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Una mujer sujeta un cigarro mientras camina por una calle de Segovia. / ROCÍO PARDOS

Cierren los ojos. Imaginen un estadio de fútbol lleno de aficionados. Y ahora, imaginen un atentado. Todas esas vidas segadas en un instante. Pero podía evitarse. El tabaco es la primera causa de muerte prevenible en el mundo y la metáfora, la de un estadio de fútbol arrasado, equivale al número de muertes anuales en España que podrían salvarse en un mundo sin cigarrillos. Es uno de los ejercicios que plantean los terapeutas de la Asociación Contra el Cáncer de Segovia en sus cursos para dejar de fumar. La imagen es impactante, toda una ayuda para sus datos: el 45% de los participantes sigue sin fumar un año después del curso. Si bien no es una victoria total, hablan de “una buena cifra” ante un enemigo temible, pues una de cada tres personas entre 15 y 64 años ha consumido tabaco diariamente en el último mes y cuatro de cada 10 fumadores no se plantean siquiera dejarlo.

En el curso de 2020, la AECC tuvo 28 beneficiaros -14 hombres y 14 mujeres- con una edad media de 44 años en hombres y 49 en mujeres. La edad media de inicio del consumo en ambos géneros fue a los 16 años. El perfil de los cursos varía; desde veinteañeros hasta jubilados. Los cursos vuelven esta semana de forma presencial tras complementarlos con el formato online desde enero a junio debido a la pandemia. El primer grupo, de ocho personas, comenzará su desafío el miércoles; en octubre se sumará un segundo grupo vespertino. El mensaje de la asociación es que habrá hueco para quien lo solicite. En un primer momento, más de una veintena de personas pidió información. Si hubiera más demanda en las próximas semanas, pondrían en marcha un nuevo grupo. La relajación de las restricciones sanitarias permite ampliar el número de personas en cada reunión. Paralelamente, hay otro curso de sanitarios fumadores que se reunirá en el Hospital General.

Una invitación global

La asociación utiliza sus redes, desde los medios de comunicación a las redes sociales o al boca a boca entre los socios o la gente que visita la asociación, para invitar a los fumadores a estos cursos. “Gran parte de nuestro trabajo es prevención, intentamos que la gente vea que el 40% de los cánceres se pueden prevenir con hábitos de vida saludables. Y tratamos de enseñar estos hábitos en todas las etapas de la vida, desde los pequeñajos cuando vamos al colegio a hablar de alimentación o emociones”, explica la psicóloga Emilia Ewelina Cierlitzka. Es habitual que un niño responda así: “Ah, pues mi papá está fumando. Le voy a decir que os llame”.

¿Por qué fumamos? “La respuesta es la pura adicción a la nicotina, pero yo creo que no es así. Fumamos porque hay una continuidad que lo ha convertido en un hábito”, responde la psicóloga. El elemento clave es la motivación del fumador. “Es fundamental que exista esa decisión para dejar de fumar. Ahí influyen factores físicos, sociales o económicos, pero la persona tiene que diferenciar si quiere dejar de fumar o si tiene que hacerlo”. Otra vía de acceso a los cursos es desde Atención Primaria; los propios médicos aconsejan al pacientes con patologías previas. “Cada uno tiene sus razones. Hay quien está muy tocado, con presencia de tos o un cansancio significativo. Otros a nivel económico no pueden permitirse el gasto. Y otros vienen empujados por los familiares”.

Reducción progresiva

El curso dura unas seis semanas, aunque es flexible. Hay una primera reunión introductoria y se registran los consumos. “Hay que conocer los hábitos para saber de dónde venimos y hacia dónde queremos ir”. Todo parte de una labor de observación. ¿En qué momentos fuma? ¿Por qué surge? Las respuestas son diversas: al levantarse, por estrés, al conducir, en la sobremesa… Conocer al enemigo para derrotarlo. La terapia propone objetivos progresivos para ir reduciendo el consumo. Por ejemplo, de 25 cigarrillos diarios a 18 en la primera semana.

Dejar de fumar es un ejercicio de ensayo-error. De los intentos fallidos se aprende y las estrategias que sí funcionaron forman parte de la nueva tentativa. Compartirlo es otra fortaleza de la terapia en grupo; toda idea suma. Ante la duda, es clave recordar por qué está intentando dejarlo. La asociación hace un seguimiento telefónico cada tres meses. Es reto es gigantesco, pero la tendencia es buena: el número de fumadores diarios cae. A Emilia le sorprende que el consumo de tabaco sea superior en los hogares con ingresos mensuales más bajos. “Muchas veces nos preguntan qué hacer para que la gente deje de fumar. Pues a lo mejor subir los impuestos de tabaco, porque si el precio sube esta gente no va a poder permitírselo”.

Además de los cursos grupales, la asociación tiene terapias individuales y una aplicación, RespirApp, pensada para un público más joven y habituado a las nuevas tecnologías. También hay casos que necesitan ayuda extra si, por ejemplo, entran por medio cuadros graves de ansiedad; en esos casos hace falta un soporte psicofarmacológico que debe valorar un médico de Atención Primaria. A veces es necesaria esa medicación para disminuir la ansiedad y enfrentarse al síndrome de abstinencia, que tiene el pico en el tercer o cuarto día y suele durar en torno a un mes.

Los pequeños baches

Dejar de fumar es una batalla a largo plazo y hay que asumir pequeños baches. “Hay que diferenciar una recaída de una caída. Me puede pasar que en un momento determinado fume un cigarrillo. Sé que es un fallo, pero no significa que todo mi esfuerzo se haya perdido. He cometido un error, pero aún soy el que controla la situación y puedo prevenir la recaída”. La psicóloga habla de un “trabajo personal” y de un riesgo permanente. “Nunca estás seguro”. Un exfumador no deja nunca de serlo.

De ahí que la tolerancia al fracaso sea fundamental y el trabajo valore los pequeños pasos. “Si has conseguido estar una semana sin fumar, tu salud de alguna forma ha mejorado. Es que la mejora es inmediata y se nota a los 20 minutos. Te baja la tensión arterial, la frecuencia cardiaca, disminuye el riesgo de infarto. El funcionamiento pulmonar mejora un 30% a los 15 días. Aunque esté nueve meses, esa mejora en la salud no se la quita nadie”. Ante cualquier recaída, hay que volver a los orígenes y recordar por qué “quiero” dejar de fumar. Ese futuro mejor. Emilia habla de una experiencia enriquecedora. Fumador, dentro de ti hay una nueva persona que está deseando conocerte.

El día D: cuándo dejar el tabaco y cómo prepararse para la abstinencia

Todas las sesiones del curso desembocan en el Día D, el de dejar de fumar. Se trata de hacer colectiva la decisión, que todo el grupo deje de fumar el mismo día. Por ejemplo, un lunes o un martes; el fin de semana es un momento complicado para dar la última calada. Antes hay que preparar el entorno. “Les aconsejamos eliminar todas las cosas que les provocan el deseo de fumar. Intenta tirar los cigarrillos o cerillas. Si es posible, esconde los mecheros o los ceniceros. Y regala los cartones. Crea un ambiente limpio a tu alrededor”. El consejo es organizar cuidadosamente todas las actividades de esa jornada. “Va a ser un día especial y deben prepararse para enfrentarse a todas las circunstancias”.

Una herramienta clave para el proceso es precisamente esa respuesta al deseo. ¿Cómo decir que no? Desde entrenar la respiración a planificar el ejercicio físico o trabajar el autocontrol. La labor del entorno es clave. “Hay que avisar a los familiares o amigos. Decirles que estás intentando dejar de fumar y que no te ofrezcan tabaco. Va a ser más fácil si tenemos su apoyo”. La dieta saludable también cuenta: los alimentos ricos en vitamina C ayudan. Así como hidratarse: ante las ganas de fumar, agua. Los chicles o caramelos sin azúcar son un buen sustitutivo. Cada cual define su itinerario personal. “Por ejemplo, para no fumar después de desayunar me voy directamente a la ducha y aplazo ese momento”.

“Mayor riesgo de complicaciones severas por covid”

Desde 1991 la Asociación Española Contra el Cáncer realiza diversas acciones para potenciar un estilo de vida saludable, convirtiéndose en una entidad destacada en la lucha contra el tabaquismo. Los cursos son presenciales en la sede provincial (plaza de Somorrostro,1) y los interesados pueden solicitar información en el teléfono 921426361 y a través del correo segovia@aecc.es. Los talleres son gratuitos. AEECC subraya el efecto negativo del tabaco en el curso de las enfermedades respiratorias, siendo un importante factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares, oncológicas, así como para la diabetes, entre otras patologías. “Por su parte, en cuanto a la relación entre fumar y la progresión de la Covid-19, la evidencia actual nos indica que fumar se asocia con su progresión negativa y un mayor riesgo de padecer complicaciones severas”.