Desde Munich hasta Segovia en tractor

El alemán Jens Lieber recorre en un vehículo agrícola histórico la geografía española, en un viaje que se ha visto prolongado por haber tenido que estar confinado en Francia durante tres meses

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El peregrino alemán, con su tractor, a los pies del Alcázar, antes de abandonar Segovia.
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Jens Lieber salió de su ciudad de Munich con el propósito de hacer el Camino de Santiago y regresar pasando por Italia. Pero lo que iba a ser un viaje de unas semanas se va a convertir en varios meses.

El 9 de marzo partió de su residencia en un tractor clásico de 66 años de antigüedad, un Hanomag R 45, con una caravana remolcada, donde descansa y lleva sus enseres.
Sin embargo, a poco de partir la pandemia lo pilló en Francia, donde estuvo atrapado tres meses.

Una vez abiertas las fronteras europeas el pasado 1 de julio, logró completar el Camino de Santiago hasta Fisterra. Una vez completado el recorrido de peregrinaje, este aficionado a la maquinaria antigua, decidió bajar hasta Segovia para visitar el Museo del Tractor que José Luis Horcajo mantiene en la localidad de Torredondo. En este pequeño núcleo, junto al río Milanillos, ha pasado un par de días, disfrutando de la colección de tractores y aperos de Horcajo, restaurador y fundador de la Asociación Española de Amigos de la Maquinaria Agrícola Antigua.

Ayer se despidieron tras visitar Segovia y fotografiarse junto al Alcázar y al Acueducto romano, donde durante unos segundos detuvo su tractor y caravana, que cuenta con la promoción de una marca de neumáticos que le ayuda a realizar el viaje europeo.

Jens Lieber lleva ya más de 2.500 kilómetros y 150 horas sobre su tractor de 66 años de antigüedad, un tractor rutero que en otra época se empleó para el transporte de mercancías.

En conversación con su amigo José Luis Horcajo, Jens Lieber recuerda que su idea era completar la ruta jacobea con otros cuatro amigos en sus respectivos tractores y pasar también por Italia. Pero los problemas del Coronavirus hicieron que se quedara solo en este propósito.

A una velocidad máxima de 50 kilómetros por hora, el convoy está cruzando media Europa.
El punto donde ha recalado más tiempo ha sido la localidad francesa de Châteauneuf-enThymerais, cerca de Chartres. Afortunadamente cerca se encontraba la casa de unos amigos, que le proporcionaron comida y ropa para una estancia que se prolongó más de la cuenta. “Pensé que serían dos o tres semanas y llevaba dos camisetas, dos pares de calzado, dos pantalones… y al final fueron tres meses allí, quieto, sin poder moverme”. “Ahora estoy feliz, viendo cosas nuevas y llevando a cabo mi proyecto de viaje”, asegura este mecánico que cuenta con una empresa que comercializa bombas de inyección.
A estas horas se encuentra camino de Toledo para participar en un curso en una escuela de herreros. Luego pasará por Córdoba, Sevilla y atravesar España en dirección a Italia y terminar de nuevo en su punto de origen.