De reencuentros y nuevas miradas

Un buen número de segovianos y de turistas visitaron ayer el Alcázar para conocer cómo ha quedado la plaza de la Reina Victoria Eugenia, que ahora cuenta con un aspecto renovado

Imagen panorámica de la plaza de la Reina Victoria Eugenia desde el Alcázar, tras la remodelación. / KAMARERO
Imagen panorámica de la plaza de la Reina Victoria Eugenia desde el Alcázar, tras la remodelación. / KAMARERO

El sol reina sobre la plazuela que sirve como antesala a la entrada del Alcázar. Un buen número de visitantes se distribuyen por este espacio que ahora cuenta con un aspecto renovado y una nueva pavimentación. Un matrimonio observa entusiasmado el resultado que han traído consigo las obras que han llevado a cabo durante dos años en la plaza de la Reina Victoria Eugenia.

Algunos parecen acostumbrados a ver tal fortaleza y apenas están deslumbrados por su hegemonía. Pero este no es el caso de Francisco. Natural de Zamora, Segovia y, en concreto el Alcázar, se convirtieron en su hogar hace años. No solo lo visita de forma frecuente sino que, antes de jubilarse, era el director del museo de la Academia de Artillería. Este estaba ubicado en la fortaleza desde su fundación en 1764, hasta que un desgraciado incendio en 1862, obligó a trasladarla al Convento de San Francisco.

Si le preguntan por la remodelación, lo tiene claro: “Era necesaria y urgente, llevaba demasiados años muy deteriorada”, dice de forma tajante. Junto a él está su mujer, ella sí segoviana de nacimiento. Felicitas mira con orgullo “esta maravilla” que “es digna de ver, no solo para los que somos de aquí, sino también para los de fuera”. Ambos coinciden en la importancia de que se cuiden los monumentos históricos de la ciudad.

Gana accesibilidad

A su alrededor, los turistas toman fotografías de la que es una de las joyas más preciadas de la provincia. Un grupo de cuatro jóvenes leoneses visitan Segovia por segunda vez: Irene, Diana, Carlos y Roberto. En sus manos portan un mapa de la ciudad, que miran atentamente mientras discuten cuál será su próximo destino. “Ahora está mucho mejor, es más amplio y se puede acceder fácilmente”, sostiene Carlos.

En palabras de Irene, “me parecen muy bien estas obras, porque la contaminación que emiten los vehículos pueden deteriorar el ambiente”. La eliminación del tráfico en la plaza, no solo supone una mejora de la accesibilidad, sino también un aumento de la calidad medioambiental.

Al conocer el fin de las obras, segovianos como Javier no han dudado en desplazarse hasta la plaza para descubrir el cambio. “La verdad que está muy bien, muy simétrica y bonita”, asegura.

La pandemia ha acabado con la afluencia de gente que solían visitar el Alcázar cada fin de semana. En 2019, batió su récord de visitas, con 754.946 personas. En cambio, el pasado año, marcado por el confinamiento, no llegaron ni a 40.000 personas. El monumento permaneció cerrado entre abril y junio, lo que supuso unas pérdidas de unos 1.300.000 euros.

Pero las restricciones que ha impuesto la pandemia no impiden el turismo castellano y leonés. A María José y Miguel y a Susana y Hugo les separan unos cuantos años de vida. Pero ambos comparten el ser de León y haber escogido Segovia para pasar el fin de semana. Es la primera vez que visitan el Alcázar. A pesar de que no sabían que se había remodelado la plaza, las dos parejas destacan lo “bonito” que es este castillo medieval.

Además, hay quienes aprovechan el hacer turismo en Segovia para visitar lugares emblemáticos y conocer la comida típica. Un estudiante suizo de la UVA, Alexander, y una venezolana residente en Madrid, Ani, pasarían el día en la localidad y probarían “la comida tradicional”: el cochinillo. En Segovia hay planes para todos los gustos.