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Los brindis marcaron buena parte del Otoño Enológico, como este en San Antonio El Real. / DIEGO GÓMEZ

Cerca de cuatrocientas personas alzaron sus copas para brindar en el tercer fin de semana de uno de los eventos más esperados en Segovia.

San Antonio El Real, “nada es lo que parece”

Los fines de semana del Otoño Enológico empiezan en jueves. Y este jueves, San Antonio El Real hizo una apuesta transgresora y original en la que nada era lo que parecía. Trampantojos sorprendentes de Diego Isabel fueron un flechazo en toda regla con los vinos de Arzuaga, una bodega que, aun siendo una de las más emblemáticas y clásicas de la Ribera del Duero, apostó por un maridaje diferente y adaptado a la original propuesta gastronómica.

El Palacio de Segovia y Tierra de Sabor: vinos, tapas y soul

Continuaba el Otoño Enológico, ya el viernes, con una temprana e íntima cata en Tierra de Sabor Club Selección, un espacio situado en el corazón de la Calle Real de Segovia donde disfrutar de vinos y viandas 100% Castellanos. Bierzo, Ribera del Duero y Valtiendas, en armonía con tapas del chef José María Melero Amate, del restaurante El Palacio de Segovia, escenario de lujo de la segunda cata del viernes.

En Montejo de la Vega de la Serrezuela, una zona privilegiada en los márgenes del río Riaza, se encuentra la bodega Severino Sanz, un lugar tan auténtico que, si vas, tan pronto puedes disfrutar de una cata magistral, como comerte un buen plato de ibéricos o echar un mus con José Félix, un personaje con tanta personalidad como sus vinos.

Beatriz Sanz (hija de José Félix) y Begoña (una mujer como la copa de un pino), fueron las directoras de orquesta, junto a Mazaca (presidente de la Asociación de Sumilleres de Segovia) de una velada en la que los vinos blanco albillo fermentado en barrica, Murón Rosado, Murón Tinto Autor 12 meses y Murón Selección, bailaron con las tapas del chef del Palacio de Segovia al ritmo del soul de Levi & The Elders, una banda segoviana (como los vinos), con tanta personalidad como la familia. Un público joven, mayoritariamente femenino, disfrutó de una noche fresca, divertida y sensual. ¿Y si continuamos la velada con cava?

Restaurante Casares: burbujas con sabor

Y con la última propuesta del viernes, llegaron las burbujas. Sí, esas que, por alguna extraña razón, en nuestra cultura se asocian al “brindis” en general y los brindis de Navidad en particular. Y, sí, ¡claro que tenemos ganas de brindar!, por cualquier cosa, de hecho…que salimos de un confinamiento bien duro. Pero ¿y si aprovechamos este reencuentro con las burbujas para asociarlas a un menú? A mí, particularmente, me encanta hacer comidas o cenas con burbujas y es una experiencia fantástica, siempre y cuando se elija bien el espumoso en cuestión (a ser posible, un brut nature). Realmente es un maridaje que viene bien en cualquier ocasión y es exactamente esta propuesta que os comento la que protagonizó el evento en el Restaurante Casares el pasado viernes. Como siempre, un lugar acogedor, con buenas viandas y un servicio cercano como pocos. A la batuta: Santiago Ortiz, un hombre que nunca falla ni personal, ni profesionalmente: siempre dispuesto a involucrarse y colaborar en los proyectos que le proponen y, además, hacerlo con una profesionalidad y una solvencia dignas de mención.

La centenaria tradición de la familia Juvé & Camps y sus magistrales cavas se encargaron de hacer estallar la complejidad y la untuosidad de sus burbujas en la boca de los asistentes. Un proyecto ubicado en el Penedés, que produce cavas de prestigio desde el 1921. Cuatro propuestas de esta marca de referencia acompañaron al menú intachable de Santiago y su equipo con Ángel Palomo, en esa ocasión, como comensal y Paco Plaza, de El Decantador, a la cata. Además, tuvimos el privilegio de contar con Damià Martín y Félix Bonilla, embajador de la marca y Jefe de Ventas, respectivamente, de la bodega que se desplazaron hasta Segovia para el evento del Otoño Enológico.

Tres entrantes innovadores abrían boca acompañados de un cava fresco y honesto: el Brut Nature Reserva de la Familia, la referencia más conocida de la casa, un cava seductor cargado de frutas blancas, aromas de panadería, tostados y especias. Tibia de buey, bogavante, tostón relleno y queso, membrillo y miel desfilaron por nuestros paladares. Las burbujas hicieron el resto. El Reserva Brut Milesimé, el exclusivo Gran Reserva Brut Gran Juvé & Camps, sólo elaborado en añadas excepcionales, cargado de notas de flores blancas, fruta de hueso, tostados, especias y miel (el primero en salir al mercado en 1972 con el nombre actual de la bodega) y, para cerrar noche el Gran Reserva Brut Milesimé Rosé, un monovarietal de pinot noir, que no pudo dejar mejor sabor de boca. En conclusión: ¿burbujas para una comida o una cena? Sí, por favor. No dejéis de seguir experimentándolo.

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La comida y la bebida fueron los protagonistas del Otoño Enológico. / DIEGO GÓMEZ

La Codorniz: Segovia en vinos y en hostelería de tradición

Bien temprano, a las ocho de la tarde, se iniciaba la jornada del sábado en La Codorniz, un emblemático lugar de Segovia en el que Lino y Alfonso nos deleitaron con su profesionalidad. Y es que el día 6 de diciembre hará 43 años que Lino empezó en la hostelería, una profesión a la que vive entregado, y eso se nota. Los vinos: de la cercana bodega Agejas. Un verdejo suave y fresco nos permitió disfrutar de lo lindo de un crujiente de morcilla con unos toques frutales muy originales. Los tintos, de menos a más (joven y cuatro y siete meses en barrica), nos proporcionaron la fruta adecuada para las tres tapas que nos acompañaron: crema de calabaza, revuelto de boletus y carrillera de ibérico con foie. La codorniz es apuesta segura. Y el Ribera de Polendos 2019 será un vino que entre en mi cava para disfrutar de su equilibrio y sedosidad entre amigos.

Ángel García, el ‘Maestro del Guisoteo’, cambia de tercio

Una hora más tarde, estábamos citados en el restaurante El Cordero. Sí, sí, habéis leído bien: por la noche. La propuesta dominical por excelencia con sus guisos a fuego lento y el cuchareo de antaño, dio paso a una cena maridaje “sorpresa”. Impacientes por ver cómo Ángel García había “dado media vuelta” (como él mismo acostumbra a decir) a los callos con garbanzos o a los morros guisados con setas.

Abríamos boca con un fino, ¡toma ya, apuesta arriesgada!, en perfecta armonía con unas almendras fritas y un escabechado de charro. Empezaba un homenaje de los de quitarse el sombrero. Crema de faisán y setas, un plato que nunca falta en las cenas de la Asociación de Sumilleres de Segovia, con un blanco Xarelo (otra apuesta sorprendente), seguido de un bacalao con muselina de ajo (producto en estado puro) acompañado de un rosé de Agustí Torelló y… ¡tachán!, llegó el morro guisado, con un tinto de Toro. No podíamos irnos sin mojar pan en uno de sus guisos más espectaculares. Solomillo con foie y trufas con un crianza de Juan Carlos Vizcarra y flan de queso (otro plato “obligatorio”) sirvieron para rematar una propuesta magistral. Ángel no improvisa nada. Cada plato, cada maridaje, cada explicación, están medidos al milímetro, por eso nunca falla… y por eso arrancó los aplausos de los 60 comensales que disfrutaron de este homenaje a la cocina tradicional, con un punto innovador.

Los Mellizos: un fijo en otoño que nos hizo volver a disfrutar

Santi y su familia volvieron a hacerlo. Consiguieron que el público asistente disfrutara de su casa, que ya es la nuestra, la de todos aquellos que hemos tenido la oportunidad de sentarnos a su mesa a disfrutar de ellos y de sus propuestas. Paco, de la distribuidora segoviana Felifrú, hizo el resto. Y es que su selecta elección de los vinos a catar no se quedó en la verdejo y la tempranillo (por cierto, muy bien seleccionadas), sino que puso un dulce al postre con una monastrell que le iba que ni pintada a la sabrosa torrija de Fé. Pero antes de eso, pasaron por las copas las bodegas Monteabellón y Comenge y por los platos una variedad de recetas exquisitas. Entre ellas una crema de carabineros, unos chipirones rellenos de vieiras y unos caprichos de ibérico horneados que formaron matrimonios bien avenidos con la selección de vinos antes mencionada. Y el fin de fiesta llegó con una degustación de Gin Sikkin (de la mano de Felifrú) que no le podía ir mejor las estupendas versiones musicales de Toca2. Si debiera resumir esta propuesta en una frase, sería una afirmación tan sencilla como cierta: “Volver a disfrutar”.

Y así poníamos fin a un fin de semana cargado de propuestas para todos los gustos, todo ello, dentro de lo que ya hemos bautizado oficialmente como ‘El Otoño más deseado’.