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Uno de los portavoces de ‘Segovia Viva’, Diego Hernández Benito, en un momento de la entrevista. / KAMARERO

A veces, el silencio es un atributo más de la vida en multitud de pueblos segovianos, cuya pervivencia se pone en cuestión a medida que pasan los años. El medio rural está en peligro y nadie puede negarlo. Sin embargo, hay posibilidad de revertir el proceso de la despoblación. Al menos, esa es la principal aspiración de la plataforma ciudadana ‘Segovia Viva’, que se empezó a gestar en noviembre de 2020, durante la pandemia y bajo el aliento de la Revuelta de la España Vaciada. Su formalización oficial se produjo justo hace un año y dos meses. Desde aquel día, ha experimentado un crecimiento exponencial en redes sociales hasta liderar movilizaciones que han arraigado en toda la provincia, como las de defensa de la sanidad pública rural. “Al principio éramos 20 participantes”, confiesa uno de sus cofundadores y portavoces, Diego Hernández Benito, un joven madrileño que dejó su ciudad natal atrás para asentarse en La Matilla, localidad de sus antepasados.

Hoy, la plataforma cuenta con aproximadamente más de 80 integrantes. En concreto, gran parte son jóvenes segovianos que viven en Madrid y quieren volver a sus hogares. Para ello, intentan que el silencio que gobierna sus pueblos trasmute en reivindicación y esperanza bajo el lema “Segovia a una”, pues la unión hace la fuerza. Ese es el optimismo que inspira a Diego Hernández. Bajo el recuerdo del éxito del primer acto público de ‘Segovia Viva’ celebrado a principios de abril en la localidad de Duratón, centra sus palabras y pasión en la lucha por los pueblos.

— ¿Llegó a imaginar que ‘Segovia Viva’ iba a alcanzar tanta importancia en tan poco tiempo?
— Ha sido un bombazo. Sobre todo porque las instituciones nos están teniendo en cuenta. En concreto, justo hace un año, en mayo, nos reunimos con la exconsejera de Sanidad, Verónica Casado, y ahora la Diputación de Segovia nos ha ofrecido participar en el grupo de trabajo de la Agenda Rural Sostenible.

— ¿Qué se persigue?
— Queremos ser un eje aglutinador de todas las fuerzas que están preocupadas por la despoblación, al margen de la política, sus colores e ideologías.

— ¿Es un fenómeno exclusivamente rural?
— No, incluso en la capital segoviana se están dando cuenta de que los pueblos están en una situación muy complicada y que hay que trabajar desde y por toda la provincia. Los municipios van hacia abajo y la gente se va de ellos, pero también de la ciudad.

— Todo parte del problema de la despoblación.
— Más bien del reto demográfico, que engloba también los problemas de vivienda, servicios y empleo. Son los tres ejes principales y los más carentes en la provincia, y que cada vez van a peor.

— ¿Cuáles son las labores de la plataforma?
—‘Segovia Viva’ es un foro de debate en el que la gente se reúne para tratar cuestiones, sobre todo de la despoblación y la problemática provincial. En segunda instancia, es un lugar de sensibilización para transmitir esta situación tan complicada.

— ¿Cómo de complicada?
— Hay muchos pueblos que en diez años están muertos. Y la gente no se da cuenta hasta que se lo dices. De hecho, algunos ni lo quieren creer.

— Si no se hiciera nada para atajar esta situación, ¿qué sucedería?
— La despoblación es un proceso que se acelera progresivamente. Es decir, cuanta menos gente hay en un pueblo, más rápido se vacía. Por ejemplo, de los 209 municipios que hay en la provincia -sin contar núcleos menores-, en 25 años tan solo quedaría la mitad, unos cien. O menos.

— ¿Y en 50 años?
— Cinco. La capital y los del alfoz. El nordeste, muerto. Y Cantalejo, por ejemplo, no llegaría a los 300 habitantes. Por eso tenemos que hacer algo.

— ¿Hay municipios que crecen?
— Se dan cuatro casos excepcionales, que son los cercanos a la ciudad de Segovia, pero porque viven de ella. Ciertamente, si juntas el alfoz con la capital, pierden.

— ¿La despoblación es reversible?
— Sí, sino no estaríamos aquí. Creemos que todos los problemas tienen solución, somos optimistas. Pero los medios de comunicación, instituciones, administraciones y nosotros mismos tenemos que poner de nuestra parte. Hay mucha gente a la que hay que sensibilizar sobre el problema, hay que transmitir el concepto de que vivir en el pueblo no es algo anticuado, sino una posibilidad real y factible. Obviamente, con los servicios necesarios.

— ¿A quienes hay que sensibilizar?
— Por ejemplo, a los que trabajan en las ciudades pero perfectamente podrían ir y venir para seguir residiendo en el medio rural. Por otro lado, a los que ya viven en los pueblos pero no se empadronan porque quieren seguir accediendo a los servicios sanitarios que tienen en otras comunidades.

— ¿Por qué sucede eso?
— Porque la sanidad de Segovia es deficiente.

Modelo sanitario

—‘Segovia Viva’ ha sido y es protagonista de sucesivas reivindicaciones sanitarias.
— Sí, en defensa de la sanidad pública. Está claro que no se puede tener un consultorio abierto en todos los pueblos y es necesaria una reordenación. Pero, a su vez, también hay que facilitar el transporte a las personas mayores que no pueden desplazarse por sí mismas a otros lugares.

— Entonces, ¿cuál es el modelo que defiende la plataforma?
— En muchas cosas, nos basamos en el de Escocia, una región muy rural que crece cada año. Tienen buenas telecomunicaciones y servicios de transporte -minibuses que abarcan un montón de rutas- y también han implantado la telemedicina. Va un enfermero a las casas y, sirviéndose de sensores que mandan información, el médico desde la ciudad puede proporcionar un tratamiento.

— Tal y como está ahora la situación del transporte y las conexiones en la provincia, ¿sería posible implantar el patrón escocés?
— Es necesario trabajar en ello. El transporte de la provincia es muy deficitario, hay pueblos que solo disponen de un autobús a la semana para ir a Segovia.

— De este modo, ¿cuál debería ser el planteamiento?
— Hay que moverse en modelos concéntricos, establecer conexión entre los pueblos pequeños y las cabezas comarcales. Estas, a su vez, se enlazarían con la ciudad.

— Una de esas cabezas comarcales podría ser Cantalejo. Precisamente, ‘Segovia Viva’ reclama la construcción de un hospital en el municipio.
— Es cierto. Nuestra tesis es que si se aglutina todo en un centro, acabas con un agujero negro que se lo lleva todo por delante, como sucede con Madrid. Económicamente puede ser un modelo funcional, pero ha arrasado la provincia. Si equilibras el territorio con un hospital o un centro de especialidades en Cantalejo, sujetas a la población y para la sangría. Es menester recordar que los vecinos del nordeste tardan más de una hora en acudir a una consulta médica a Segovia.

Conciencia y sensibilización

— ¿Qué pasa con la conexión a internet?
— En cuanto a cobertura, las cosas están muy mal. La extensión de la fibra avanza, pero va con retraso. Cuando se consiga todo cambiará, pues se podrá implantar el teletrabajo, que no es la madre de las salvaciones, pero es otra ayuda más para que mucha gente pueda venir, al menos, un día más a la semana.

— Madrid: ¿Culpable o no de la despoblación?
— Madrid habrá sangrado históricamente más de 200.000 habitantes a Segovia. La gran mayoría de los que viven allí de la España vaciada, de la cura de nuestra nación, que es el medio rural. Sin embargo, más que como culpable o problema, hay que empezar a verlo como una oportunidad, pues es una capital europea que tenemos a tan solo una hora.

— ¿Algún responsable más?
— Sí, la administración y los políticos, pero sobre todo el modelo económico del país, que está orientado a aglutinar en vez de distribuir. También hay una connotación negativa y cultural del medio rural, antes no era un ‘sitio adecuado’ para desarrollarse. En los años 70 y 80 irse del pueblo era lo mejor, era lo que supuestamente había que hacer.

— Se habla de una connotación negativa. ¿También hay una positiva?
— Sí. Y ahora se valora mucho más. Es todo lo relacionado con quedarse en el pueblo familiar o vivir en el entorno natural, con aire puro y tranquilidad; sin agobio y ruidos.

— ¿Hay cada vez más personas concienciadas?
— Sí, ahora la despoblación está todos los días en los medios.

— ¿Está de moda?
— Puede que sí, es un problema del que la gente se ha dado cuenta tarde y ahora le da una importancia clave.

— ¿Qué papel tienen los jóvenes en esta situación?
— Son determinantes, todo depende de los jóvenes. Somos el futuro del país y de los pueblos. Es cierto que las personas jubiladas vuelven, pero somos nosotros los que cambiamos el paradigma al formar una familia en el medio rural. Precisamente, hay una generación que falla en la provincia, que es la que tiene 40 años, es el eslabón que falta. Son los que han vivido la explosión de las ciudades y la globalización; los que ahora tienen hijos, de ahí que apenas haya niños en los pueblos.

— ¿Se podría decir que ‘Segovia Viva’ es una plataforma de gente joven?
— La gran mayoría lo somos, pero hay integrantes de todas las edades. La media de edad está en los 30 años aproximadamente.

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Más de medio centenar de personas de todas las edades asistieron al primer acto público de ‘Segovia Viva’, celebrado en la localidad de Duratón. / E. A.

Visión del panorama político

— Algunas plataformas emparentadas con la Revuelta de la España Vaciada han saltado este año a las Cortes de Castilla y León. ¿Qué ha pasado con ‘Segovia Viva’?
— Es cierto que mucha gente nos ha echado en falta y hemos recibido mucho apoyo para dar el salto a la política, pero no veíamos que fuese una situación factible. No era el momento. Nosotros hemos creado una plataforma ciudadana que no tiene nada que ver con la política. Había integrantes que tenían ganas, pero somos muy principiantes para pensar en cosas tan grandes.

— ¿Otras organizaciones no lo eran?
— Por ejemplo, Soria ¡Ya! tiene más de 20 años de trayectoria y un trabajo social muy importante por detrás

— Si es cuestión de tiempo, ¿podría estar ‘Segovia Viva’ en las Cortes en cuatro años?
— Ni lo descarto ni lo afirmo. Vamos a seguir trabajando y lo que tenga que ser, será.

— Suele decirse que todos los cambios económicos y sociales pasan por la política.
— Este sistema no es favorable, tristemente los políticos son los que deciden. La Diputación de Segovia es la que elige si este año se van a poner más depuradoras, pistas de pádel, actos culturales… En los pueblos pequeños tiene una importancia esencial, muchos dependen de ella. En mi opinión, es el eje de cambio, mientras que la Junta de Castilla y León no llega a las localidades con menos población. De hecho, es la que tiene competencias sobre Sanidad. Y estamos como estamos.

— ¿Cómo se valora la entrada de Vox al Ejecutivo autonómico?
— ‘Segovia Viva’ es transversal, no tiene color político. No podemos opinar nada porque aún no hay medidas. Lo único que sabemos es que han tenido apoyo, ahora tendrán que demostrar qué es lo que ofrecen y prometen. Nos ha fallado que Soria ¡Ya! no haya podido entrar en el gobierno, les apoyábamos porque eran nuestros compañeros y perseguían nuestros mismos objetivos

Más allá de una posibilidad

— En definitiva, ¿por qué vivir en los pueblos segovianos?
— Para mí, el medio rural es el paraíso, el sitio más adecuado para crecer y desarrollarse. Es vanguardia y futuro. Lo es en cuanto a sociedad, porque no podemos perder el reequilibrio territorial y la ordenación y custodia del territorio. Sobre la ecología y medioambiente, no es sostenible aglutinar a millones de personas en un punto, sino que es necesario distribuir.

— ¿A qué se refiere?
— Aparte de la contaminación, en una capital se genera la energía lejos y en su transporte se producen pérdidas, por lo que hay que generar dos veces lo que se consume. Eso no pasaría en comunidades energéticas locales.

— ¿Qué cabe esperar?
— ‘Segovia Viva’ lucha por revertir el proceso de aglutinación. Es vital por muchas cosas y son infinitas las razones para lograrlo. Para ello, es necesario aprovechar los avances en transporte y telecomunicaciones. Antes, conectar con el mundo era sinónimo de ir a la ciudad. Ahora, gracias a la fibra óptica, tienes todo al alcance de tu mano desde cualquier lugar, desde los pueblos, que son sinónimo de calidad de vida.

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Ana María Criado (Segovia, 1998). Periodista y humanista por la Universidad Carlos III de Madrid.