De acusadora a acusada

La Fiscalía solicita la apertura de diligencias por falso testimonio a la presunta víctima de una paliza por parte de un matrimonio, tras la celebración de la vista oral en la que los dos acusados fueron absueltos al ser retirada la acusación

La delgada línea que separa la realidad de la fabulación determinará en los próximos días la veracidad del testimonio de la presunta víctima de una agresión y posterior detención ilegal por parte de un matrimonio ocurrida en abril de 2019, cuya vista oral se dirimió ayer en la Audiencia Provincial y que concluyó con la sentencia absolutoria ‘in voce’ a los acusados, al ser retirada la acusación tanto por parte del Ministerio Fiscal como de la acusación particular.

La declaración de la víctima ante el tribunal soportaba el peso de la acusación presentada por la Fiscalía, que solicitaba una pena de ocho años de prisión para la pareja, de nacionalidad búlgara por los delitos de lesiones, detención ilegal , hurto y obstrucción a la justicia, pero sus manifestaciones arrojaron serias dudas a la fiscal sobre la veracidad de los hechos que dirimía el tribunal. Antes de responder a las preguntas de las partes, la víctima expresó su voluntad de retirar la denuncia “y terminar con todo esto”, y al ser conminada al responder al interrogatorio, sus respuestas fueron contradictorias con la versión notificada en la denuncia.

La fiscal le preguntó hasta en tres ocasiones si estaba diciendo la verdad, y el propio magistrado presidente de la sala tuvo que interceder para aclarar algunas de las preguntas que la declarante aseguraba no entender. Tras la declaración, el Ministerio Fiscal solicitó la apertura de diligencias contra la denunciante por un presunto delito de falso testimonio, y anunció la intención de retirar la acusación ante la inconsistencia de las declaraciones expresadas en la sala, y al no existir pruebas de cargo que fundamenten la acusación. A esta intención se adhirió también la abogada de la acusación, que quiso justificar la intervención de su representada basándose en las dificultades para entender el idioma, así como el tiempo transcurrido desde que se produjeron los hechos.

Por su parte, tanto el hombre como la mujer acusados de los delitos antes citados negaron ante el tribunal su participación en los hechos. Así, el varón reconoció haber mantenido una relación sentimental de algunos meses con la víctima, a la que puso fin para volver con su esposa, y señaló que a raíz de esta ruptura “era ella la que me mandaba mensajes para decirme que volviéramos y que me quería”.

Por su parte, su esposa señaló que había tenido una relación de amistad con la víctima fruto de su trabajo en una empresa hortícola de la comarca de Cuéllar, pero al enterarse de la infidelidad de su esposo con ella rompieron la relación tras mantener una discusión en el trabajo que obligó a su jefa a ubicarlas en lugares distintos para evitar choques entre ambas.

De igual modo, indicaron que el día de los hechos se encontraban cenando con un familiar, y aseguraron que no asistieron a la presunta cita con la víctima en un parque de Fuentepelayo, para dejar entrever que esta acusación trata de ocultar una posible reacción desfavorable de su esposo al conocer su infidelidad.