Natalia Denisova

— ¿Quiénes fueron los cronistas de indias?
Para hacer mi diccionar io de tres volúmenes, un cronista es cualquier persona que haya escrito sobre América. Sé que es un concepto muy amplio, pero si quisiera limitarlo, limitarlo o acotarlo, como hacen algunos filólogos, no habría hecho el diccionario ni nada. Hay términos que no ganan con definiciones precisas.

— ¿Cómo influyeron en el pensamiento español?

— La cultura hispana es una cultura escrita. Los testimonios que han dejado los cronistas son documentos que tenemos a nuestra disposición para estudiar el pasado tal cómo fue y no como pretenden los ideólogos del pasado. Visto de esta manera, los cronistas, sus obras, deberían haber influido más de lo que han hecho hasta hoy en la historia de Hispano-América.

— ¿Podemos preguntarle qué entiende por el “pensamiento español”?
— El pensamiento español es un conjunto de obras realizadas por autores hispanos o sobre la realidad hispana. O sea el pensamiento español es igual que el pensamiento francés o inglés. Lo que sucede es que pasó de moda y fue sustituido por otras escuelas y, sobre todo, en el ámbito de la filosofía fue desplazado por otras escuelas. Sin embargo, no podemos olvidar a los grandes filósofos como José Ortega y Gasset, Julián Marías y, de los que están en activo, destacaría a Agapito Maestre.

— ¿Fueron los cronistas teólogos, etnólogos, antropólogos, historiadores?
— Los cronistas fueron todo esto y más. Fueron soldados, ingenieros, obispos, caciques, conquistadores, virreyes, juristas y jueces. Hay ejemplos como Huaman Poma de Ayala, un indio semi-analfabeto quien se dirigió al rey Felipe II para proponer su plan de gobierno. O Diego Muñoz Camargo, quien formó parte de la embajada de los caciques tlaxcaltecas a la Corte de Felipe II en 1584, redactó Descripción de la ciudad y la provincia de Tlaxcala y, como comerciante, gestionaba los monopolios de carne y sal en Tlaxcala. O, por ejemplo, Eusebio Francisco Kino, oriundo de Italia, quien pasó décadas con los indios en Sonora y California, amigo del intelectual novohispano Carlos Sigüenza y Góngora, y Kino demostró que California fue una península y no una isla. Los frailes Kino y Salvatierra fueron los principales fundadores de las misiones en lo que hoy es Estados Unidos.

— ¿Qué cronista destacaría del siglo XVI? ¿Del XVII? ¿Del XVIII?
— Del siglo XVI son clave Isabel la Católica y Hernán Cortés. La reina Isabel porque fue la legisladora más grande de la época que promovió el mestizaje. El mestizaje, es decir, los matrimonios mixtos son uno de los fundamentos de la civilización hispánica que hoy abarca desde las Californias y Florida a la Tierra de Fuego, como en los tiempos remotos. Quiero decir, que el mestizaje hoy es también la fuerza que mueve a los EEUU. Por esto, Hernán Cortés también es determinante: ideó un imperio y, aunque le quitasen los cargos públicos y del gobierno, él persistió en sus descubrimientos. Ahí están los puertos que fundó Cortés y que hicieron posible el Galeón de Manila; ahí está el Mar de Cortés descubierto gracias a su ímpetu incansable de ampliar los horizontes.

— Entre el XVI y XVII está Gaspar Antonio Herrera Chi, cuya familia sufrió de las venganzas tribales, hizo la Relación de costumbres de los indios de Yucatán, haciendo posible la antropología actual de la región.
Del siglo XVIII destacaría a Félix de Azara. Fue cadete en Segovia, se destacó en estudios superiores, fue ingeniero y contribuyó en la mejora de las fortificaciones. Desde 1781 formó parte de la comisión para la demarcación de las fronteras entre España y Portugal en América. La espera de los portugueses se hizo larga y Azara se dedicó al estudio de la biología y la geografía del Río de la Plata y Paraná. Remitía las especies de plantas y animales disecados a España para el Real Gabinete de Historia Natural de Madrid. Docenas de años empleados en observaciones llevaron a elaborar las bases de la teoría evolucionista de Charles Darwin. El científico inglés le cita mucho en su Viaje de un naturalista alrededor del mundo y apenas lo menciona en el Origen de las especies. Sin embargo, es indeleble la huella de Azara en la obra de Darwin.

— ¿Alguno originario de Segovia?
— Pedrarias Dávila, nació en Segovia en 1468, se destacó en la toma de Granada y otras campañas militares. Fue conocido como Furor Domini por su severidad y, mejor que nadie, lo experimentó Núñez de Balboa, descubridor del Pacífico, quien fue sentenciado y ejecutado en Acla. Su legado son las cartas.
Otro personaje es Domingo de Soto, nació en 1494, fue un humanista destacado, participó en la Controversia de Valladolid, encargado de resumir la respuesta de Las Casas. Además, tomó parte en el Concilio de Trento.

— Antonio Herrera y Tordesillas, uno de los cronistas más destacados, fue de Cuéllar. Redactó Historia general de los hechos de los castellanos en las Islas y Tierra Firme del mar Océano que llaman Indias Occidentales, obra de síntesis de los acontecimientos de 1492 hasta 1554. Para realizarla disponía de las mejores crónicas y documentos sobre los descubrimientos, siguiendo la tradición de Tácito. Una obra que gozó de una gran divulgación en Europa.
— El paisano de Herrera, fue Diego de Velázquez, el gobernador de Cuba y pacificador de La Española. Junto con Hernán Cortés organizó la expedición a la Tierra Firme, futuro virreino de Nueva España.

— ¿Qué trascendencia tiene la Controversia de Valladolid?
— La Controversia de Valladolid tuvo lugar en 1550 con el propósito de determinar la manera de avanzar en las tierras nuevas y, además, contentar a los críticos del avance español, entre los cuales, Las Casas se destacaba por su vehemencia. Su importancia actualmente es más bien simbólica, porque sirvió para crear el mito de Las Casas como el único defensor del indígena. Nada más lejos de la realidad, pero este mito ha quedado y lo vemos en las placas, en los libros, academias y universidades. Porque si alguien se pronuncia en contra de Las Casas es enseguida tachado de un inhumano “mata-indios”. La Controversia es un asunto importante para ver el estado de la historiografía actual y su grado de ideologización o falsificación.

— ¿Cuáles fueron los argumentos de Las Casas?
— Sus argumentos no fueron más que retóricos. Exageraba sin el menor pudor lo visto y hasta lo no visto en América. Y no olvidemos que sus escritos estuvieron en el olvido hasta el siglo XIX, excepto la Brevísima Relación de la destrucción de las Indias, publicada ilegalmente poco después de la Disputa de Valladolid. Su pensamiento no ha existido, es la creación de los exegetas del siglo XIX y XX. Los “argumentos” de Las Casas se reducen a la tergiversación de las palabras de los adversarios, citas falsas o traducciones no fieles de los originales. Fue un demagogo que aceptaba el paganismo, justificaba los sacrificios humanos y hasta el canibalismo.

— ¿En qué experiencia se apoyaba?
— La experiencia de Las Casas en América fue muy corta. De hecho, fue uno de los supuestos “misioneros” que nunca aprendió una lengua indígena ni predicó entre los indios. Aparte de su experiencia en La Española, donde fue un encomendero más, podemos mencionar que llevó a Cumaná a numerosos pobladores, pero los abandonó, bajo el pretexto de ir a buscar ayuda frente a los belicosos indios lacandones. Su proyecto de la “evangelización pacífica” no costó más vidas simplemente porque nadie más creía en su eficacia y no le dejaron realizar más viajes a América.

— ¿Y los de Ginés de Sepúlveda?
— Las ideas de Juan Ginés de Sepúlveda están en su tratado Democrates Primus y Democrates Secundus. En el primero trata las condiciones que debe cumplir una guerra justa y en el segundo tratado es la obra sobre la guerra justa en el Nuevo Mundo. Demoscrates Secundus es una obra desconocida, olvidada, rechazada de antemano por “defender la guerra contra el indígena”. Sepúlveda se entrevistaba con los protagonistas del avance español en América, por ejemplo, Hernán Cortés para disponer de la información de primera mano. Si comparamos el Democrates Secundus de Sepúlveda con De Indis del padre Vitoria veremos que ambos provienen del derecho de gentes y la necesidad de educar a los indios a vivir en una sociedad del Renacimiento, desterrando la venta de mujeres, los sacrificios y el canibalismo.

— ¿Quién ganó este debate?
— No hubo decisión oficial sobre el ganador. Carlos V ocupado por varios asuntos de la política tampoco se pronunció. No hubo drásticos cambios, los avances de los españoles siguieron su rumbo. Lo único que se fortaleció fue el control de los abusos hacia los indios, pero la idea que prevaleció es la evangelización y educación de los indios para que formen parte de la sociedad mestiza. Es la idea de Isabel la Católica, seguida por todos sus sucesores.

— ¿Qué consecuencias políticas tuvo?
— La Junta no tuvo trascendencia inmediata en la legislación ni tampoco en la política. Si analizamos las decisiones de Carlos V y Felipe II podemos afirmar que los argumentos de Sepúlveda, quien coincidía mucho con el padre Vitoria, prosperaron. Sobre todo, si vemos la legislación de las Indias que aparece en la Recopilación de las Leyes de 1680. Además, José de Acosta en su obra De procuranda indorum salute sobre la evangelización rechaza la idea del pacifismo lascasiano: “Las gentes acostumbradas a vivir como bestias, sin pactos y sin compasión, dan señales de tan poca humanidad por cuanto cada uno actúa tan temerariamente dejándose llevar de su capricho. Con huéspedes y extranjeros no respetan ningún derecho de gentes, cuando ni entre ellos siquiera conocen las leyes de la naturaleza”.

— ¿Contribuyeron los cronistas al desarrollo de la legislación indiana y al “buen gobierno”?
— Juan de Solórzano Pereira es clave. El oidor (juez) madrileño colaboró en la Recopilación de las Leyes de Indias, el código jurídico que unificaba todo el corpus de las leyes que abarcaban los territorios americanos. De Indiarum iure (1637) y la Política Indiana (1648) son sus obras sobresalientes. Destacamos la Política indiana por su afán de divulgación, escrita en español. Si en el siglo XVI se planteaban dudas sobre el gobierno, Solórzano en el siglo XVII describe el funcionamiento del aparato político y jurídico. El “nuevo” mundo aparece como prolongación del reino de Castilla, cuyos fundamentos político-jurídicos se expanden a América y Filipinas.

— ¿Se legisló para otros territorios que no fueran americanos?
— Las Filipinas, que formaba parte del virreinato de Nueva España, es decir, México fue lo que gobernaba los territorios de Hispano-Asia. El virrey de Nueva España controlaba el gobierno del archipiélago y regulaba su financiación. Aparte de las Filipinas, los hispanos, porque hubo muchos hispanoamericanos, tuvieron presencia en la India, Vietnam, las islas Carolinas, Marianas, Palaos, Salomón, Marshall… Por ejemplo, en las Filipinas se llevó a cabo el primer plebiscito para preguntar si los nativos querían formar parte del imperio a finales del s. XVI.

— ¿Cómo nace su interés por los cronistas?
— Me interesé por ellos cuando empecé a estudiar la historia de España en profundidad en la universidad. Llegó a abrumarme la cantidad de personajes que surgían y decidí organizarlos un poco con fichas, pero luego llegaron los sabios consejos de Agapito Maestre y Javier Campos que ya me encaminaron hacia la obra que acabó por contar con unas 1.100 páginas.

— Ha participado Vd. en el documental “España la primera globalización” —¿Qué opina del resultado y del impacto?
— Es un proyecto necesario e imprescindible. Cuando la enseñanza de la historia ha sido sustituida por la ideología o por mera necesidad de aprobar un examen, no hay ni enseñanza ni historia. Esta película, documental, une a los historiadores, filósofos, escritores de ambos lados del Atlántico para hablar de la primera globalización realizada por el imperio Español que abarcó América, Asia y Europa. Me alegré mucho cuando se anunció que esta película tendrá continuidad con el nuevo proyecto sobre Malinche y Hernán Cortés.

— Los libros son importantes a la hora de enseñar la historia ¿Qué otros medios cree que se pueden usar?
— Los medios hoy son infinitos. Aunque se critican mucho las redes sociales y con razón, pero no olvidemos que son imprescindibles para comunicar y enseñar. Por mi parte, puedo aconsejar un canal Res Hispánica, un canal de YouTube; es un canal, una peña de amigos para conversar sobre la cultura hispana, en el cual puede contribuir cualquiera y que está en proceso de construcción.

— ¿Ha presentado Vd. su obra en algún país de Hispanoamérica?
— No, todavía, no. Sé que hay interés por mi obra por parte de varias instituciones y canales YouTube, porque he sido entrevistada en varias ocasiones. Pero, en general, con la historia y la cultura sucede lo mismo que con los toros: lo que sucede en el otro lado del Atlántico aquí queda. Hay una gran desconexión entre los países hispanos en términos culturales. Es una de las preocupaciones clave que tengo y me gustaría que lo fuera para muchos otros profesionales e intelectuales y artistas también.