Miguel Ángel González. / Nerea Llorente
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En junio de 2018 Dylock Segovia arrancaba su producción y laboratorio de I+D+i en el polígono de Hontoria con una inversión de más de 50 millones de euros, convirtiéndose así en el proyecto de inversión más alto que nunca se haya acometido en nuestra provincia. La sostenibilidad es la filosofía central de las operaciones de Drylock, lo que se traduce en innovación dentro de los segmentos de productos de higiene infantil, femenina y cuidado de adultos. Al frente de la factoría segoviana se encuentra Miguel Ángel González, experto en este tipo de mercados y que cuenta con una contrastada trayectoria en el sector. Siempre con la mirada puesta en la mejora continua y con una mentalidad de crecimiento, González nos muestra las claves del éxito de Drylock Segovia.

— Segovia se ha convertido en una gran sede industrial gracias a Drylock Technologies, que ha realizado la mayor inversión industrial de nuestra ciudad. La fábrica inició su andadura en junio de 2018, pero, ¿cómo germinó este proyecto?
— El proyecto germina como casi todos los proyectos en los que yo he estado volcado, por pura casualidad y una combinación de circunstancias muy particulares. Drylock arranca oficialmente en el sur de Europa en el mes de enero del año 2016 y a principios de 2018, en una reunión en Bélgica, hablamos de la posibilidad de hacer una macro ampliación en la mayor factoría que tiene Drylock al norte de la República Checa, al lado de la frontera con Alemania. Personalmente a mi ese proyecto me parecía que tenía algunos elementos de debilidad. Chequia es un país que desde el punto de vista estratégico está muy bien situado en el contexto de Centroeuropa, pero desde hace tres o cuatro años el paro en Chequia es cero, con lo cual, acometer allí una ampliación tenía su riesgo. Recuerdo que le dije a Bart Van Malderen, CEO de Drylock Technologies, que era algo que habría que pensárselo y entonces nos dio unos meses de margen para que desde el sur planteáramos alguna alternativa. Y esa alternativa es, a día de hoy, la factoría de Drylock Segovia, en la que se dieron varias circunstancias a favor. Y la principal fue dar con una infraestructura como ésta, que ya existía, porque el ritmo y la velocidad de crucero que llevaba Drylock no nos permitía arrancar de cero construyendo una nueva.

— ¿Qué fue lo que le llevó a ponerse al frente de este proyecto?
— La relación profesional que mantengo con Bart Van Malderen, es muy especial. Es con la persona con la que llego a Segovia al anterior proyecto, pactando que me voy a quedar en la ciudad como mucho un año, para hacer un plan de viabilidad sobre el proyecto de Fibras Sanitarias. Y como uno no sabe muy bien lo que le pueden deparar los cinco minutos posteriores a ese planteamiento, lo cierto es que desde ese 1 de mayo del año 1996, no me he movido de aquí. Yo cierro un capítulo en el anterior proyecto profesional y al cabo de cuatro meses, me incorporo a Drylock. No tuve ni la más mínima sensación de tener que decidir algo. Era algo natural, como volver a casa por vacaciones. Hay que decir que Drylock Segovia es el tercer proyecto de inversión que Bart Van Malderen hace en esta provincia. El primero fue la compra de Fibras Sanitarias, con su posterior conversión en Ontex, y el segundo, la construcción de la fábrica de Valverde del Majano. Por lo tanto, no somos extraños en el territorio.

— ¿Qué es lo más apasionante de comenzar algo desde cero?
— Este proyecto es el más complicado que he tenido en mi vida, porque cuando aterrizamos aquí no había ni un tornillo. Acometer en tan corto espacio de tiempo un proyecto de esta envergadura, con lo que conlleva desde el punto de vista de inversión y de instalación de la última tecnología puntera en el mercado de las celulosas, es sumamente complejo. Todo ello sumado a la incorporación un equipo humano cualificado, capaz de pilotar este proyecto en un espacio temporal tan corto. Por lo tanto, yo creo que ha sido un esfuerzo titánico el que ha hecho la gente en Drylock Segovia, porque lo normal es que a día de hoy, con cinco líneas instaladas, de las cuales 4 ya están operativas y la quinta está en pruebas, lo lógico es que estemos hablando de un horizonte mínimo de cuatro o cinco años. Y esta factoría se ha puesto en marcha prácticamente en uno.

— La elección de Segovia como sede supone una posición privilegiada para abastecer a los mercados español, portugués, francés e italiano. ¿Considera que nuestra ciudad tiene un enorme potencial en este sentido?
— Segovia es absolutamente privilegiada desde el punto de vista logístico, tiene todas las posibilidades para poder haber sido un centro especializado en un sector puntero como es por ejemplo el logístico. Pero lo cierto es que a día de hoy no hay nada. Hay un aspecto que es básico para que la gente se asiente en un territorio. Y ese elemento es la industria. Estamos en el mes de diciembre de 2019 y Segovia tiene exactamente los mismos problemas que yo me encontré en el año 2000, cuando quisimos hacer una ampliación en las instalaciones que teníamos en Hontoria y fue sencillamente imposible de llevar a cabo.

Si las Administraciones Públicas fueran capaces de sentarse en una mesa a diseñar los elementos que le pueden atraer y servir a un hipotético inversor, Segovia podría estar a la altura del marco más potente que existe en este país, que es la comunidad de Madrid. Después de una inversión multimillonaria con relación a las infraestructuras en el sector de las comunicaciones, la ciudad de Segovia y su entorno no se ha aprovechado. El AVE trae gente, pero también se la lleva. Y si nosotros no somos capaces de generar a nuestro alrededor algo que realmente merezca la pena, el AVE se seguirá llevando personas, familias, talento… Por lo tanto, lo que ha ocurrido aquí con Drylock es un milagro, porque si no hubiéramos encontrado esta infraestructura, el proyecto estaría ahora mismo en Chequia.

— ¿Cuál es el reto más atractivo del proyecto de Drylock?
— Yo creo que el reto más atractivo de Drylock es que ha sido capaz de generar algo que no existía. El primer producto que Drylock saca al mercado, el pañal sin celulosa, sale con diez años de antelación, no hay nada igual en este momento. Y nuestra segunda gama de productos, los pañales de tubos mágicos, también es una propuesta totalmente innovadora. De hecho, se hizo una prueba desde el punto de vista de la patente con Procter & Gamble, cuya marca en el mundo del pañal es Dodot. Les presentamos el producto y les pedimos opinión con relación al resultado en laboratorio. El resultado es que a los tres días nos hicieron una propuesta de la compra de la patente. Nuestra intención no era venderla, así que después de un año de negociación, firmamos un acuerdo de cesión de patentes recíprocas, donde hoy Dodot utiliza patente de Drylock y a la inversa. Estamos asistiendo a un cambio revolucionario que no se producía en el mercado desde hacía más de quince o veinte años. Yo creo que las grandes revoluciones en el mundo de las celulosas deberían de estar encaminadas a hacer productos más amables con el medio ambiente y con menor volumen. Aún hay mucha capacidad para seguir innovando y creo que Drylock ha irrumpido con fuerza en el mercado porque es un proyecto absolutamente innovador.

— Inicialmente se partía en Segovia con una inversión de 45 millones de euros y la creación de 120 nuevos puestos de trabajo, pero se han superado todas las expectativas de crecimiento, ¿verdad?
— Afortunadamente hoy podemos decir que hemos superado ese primer proyecto de inversión. Hemos crecido de forma progresiva para llegar a cerrar el ejercicio de 2019 con alrededor de 150 personas en la plantilla y pudiendo afirmar que Drylock ha acometido el proyecto de inversión más alto que nunca se haya hecho en la provincia de Segovia. Actualmente estamos rondando los 50 millones de euros de inversión y el proyecto actual todavía tiene recorrido, aún no estamos en el punto de saturación con relación a la capacidad tecnológica instalada en la factoría. Este proyecto a día de hoy es tan global, que el cien por cien de lo que se produce se lanza al mercado exterior. Lo que se materializa en Segovia sale a plataformas de Berlín, Portugal, Francia o Chequia.

— El pasado 2 de diciembre se celebró en Segovia el segundo Consejo de Administración de Drylock en el que estuvieron presentes los nuevos inversores del grupo belga Sofina. ¿Qué balance hace de este encuentro?
— EL análisis no puede ser más positivo, Sofina ha calificado el proyecto de espectacular. Los datos son realmente buenos, con unos resultados óptimos en el ejercicio de 2019. Fruto de todo ello, Drylock Segovia acometerá una ampliación de 9.000 metros cuadrados y generará en torno a 80 nuevos empleos, con el objetivo de dotar de una mayor infraestructura a la planta. En términos de inversión hablaríamos de 20 a 25 millones de euros. La ampliación nos permitirá tener una mayor flexibilidad en los almacenes de materias primas y abrir nuevas líneas de fabricación. Actualmente cubrimos la parte de higiene femenina e infantil, por lo que el siguiente paso sería incorporar alguna línea de incontinencia de adultos.

— ¿Y para cuándo está previsto acometer la ampliación de Drylock Segovia?
— En primer lugar habría que realizar el soterramiento de una línea de alta tensión, así que yo creo que estaríamos en disposición de arrancar con este nuevo proyecto a lo largo de la primavera de 2020.

— La planta segoviana no es una factoría al uso. Se trata de un laboratorio de fabricación con alta tecnología y una inversión constante I+D+i.
— Así es, personalmente considero que la inversión en I+D+i es fundamental. Hace unos años estábamos satisfechos cuando venía cualquiera de las grandes empresas a certificarnos la ISO9000, pero la realidad es que hoy es imprescindible tenerla. Creo que los proyectos globales son los que actualmente se pueden mantener en el mercado. Y por lo tanto, ese concepto de aldea global exige una permanente búsqueda de elementos que puedan añadir valor a tu producto. Por este motivo, la investigación, el desarrollo, la incorporación de nuevas tecnologías, el desarrollo de nuevos elementos que tengan a su vez una repercusión directa sobre ese producto unitario… son pilares fundamentales para hacerse hueco en el mercado. Entre el 1 de enero y el 30 de octubre, la factoría de Drylock Segovia ya ha materializado 320 millones de pañales. Y todas esas unidades que le llegan al consumidor, tienen que tener la garantía de que es un producto solvente en función del precio que se paga por ello.

— ¿En qué posición está la factoría de Segovia en relación con el conjunto global de Drylock?
— Podemos decir que está naciendo. Es el hijo del sur más joven que tiene Drylock y aspiramos a tener una posición destacada dentro del grupo aportando el conocimiento y la experiencia de todo el personal cualificado que trabaja aquí. Y que todo ello redunde en una mejora de las condiciones del resto de factorías que tiene Drylock a nivel global. La importante inversión que se ha hecho en el laboratorio, en medios tecnológicos y en el equipo humano, son los factores diferenciales de nuestra fábrica con respecto a otros proyectos que Drylock tiene a nivel global.

Queremos seguir creciendo, porque las expectativas que se han generado han sido muy altas. A día de hoy, a toda a la gente que colabora con este proyecto les pondría una matrícula de honor.

— Sin duda, la innovación es uno de los pilares más del proyecto. Drylock ha conseguido generar algo que no existía, el primer pañal sin celulosa. ¿Qué aceptación está teniendo en el mercado global?
— Tiene una aceptación fantástica en Escandinavia, pero en el resto de mercados más maduros de Centroeuropa está costando más. Las grandes cadenas de distribución están tremendamente atomizadas y vinculadas a lo que la primera marca va sacando y nuestro nicho de negocio va dirigido a esas grandes cadenas de distribución en marca propia. Yo estoy seguro de que no tardando mucho, el pañal sin celulosa se incorporará a los lineales de Centroeuropa porque es mucho más sostenible a nivel medioambiental. Y cada vez la sociedad es más sensible con la utilización de determinadas materias primas, por la repercusión que tienen en nuestro entorno. Precisamente por eso, estamos muy bien posicionados en el norte de Europa, porque están más concienciados en este sentido.

Hay que destacar que esta tecnología también se ha incorporado al pañal de tubos mágicos. Es decir, el pañal que fabrica Drylock, tampoco tiene nada que ver con el pañal de niño tradicional. El porcentaje de celulosa es mucho más bajo que el que se utiliza normalmente.

— Usted es un gran aficionado al fútbol. Si tuviera que marcar una estrategia para los próximos años, ¿cuál sería?
— Elige el mejor compañero de viaje que exista en el horizonte, porque eso como mínimo te generará una posición de tranquilidad. A partir de ahí, creo que hay que salir al campo todos los días, porque el resultado de ayer no te sirve para el partido que estás jugando hoy.

— ¿Qué papel juega el talento humano en el crecimiento de Drylock?
— El 99,9%. Sin la incorporación del equipo que tiene Drylock a este proyecto, hoy no estaríamos aquí. Por lo tanto, el talento humano, desde mi punto de vista es fundamental. Cabe resaltar que además tenemos una gran capacidad para atraer talento. En este tiempo Drylock ha recuperado para el departamento de ingeniería y de logística gente muy cualificada que estaba trabajando en Madrid y que ha vuelto a Segovia para incorporarse a nuestro proyecto.

— Ponferradino de nacimiento y segoviano de adopción. Segovia para Miguel Ángel es…
— Para mi Segovia, desde el punto de vista profesional, es el ancla que he tenido en mi trayectoria y la ciudad donde puedo salir en cinco minutos sin que nadie se entere (risas).

— ¿Cuál es su rincón favorito de Segovia?
— La puerta del castillo de Pedraza. Para mí es un rincón especial. Porque podrías estar en Damasco, en Jerusalén o en Beirut… Segovia te puede transportar donde tú quieras. Y eso es mágico.

— ¿Cómo se ve dentro de 10 años?
— Me gustaría anclar este proyecto, pero también desearía que la gente joven que navega en Drylock Segovia a gran velocidad, no tardando mucho, se hiciera cargo de él, porque es suyo. Lo mío fue poner a disposición de un grupo de gente una serie de posibilidades y eso se ha materializado en esta apasionante aventura empresarial. Pero debería continuarlo la gente que hay aquí.