Alcazar Simulacro Incendio KAM 6

Han pasado tan solo unos segundos de las 10.30 horas. Una columna de humo blanco y espeso se cierne sobre la vertiente sur del Alcázar de Segovia, en la ladera que da al valle del río Clamores. Apenas transcurren dos minutos cuando empiezan a sonar las alarmas en el conjunto de la fortaleza histórica: “Por razones de seguridad, desalojen el edificio”, un mensaje que se sucede más tarde también en inglés y francés. La evacuación comienza y los visitantes del lugar se ponen a salvo ante el peligro. Menos mal que, en esta ocasión, todo es una falsa alarma y las acciones llevadas a cabo forman parte del habitual simulacro de incendio que cada año organiza el Patronato del Alcázar.

Aunque se avisaba en varios carteles dispuestos a la entrada de la fortaleza, muchos visitantes no se dieron cuenta de esta actividad planificada. El humo, el despliegue militar y policial, así como la llegada de bomberos y una ambulancia con las sirenas activadas, ofrecían una atmósfera de preocupación. Sin embargo, pronto respiraron aliviados al conocer la falsa alarma. Una buena noticia que, desgraciadamente, no tuvo lugar justo hace 160 años, cuando aquel 6 de marzo de 1862 un pavoroso incendio devoró gran parte de las techumbres y artesonados de la fortaleza.

El simulacro “es un ritual que repetimos cada año para comprobar que el sistema de extinción de incendios funciona correctamente, el cual se ha mejorado de manera importantísima al afinar los protocolos”, afirmó ayer la alcaldesa de la capital segoviana, Clara Luquero, cuando finalizó la intervención con los resultados esperados tras 25 minutos de labores de los diferentes equipos de emergencia.

En cierta medida, esto se debe a la renovada red de columna seca, “que facilita la intervención de los bomberos dentro de la fortaleza”, manifestó el director de la Academia de Artillería y alcaide de la fortaleza, Alejandro Serrano. La funcionalidad de esta serie de tuberías equipadas con hidrantes que recorren el interior de la edificación en todas sus plantas, cuyos trabajos de sustitución finalizaron hace pocos días, se inauguró durante la prueba, lo que demostró un gran acortamiento de los tiempos y facilitación de los trabajos.

La vieja canalización de acero galvanizado databa de décadas, por eso era necesario instalar nuevos elementos de acero inoxidable, que han llegado a los 378 metros, según explicaron desde el Patronato del Alcázar. “Las tuberías se van deteriorando y desgastando, hay que tener en cuenta materiales nuevos, más innovadores y resistentes”, aclaró el jefe del Servicio de Extinción de Incendios de Segovia, José Luis del Pozo, quien añadió que las actuaciones sobre el plan de autoprotección contra incendios se realizan “periódica y continuamente”, no solo durante su escenificación.

Modus operandi

En esta ocasión, la intervención ha simulado un incendio forestal en el polo sur del Alcázar a causa de la acumulación de polen del arbolado que rodea la fortaleza. Tras propagarse el fuego rápidamente y alcanzar la zona de la Puerta de Casa del Obispo, un trabajador del Patronato que estaba realizando labores de mantenimiento quedan aislado en la denominada Fuente del Piojo y, en suma a ello, precisa de asistencia médica por inhalación de humo leve.

Esta situación exige la rápida evacuación del edificio y el posterior recuento del personal, que espera la llegada de los servicios de emergencia. Los primeros en aparecer son los bomberos que, tras doce minutos de intensa labor, dan por extinguido el incendio. En concreto, la extinción del fuego se realiza desde los puntos de conflicto: el Jardín Carlos III y la terraza de Moros.

Por su parte, los agentes de la Policía Local se encargan de regular el tráfico de los equipos de emergencia, así como el flujo de la circulación y control de las personas que han quedado en el exterior, quienes permanecen atentos a las labores del personal sanitario, que atienden al herido tras permitirles los bomberos el acceso a una zona segura. De este modo, una vez estabilizado el paciente en esta localización, comienza el traslado al Punto de Atención Sanitaria -una tienda de campaña autoinflable en la plaza de la Reina Victoria Eugenia, cuyo despliegue acontece en 17 minutos- y, a continuación, a la ambulancia, que le transportará a un centro médico.

“Hemos funcionado en tiempo real con unos resultados de respuesta bastante aceptables. Todo en orden”, detalló Pablo del Brío, médico de la Unidad Móvil de Emergencias (UME) de Segovia. “En la parte de emergencias, las simulaciones son fundamentales para evaluar si las mejoras que se han hecho durante todo el año funcionan”, remarcó.

El simulacro finalizó con éxito. Un total de 174 trabajadores y visitantes fueron evacuados y más de medio centenar de personas del Archivo Militar, bomberos, Policía Local y personal sanitario dieron lo mejor de sí en las labores dispuestas durante el despliegue.

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Ana María Criado (Segovia, 1998). Periodista y humanista por la Universidad Carlos III de Madrid.