Imagen del año 2007, cuando el sentido del tráfico en la calle José Zorrilla era ascendente. / Kamarero
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Desde que en la tarde del martes el Ayuntamiento de Segovia anunciase su decisión de cambiar el sentido del tráfico en la calle de José Zorrilla, la medida se ha convertido en uno de los principales temas de conversación de la ciudad. Vecinos, comerciantes, visitantes recurrentes o trabajadores que diariamente se desplazan hasta la ciudad reacondicionan su GPS mental tratando de cuadrar lo que parece un lío de calles y direcciones y que hasta ahora era simplemente su recorrido cotidiano.

Hará falta tiempo para acostumbrarse a un cambio que implicará también modificaciones en otras vías del entorno y sobre el que ya ha comenzado a pronunciarse –a favor y en contra– el tejido asociativo de Segovia.

La concejala de Tráfico y Movilidad, Claudia de Santos, justificaba la decisión este miércoles, en palabras a Radio Segovia, en cumplimiento de “una visión holística e integral de la movilidad en toda la ciudad y de la influencia de unas zonas con otras” y respaldada por el criterio de los técnicos municipales.

“Es un replanteamiento de la movilidad en una zona que es más amplia que la estricta superficie de la calle José Zorrilla y que se deriva del hecho de que es poco práctico tener tres calles, como ocurre con Independencia, José Zorrilla y Buitrago, que confluyen todas en la plaza del Somorrostro. Eso tiene como consecuencia que los vecinos de los barrios de El Salvador, San Millán o Santo Tomás están obligados para llegar a sus garajes o a sus casas con desplazamientos poco razonables y poco sostenibles”, ha asegurado la edil.

Entre las reacciones favorables al cambio –en una cuestión que en general ha provocado pocos grises–, se encuentra la de la Asociación de Vecinos de Santa Eulalia. “Creemos que es una buena noticia que va a mejorar de manera ostensible la movilidad de la zona. El sentido descendente que hay actualmente solo está creando flujos de vehículos antinaturales e insostenibles, con atascos en momentos puntuales en la plaza de Somorrostro que también generan más contaminación”, manifiesta la presidenta de la asociación, Esther Santos.

Los vecinos de Santa Eulalia y los comercios de la parte baja de José Zorrilla llevaban tiempo reclamando que la calle recuperara el sentido ascendente del tráfico. “Cuando en 2009 empezaron las obras de remodelación de la calle y antes de que se determinase el sentido descendente de la misma, desde el primer minuto apostamos por que se abriera como había venido siendo. No era lógico tener tantas calles con tráfico de bajada sin que hubiera una salida que mejorara la movilidad en la zona, porque llega un momento en que la plaza de Somorrostro no puede absorber todo el tráfico que se genera”, defiende Santos, quien también considera muy positiva la medida para los barrios de El Salvador o San Millán.

La Asociación Comerzio José Zorrilla, no obstante, tiene una visión diametralmente opuesta y considera que el replanteamiento del tráfico en la calle supone un serio peligro para los negocios de la zona, amén de criticar que el Ayuntamiento no haya debatido con ellos la puesta en marcha de una medida nuclear para el barrio.

“Toman la decisión de manera unilateral, sin negociar nada con nosotros. Hemos propuesto una reunión a la concejala y no hemos tenido respuesta. Aunque hayan tomado ya la decisión vamos a protestar todo lo que podamos porque con el tiempo se va a ver el daño que se hace al comercio; nos están dando la puntilla. A los pocos que quedamos nos van a acabar de matar, porque van a hacer de José Zorrilla una calle invisible”, critica el presidente de la Asociación, Roberto Manso.

Defiende el portavoz de los comerciantes que “todas las encuestas que se han venido haciendo estos años han demostrado que hay una mayoría que no quiere que se toque el tráfico de la calle”, y que tan solo los negocios más cercanos a la plaza de Somorrostro han mantenido una postura contraria.

Entre los ejemplos de comerciantes preocupados por el futuro de la calle se encuentra Blanca, co-propietaria del estanco de José Zorrilla. Ella y su marido recelan de que el cambio de sentido del tráfico vaya a tener efectos positivos, al menos en la marcha de los negocios de la calle. “Creo que tantos cambios no son buenos y suponen un riesgo que puede terminar por cargarse una zona comercial que ya de por sí esta tocada. La gente no va a saber por dónde venir y si están acostumbrados a una cosa… no sé cómo va a salir”, asegura.

La estanquera incide además en la falta de criterio que ha demostrado el Ayuntamiento, “porque si se hace por cuestiones de movilidad, podía haberse visto en su momento, cuando se decidió que el sentido de la calle fuese descendente”.

En la otra cara de la moneda se encuentra Visi, propietaria del bar Ludos –también en José Zorrilla–, “encantada” con la medida. “Siempre que nos han preguntado por un posible cambio nos hemos mostrado a favor, porque ahora, según desde donde vengas, hay que dar muchas vueltas para acceder a la calle. Además, desde el punto de vista personal, mi bar pilla antes que otros si subes desde Somorrostro y tendrá más visibilidad”, celebra.

Aunque desde la Concejalía no se ha querido comprometer ninguna fecha para la efectiva aplicación del cambio de sentido en José Zorrilla, la concejala Claudia de Santos sí ha apuntado como “razonable” un plazo de dos semanas para ejecutar los cambios de señalización y la comunicación de los mismos a los vecinos.