Dos de los trajes que forman parte de la exposición “Danzantes”, el de Arcones y Castroserna de Abajo.
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En febrero de 2009 siendo Alcalde Juan Carlos Montero, San Pedro de Gaíllos inauguraba el Museo del Paloteo. La aspiración de un pueblo que treinta años atrás inició con entusiasmo la recuperación de sus danzas. Fueron los jóvenes de entonces, quienes aprendieron coreografías y melodías de la mano de antiguos danzantes y músicos, rescatando un rico patrimonio que actualmente se conserva gracias a la labor del grupo de danzas local.

Para poner en marcha este proyecto, se encargó el montaje del nuevo museo a la empresa Sercam, que configuró un interesante recorrido por la tradición de San Pedro de Gaíllos, la historia de bailes y danzas rituales, con un espacio destacado para el Grupo de Danzas de San Pedro de Gaíllos, el actual y el antiguo. Con referencias a las danzas de palos en España y en el mundo, así como un espacio para la música y los músicos en la tradición. Todo esto tuvo como base el trabajo de investigación realizado por la folklorista Gema Rizo, en el que se reunieron las piezas que ocupan las vitrinas, y recogieron los testimonios que nos permiten entender el contexto social en el que se producían aquellas danzas y como han llegado hasta nuestros días.

Durante estos diez años el Museo del Paloteo ha desarrollado un programa educativo que recoge las bases de la acción didáctica, con la que cumplir su función social y divulgativa. Actividades que permiten entender y disfrutar del patrimonio etnográfico. El Museo es una parte fundamental en el proyecto de Centro de Interpretación del Folklore, junto a la revista Lazos, las Aulas de Música Tradicional y el festival Planeta Folk, entre otras actividades formativas y lúdicas que se desarrollan durante todo el año.

Para celebrar esta primera década, desde octubre el Museo acoge la exposición “Danzantes”, formada por material gráfico e indumentaria de danza de pueblos que en nuestra provincia conservan paloteos. Una muestra que compartirá espacio hasta final de año, con las danzas de San Pedro de Gaíllos y otras regiones que forman parte de la exposición permanente. Las localidades representadas son Arcones, Castroserna de Abajo, Gallegos, Orejana y Valleruela de Pedraza. En un primer acercamiento se aprecian las semejanzas entre los distintos trajes, pero el objetivo que el Museo persigue con esta exposición, es dirigir una mirada calmada y profunda para descubrir los detalles que nos unen y los que nos diferencian, aquellos que encontramos en la historia que cada pieza cuenta sobre la tradición local.

Alfredo Garrido González, danzante y dulzainero de Arcones, cede su traje de danza, con camisa y enagua de principios del siglo XX. Unas enaguas que se hicieron con cabeceras de sábanas. Fueron, el cura Félix Arribas y Juan Sanz, el tío Tren, los que recuperaron las danzas en los años 70.

De Castroserna de Abajo tenemos el traje de danza de Mariano Álvaro Pascual que fue confeccionado el año 1978, réplica de uno antiguo que se conservaba en la iglesia. Las flores de El Ramo, pieza que llevan en la espalda, antiguamente eran de papel y fue ese mismo año cuando decidieron cambiar y hacerlas de lana y a ganchillo.

El traje de Isaac García Barrio y Santiago García Barrio representa a las danzas de Valleruela de Pedraza, destacando por sus enaguas de color rosa y el tocado que recuerda a una mitra de obispo, algo que lo hace único en nuestra provincia.

Las danzas de Orejana iniciaron su recuperación en 1977, momento en el que se incorporan las mujeres a la danza y se crea el grupo infantil. Es entonces cuando, además de danzar en la procesión de la Virgen del Rosario, comienzan a hacerlo también en la festividad de San Ramón, en agosto. El traje que forma parte de la exposición es el de Isaac Benito García.

Las faldillas blancas, plisadas y almidonadas de Gallegos marcan la diferencia con otras de la zona. Se exponen el traje de danza de César Sancho Barroso y uno de los ocho que se guardan en la Iglesia. En 1974 se recuperan las danzas por iniciativa de Félix Arribas y la ayuda de Margarita y Asunción de Matabuena, que aún recordaban las músicas.

Sin duda la década de los 70 fue fundamental en estos municipios para la recuperación de las danzas que, tras años casi olvidadas, volvieron a ocupar su espacio en las procesiones dedicadas a la Virgen, entre septiembre y octubre. Aunque al igual que Orejana, muchos de estos pueblos han ampliado el calendario festivo en el que las danzas están presentes.

La exposición “Danzantes” se puede visitar hasta final de año los sábados 7 y 14 de diciembre, de 11:30 a 14:30 y de 16:30 a 19:30; el 21 y el 28 solo en horario de tarde. En cualquier otra fecha se atiende a grupos con reserva previa, también hasta final de año la entrada al Museo del Paloteo tiene precio reducido.

X Ciclo de Otoño. Dulzaineros. Semblanza y Repertorio

Coincidiendo con el décimo aniversario del Museo del Paloteo, el Centro de Interpretación del Folklore celebra la décima edición de “Dulzaineros: Semblanza y Repertorio” un ciclo que coordina Carlos de Miguel (profesor de dulzaina en las Aulas de Música Tradicional) y que nos acerca a la figura del músico tradicional. Ante este hecho era de justicia dedicar un espacio a los músicos que acompañan las danzas, y que son pieza fundamental en el mantenimiento de los rituales donde se producen. El sábado 23 de noviembre, tuvo lugar el primer encuentro de esta edición, con la mesa redonda Dulzaineros y danzantes, en la que participaron Pablo Orgaz y Carlos de Francisco, dulzainero y tamborilero que desde los años 80 acompañan las danzas de San Pedro de Gaíllos; y Alfredo Garrido y Alejandro Benito, danzantes de Arcones y jóvenes intérpretes de dulzaina y tamboril, que actualmente acompañan las danzas de este pueblo. El ciclo se ha configurado con otras dos sesiones, la del 30 de noviembre con Miguel Mayo, uno de los primeros titulados en Dulzaina por el Conservatorio Profesional de Música de Segovia y desde el año 2006 profesor de dulzaina en la Escuela Municipal de Música y Folklore de Carbonero el Mayor, que realiza una interesante labor de investigación y fabricación de pitos castellanos. Para terminar, la tarde del domingo 1 de diciembre, Dulzaineros a través del objetivo propone un encuentro con el fotógrafo Roberto Hernández Yustos que ha recorrido la provincia de Segovia fotografiando a estos músicos y los ambientes festivos donde están presentes, un proyecto que se llevó a cabo con una de las becas concedidas por el Instituto de la Cultura Tradicional Segoviana “Manuel González Herrero”, de la Diputación de Segovia, de la que fue tutor Carlos de Miguel.

De este modo hemos querido celebrar la primera década de un espacio de cultura y de encuentro, donde se habla de tradición, pero también del presente y del futuro de nuestros pueblos.