar el Bienestar Animal. Esto hace que la TARA (el peso del vehículo en vacío) esté incrementado entre un 23%-36%, lo que deja “en inferioridad de condiciones” respecto al resto de transportistas, pues pueden llevar menos carga útil. Los camiones que llevan animales deben cumplir la normativa de suministro de alimento y agua; llevan mecanismos hidráulicos de carga y descarga que elevan el peso; y el peso de los animales puede variar en el propio trayecto, si es largo. Por todo ello defienden un aumento de la Masa Máxima Autorizada (MMA). n