De izquierda a derecha, Luz Haro, Anayansi Pérez, Elena García Gil, Magali Costa y Jaime Pérez, durante el coloquio del encuentro./ NEREA LLORENTE
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La lucha de las mujeres rurales por salir adelante a base de trabajo, esfuerzo e imaginación en un medio tan acogedor como hostil centra desde hace décadas el trabajo de muchas asociaciones que tratan de ofrecer medios y  soluciones para poder  afrontar sus proyectos. Algunas de las claves del éxito del cada vez más pujante empoderamiento femenino en el medio rural fueron ayer objeto de análisis y diálogo en el Encuentro Internacional de Emprendedoras Rurales, con el que la Federación de la Mujer Rural (Femur) puso ayer un brillante prólogo a la XXII Feria Internacional de la Mujer Rural  que en la mañana de hoy abre sus puertas en  la Avenida del Acueducto.

El recoleto auditorio de la Casa de la Lectura fue el lugar elegido para este debate, presentado y moderado por  la secretaria general de Femur, Elena García Gil, que contó con el testimonio y la experiencia de tres destacadas lideresas rurales de países como Ecuador, México y Panamá, así como el punto de vista local y provincial aportado por el diputado en funciones del Área de Promoción Económica de la Diputación de Segovia Jaime Pérez Esteban.

Fue este último quien abrió el debate con su experiencia no sólo como político sino como habitante del medio rural, desde su posición como alcalde de Santa María de Nieva. Pérez Esteban se refirió de forma expresa al problema de la despoblación, y defendió la necesidad de un cambio cultural y social que haga de los pueblos “lugares en los que la gente quiera vivir”. Así, destacó que si bien es importante que el medio rural cuente con infraestructuras y servicios educativos, sanitarios, culturales o de comunicación, no lo es menos conseguir que la población no opte por marcharse a las grandes urbes; y para ello señaló la importancia de la educación para hacer ver que “si no hay gente en los pueblos, las administraciones no pueden mantener el volumen de servicios que actualmente tienen”.

La emoción y la pasión por la defensa del empoderamiento rural femenino llegó de la mano de Luz Haro, presidenta y representante legal de la Asociación de Mujeres de Juntas Parroquiales Rurales del Ecuador (AMJUPRE) cuyo trabajo le ha convertido en una de las referencias latinoamericanas y mundiales en este ámbito. En su intervención, lamentó que el avance de la despoblación rural está llegando ya a América Latina, debido a las políticas que priman “el cemento sobre las personas”, así como la implantación de las empresas multinacionales que explotan y canalizan los recursos naturales y obligan a abandonar el medio rural en grandes zonas del continente.

Haro considera de vital importancia potenciar el conocimiento y el liderazgo de las mujeres en las comunidades rurales, para que tengan “la capacidad de sentirse ciudadanas en su propio país y romper el silencio dentro y fuera de sus hogares para transformarse en replicadoras del conocimiento y la capacitación”.

Para ello, puso como ejemplo la labor realizada por AMJUPRE, que le ha llevado a ser referencia en este ámbito, y destacó la importancia de fortalecer las organizaciones sociales, lo que en su caso le ha llevado a tener problemas con los políticos de su país e incluso recibir amenazas de muerte por su trabajo.

Anayansi Pérez, funcionaria del Ministerio de Desarrollo Agropecuario de Panamá, planteó el trabajo de su país en el ámbito rural, que tuvo que superar las barreras legales y sociales en una sociedad que, como tantas otras, conserva aún un importante poso patriarcal. Así, señaló como ejemplo su lucha por eliminar el término ‘ama de casa’ a la hora de referirse a las  mujeres que trabajan en las áreas de producción cooperativa de su país, que pese a participar como socias no se les reconocía su derecho a participar en las decisiones ejecutivas de sus respectivos negocios.

Asimismo, cedió parte de su intervención a Bernardina, una de las mujeres panameñas que integran la delegación que participa en esta Feria Internacional, que destacó que gracias a los programas de emprendimiento femenino impulsados desde el gobierno Panameño “se nos han abierto las puertas del mundo”.

Desde México, Magalí Costa dio a conocer el trabajo de su asociación ‘Sueños de Mujer Rural’, en el que se trabaja el turismo rural y proyectos productivos, en los que se enseñan a las mujeres a  participar y llevar adelante iniciativas empresariales relacionadas con el turismo y la alimentación, sobre todo en la zona de la baja California sur.

Así, señaló que en todos los países “el mensaje es repetitivo en relación con la discriminación de las mujeres en el medio rural”, y alabó el trabajo de Femur  para dar visibilidad al medio rural. De igual modo, pidió a las  mujeres que “pierdan el miedo a empoderarse, porque no hay  otra manera de salir adelante”. “No podemos esperar a la llegada de subsidios o ayudas, sino trabajar día a día con los recursos que tenemos –aseguró- porque podemos sacar adelante ideas con las que poder llevar una vida digna en el medio rural”.