Los invitados de una boda reciben a los recién casados a las puertas del Ayuntamiento de Segovia. / Kamarero
Publicidad

Es época de bodas en Segovia. La llegada de los meses de verano dispara, como cada año, la celebración de enlaces en toda la provincia; uniones que tienen lugar cada vez más en ayuntamientos o juzgados que en iglesias u otros templos religiosos.

En el último año se celebraron en la provincia 491 bodas de residentes en Segovia –el 6,87% de todas las registradas en Castilla y León–, de las que el 62,5% fueron oficiadas en ceremonias civiles, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Desde 1975, año de partida de los datos recopilados por el organismo, solo en 2017 y 2015 hubo un mayor porcentaje de uniones civiles que en 2018 –el 69% y 63,5%, respectivamente–.

Tomando como base ese histórico, hay dos fenómenos que marcan la evolución de las celebraciones matrimoniales en la provincia, reflejados también en las series nacionales: cada vez hay menos bodas y el porcentaje de enlaces religiosos –fundamentalmente católicos– no para de descender.

A mediados de los años 70, el número de uniones de parejas residentes en Segovia celebradas en la provincia era superior a las 850 –860 en 1975 u 878 en 1977–; una cifra que década a década ha ido descendiendo sensiblemente hasta incluso la mitad, con 444 bodas en 2013. Solo cinco ejercicios han tenido registros inferiores a los 500 enlaces y los cinco han tenido lugar en los últimos siete años –2012, 2013, 2014, 2016 y 2018–. Una tendencia a la baja que se mantiene, por tanto, tras los años de crisis económica.

Tampoco la aprobación del matrimonio homosexual ha supuesto un freno para este descenso. Entre 2005 y 2017 se registraron solo 72 enlaces entre personas del mismo sexo de la provincia.

Respecto al otro fenómeno, el de la pérdida de la preeminencia de las bodas católicas en favor de las uniones civiles, las estadísticas detalladas que se ofrecen desde 1996 señalan una caída constante del número de enlaces religiosos, de la misma manera que los matrimonios civiles no paran de crecer.

A mediados de los años 90, más del 80% de los matrimonios de segovianos se sellaban pasando por el altar –el 82,9% en 1996–. Diez años después, en 2006, las bodas católicas representaban el 62,5% del total –mismo porcentaje que a día de hoy tienen las uniones civiles–; y solo cinco años más tarde, en 2011, ya eran minoría. En 2018, de los 491 enlaces celebrados entre segovianos en la provincia, 161 fueron católicos.

A nivel autonómico, la preferencia de los cónyuges son todavía más marcadas. Casi siete de cada diez castellanos y leoneses –69,1%– optaron en 2018 por el ayuntamiento o el juzgado antes que pasar por el altar para casarse.

Respecto a las ceremonias de otras religiones, desde 1996 solo se ha oficiado 24 bodas de otras confesiones que no fuesen la católica entre segovianos.

Por meses, junio, julio y septiembre son los preferidos por los novios de la provincia para contraer matrimonio; mientras enero, febrero y marzo son, con diferencia, los meses del año que más espantan a las parejas. Sirva de ejemplo el hecho de que en Segovia capital se celebraran en el primer trimestre de 2018 la pobre suma de siete bodas.