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El delegado territorial de la Junta, el deán de la Catedral y el comisario de la muestra inauguran la exposición. / KAMARERO

Su actividad como ceramista es bien conocida. Daniel Zuloaga llevó el nombre de Segovia más allá de las fronteras del país, pero su faceta fotográfica pareció quedar fuera del foco que alumbraba su prodigiosa carrera. Lo cierto es que era un gran documentalista que gustaba de inmortalizar con su cámara aquellos actos que atraían su atención o que podía trasladar posteriormente a soporte cerámico. Este es el caso de las imágenes reunidas en la exposición ‘El Carro Triunfal en el legado fotográfico de Daniel Zuloaga’ que acoge la Catedral de Segovia y que fueron tomadas por el artista de la procesión del Corpus Christi por las calles de la ciudad.

Como parte de la programación que desarrolla desde el año pasado la Consejería de Cultura y Turismo para conmemorar el centenario del fallecimiento de Daniel Zuloaga (1852-1921), el Museo de Segovia, con la colaboración de la Catedral, organiza en la seo segoviana la muestra, una selección de 17 imágenes que datan de un periodo comprendido entre 1917 y 1922 y se refieren en exclusiva a ‘El Carro Triunfal’, a las que se unen otras siete instantáneas sobre su entorno “más doméstico” -de su familia o trabajo. Estas últimas “es probable” que estén realizadas por Luis de Ocharan, un buen amigo con el que colaboraba para realizar fotografías que utilizaba con la intención de trasladar las escenas a los paneles cerámicos.

El delegado territorial de la Junta, José Mazarías, inauguró ayer la exposición -de pequeñas proporciones- junto al deán de la Catedral, Ángel García Rivilla, ante la carroza a la que Zuloaga se refiere como ‘El Carro Triunfal’, cuyo origen bíblico refleja el interés del ceramista por aspectos regionalistas de la España de su época.

La devoción segoviana

En su afán por usar las instantáneas como recurso para su trabajo con la cerámica, Zuloaga encontró en la celebración del Corpus Christi en Segovia un motivo que merecía ser fotografiado. Así, recogió el recorrido que realiza ‘El Carro Triunfal’; sale de su entorno habitual, la Catedral, cruza la Plaza Mayor, baja por la calle San Agustín, llega hasta el Azoguejo y sube por la calle Real. En su intervención ante los medios, Mazarías aseguró haberse imaginado a Zuloaga entre el público asistente a la procesión con su cámara retratando “a los canónigos, a los cadetes o a las personas que deambulaban”.

Durante el trayecto, el artista hizo varias tomas del Carro y fue captando en cada imagen la veneración del paisanaje que acudía para rendir homenaje y pleitesía a la Custodia. “Estas imágenes suponen un documento sociológico y característico de un momento que se volatiliza”, explicó el comisario de la exposición, Juan Carlos Monroy.

La carroza procesional del día del Corpus Christi es protagonista de la mayoría de las fotografías de la muestra. La pieza está formada por la Custodia de plata ubicada en la parte superior, encargada al maestro platero Rafael González Sobera en el año 1656, y el Carro Triunfal, obra de Pedro de Riezgo, construido entre los años 1740 y 1745.

Las instantáneas se reúnen en ocho paneles expositivos, acompañadas por textos explicativos de la vida y obra de Zuloaga, que pueden contemplarse en la capilla de San Antón de la Catedral. De esta forma, es posible recrear escenas “de la más auténtica raigambre segoviana, al revivir el patrimonio, la historia y la cultura como parte de la vivencia de Segovia”, de acuerdo con Mazarías.

Cien años de su muerte

A las innumerables actividades que se organizan en Segovia desde el pasado año para conmemorar el centenario del fallecimiento de Daniel Zuloaga, se suma ahora esta exposición cuyo objetivo principal es rendir un homenaje a su legado fotográfico.

Considerado uno de los protagonistas más importantes de la historia de la cerámica española, Zuloaga recuperó las técnicas tradicionales de este oficio, al que dedicó un amplio esfuerzo para consolidarlo como una disciplina de las artes, más allá del laborioso trabajo del taller artesanal.

Zuloaga, que combinó su proyección internacional con “una minuciosa atención de los asuntos locales”, de acuerdo con el delegado territorial de la Junta, reivindicó la relevancia del arte del barro que quedaría consolidado en su lema ‘Soy ceramista’, con el que vistió una sala de su vivienda de San Juan de los Caballeros.

Tal es su importancia que, en nombre del Cabildo, el deán de la Catedral manifestó su “gratitud” y “alegría” por acoger en el Templo esta muestra que supone un reconocimiento más a la figura del artista.