El fotógrafo Juan Luis Misis propone en su muestra ‘Los colores del agua’ un recorrido por el río Eresma a su paso por la capital, que se puede visitar en el Torreón de Lozoya. / KAMARERO
El fotógrafo Juan Luis Misis propone en su muestra ‘Los colores del agua’ un recorrido por el río Eresma a su paso por la capital, que se puede visitar en el Torreón de Lozoya. / KAMARERO

Los colores que pueden resultar de la paleta de un pintor son infinitos. Sin embargo, estos son superados por la paleta con mayor gama de tonos que existe: la naturaleza. Es más, dentro de ella hay elementos cuya realidad inmediata y efímera superan cualquier hecho imaginable. Pero que se hacen realidad con tan solo el ‘clic’ de una cámara de fotos.

Parece fácil, pero no lo es. Y mucho menos si hablamos del agua, que en su definición científica es incolora. Además, está en continuo movimiento, el cual muchas veces no es posible captar a simple vista. Pero sí en una fotografía. O, al menos, así lo demuestra el fotógrafo segoviano Juan Luis Misis. Su exposición ‘Los colores de agua’ se puede visitar en la Sala de las Caballerizas del Torreón de Lozoya, junto a ‘El agua de la vida’ de la Diócesis de Segovia, que recoge una selección de obras del Concurso de Fotografía ‘Tiempo de la Creación’, cuyo galardón recayó en Juan Luis Misis.

Son aproximadamente 30 fotografías de gran formato. “Es un recorrido por el río Eresma a su paso por la capital, a distintas horas del día y con la reflexión de la luz sobre el agua”, detalla el fotógrafo. En concreto, este paseo es un itinerario habitual de Juan Luis Misis. De hecho, la cámara de fotografía es un complemento más de su día a día. “A veces salgo a hacer fotos y no consigo ninguna, nada te llama la atención. En otros momentos te emborrachas de hacer fotografías”, determina.

La muestra responde así al trabajo de varios años y épocas, a la selección de las mejores imágenes de un amplio archivo, a la repetición de otras tantas o a las buscadas y conseguidas. Todas ellas apoyan la idea de que el agua no tiene un color. Tiene miles. No solo azul, cuando está en calma; sino también blanco, cuando pequeñas cascadas se asemejan a la seda; verde, cuando refleja las copas de los árboles; naranja y amarillo, cuando la hojarasca de otoño flota en ella; o marrón, cuando se enturbia tras una tormenta.

El azar tiene mucho que ver. Pues el agua tiene colores, pero también formas. Los chorros de las fuentes pueden construir un hombre o el charco en el suelo puede convertirse en un espejo donde la Catedral puede mirarse. No obstante, es menester destacar que todas ellas tienen un mismo resultado, pues a la frescura que evocan se suma la belleza extraordinaria.

En sus más de 40 años de trayectoria como fotógrafo profesional, Juan Luis Misis ha sido el protagonista de diversas exposiciones. Y lo seguirá siendo, pues actualmente trabaja en una película en blanco y negro que tienen su base en fotografías reveladas en su laboratorio. “Es algo nuevo y distinto a lo que se ha hecho en Segovia. Eso es lo realmente complicado de la fotografía”, concluye.

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Ana María Criado (Segovia, 1998). Periodista y humanista por la Universidad Carlos III de Madrid.