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El acusado de robar desde su cargo de subdirector de una oficina de banco en El Espinar más de 372.000 euros de cuentas de sus clientes, entre junio de 2009 y julio de 2012, se declaró ayer inocente este martes en el juicio: “Si hubiera querido hacerlo, no lo hubiera hecho así”, dijo.

La Audiencia Provincial de Segovia acogió ayer el juicio en el que el Ministerio Fiscal pide para Felipe C. S. siete años y medio de prisión por un delito continuado de apropiación indebida y otro de falsedad en documento mercantil, ya que también se le acusa de falsificar las firmas de los titulares.

La entidad bancaria se hizo cargo de la mayoría del dinero defraudado a través de acuerdos con los clientes afectados, por lo que el fiscal pide al acusado que indemnice a este por tales cantidades y a tres de las víctimas, a las que  no considera resarcidas, con 38.653 euros en total, informa Efe.

A preguntas del fiscal sobre el método que supuestamente usó el acusado para sustraer el dinero de las cuentas de sus clientes, en diversas ocasiones con la falsificación de sus firmas y en otras, sin aportar ningún documento de soporte para los reintegros, el procesado defendió su inocencia al criticar este procedimiento. “Eso me gustaría saber a mí”, respondió el acusado, quien después añadió: “Es que al parecer, yo iba dejando migas que apuntaran hacia mí… Este documento lo dejo, este no… Si lo hubiera querido hacer, no lo hubiera hecho así”, increpó.

De acuerdo con el fiscal, de la cuenta de uno de sus clientes sustrajo hasta 176.288 euros y hasta 195.900 euros más de las cuentas de otros seis usuarios del banco.
Con el fin de que las cuentas tuvieran en todo momento saldo suficiente, el acusado supuestamente efectuó diversas operaciones de traspaso y venta de valores del mismo titular, entre ellos acciones de diversas empresas, para las cuales falsificó también las firmas, siempre según la Fiscalía.

En uno de los casos, el acusado manipuló el contrato con su cliente, sin que este tuviera conocimiento, para hacer figurar su número de teléfono como contacto para los mensajes de confirmación a la hora de realizar operaciones a través de internet. Este hecho sí lo reconoció el procesado, quien explicó que había realizado este contrato multicanal “por firmar un contrato más, por vincular clientes”, ya que recibía “mucha presión” del banco en este sentido y usó su número de teléfono porque no conocía el del cliente: “Eso fue una metedura de pata mía”, apuntó.

La entidad bancaria para que la trabajaba el procesado, que fue despedido en 2012, ejerce de acusación particular y, cuando su abogado preguntó al procesado sobre unas 130 operaciones realizadas con sus claves y que él niega haber realizado, el acusado reiteró su inocencia en la misma línea.

“Yo no habría estado dejando esas miguitas, yo lo hubiera hecho de otra forma, habría utilizado el número de usuario de otro empleado, que los conocía”, argumentó el investigado, quien afirmó que el resto de empleados también conocían sus claves.