Buhigas asegura que la religión “no monopoliza la espiritualidad del hombre, hay más opciones”. / KAMARERO
Buhigas asegura que la religión “no monopoliza la espiritualidad del hombre, hay más opciones”. / KAMARERO

Segovia es ejemplo de muchas cosas. Hace siglos que se convirtió en ejemplo de convivencia fructífera de las tres religiones monoteístas. Y no solo han sabido convivir entre ellas. También se han retroalimentado. “Segovia es un testimonio histórico de que se puede, de que es constructivo y de que brotan cosas maravillosas cuando se convive con tolerancia”, asegura el investigador y escritor Jaime Buhigas.

Visita la ciudad con frecuencia. Ayer le trajo hasta aquí uno de los cursos que imparte para Youtopía. Esta vez habló sobre las tres religiones monoteístas. “Siempre parece que estas se unen con Toledo, pero Segovia tiene tanto o más que aportar al respecto”, proclama. Y es que todas ellas han dejado su huella en la provincia: la judía, la cristiana y el islam.

Buhigas asegura que “la religión sigue teniendo mucha fuerza”. La sociedad postmoderna se volvió oficialmente laica. “Parece que esto va en detrimento de la religión”, critica. Pero, la religión, más que una práctica o un hábito, es una cultura y “este componente no desaparece del todo”, sostiene. De ahí su potencia.

Lo que es un hecho es que las tres grandes religiones atraviesan una crisis de identidad. Pero, la pandemia puede haber ayudado a combatir esta batalla. “Cuando hay un acontecimiento tan doloroso, hay un acercamiento a la dimensión espiritual”, relata. Hay casos en los que el sufrimiento lleva a la religión. Pese a ello, esta no monopoliza la espiritualidad del hombre: hay más opciones.

También es real la crisis de la Iglesia católica. Durante siglos, la vida monástica ha sido su soporte histórico. Pero hace años que esto ha cambiado. En una ciudad conventual por excelencia como Segovia, las vocaciones están cayendo en picado. Tal es así que en los últimos meses se han cerrado dos conventos históricos: uno de ellos, el de la comunidad Clarisa de San Antonio El Real, instaurado hace más de 500 años. Otro, el de las religiosas de San Juan de Dios.

Ofrecen un formato de vida que es incompatible con la cultura que hemos generado”, reconoce el escritor. La idea del anonimato, del silencio, del retiro, de la entrega a la oración… parece no generar adeptos entre los ciudadanos del siglo XXI. De ahí que estemos viviendo un proceso de extinción de órdenes religiosas porque, “como todo lo humano, lo que no se adapte a los tiempos, desaparecerá”. No tiene dudas.

El que está activo es el Monasterio de Santa María del Parral, el único de la Orden de San Jerónimo que sigue en funcionamiento. “Es la orden española por definición, tiene tanta identidad…”, reflexiona. De nuevo, la historia de la provincia corre a la par de la de España.

El investigador considera que el Papa Francisco ha hecho mucho bien a la Iglesia, “al dar una imagen renovada”. Su reconocimiento mayor a su figura es el acercamiento a otras religiones. No cree en el ecumenismo: las religiones tienen muchas cosas en común y también diferencias insalvables. “No solo están destinadas a tolerarse, sino a conocerse mutuamente”, manifiesta.

Parte de su vida, Buhigas trabajó en Tierra Santa. Allí siempre escuchaba lo mismo: “la paz en Jerusalén, es la paz en el mundo”. Quizá el haber estado en tierra hostil, le ha hecho apostar por el encuentro entre religiones (y entre seres humanos). Puede que esto traiga la calma a la especie humana. Él cree en la espiritualidad del ser humano y, sobre todo, en la paz. Esto lo deja al margen de la religión o del laicismo.