Una joven señala la fotografía que retrata el despoblado de San Miguel de Neguera, perteneciente a Sebúlcor, uno de los ejemplos de pueblos abandonados en la provincia. / NEREA LLORENTE
Una joven señala la fotografía que retrata el despoblado de San Miguel de Neguera, perteneciente a Sebúlcor, uno de los ejemplos de pueblos abandonados en la provincia. / NEREA LLORENTE

Las fotografías en blanco y negro no siempre se corresponden con lo antiguo, viejo, arcaico o pasado. No hay que confundirse. A veces implica una mayor expresividad, fortalece los detalles dentro de la imagen y, a su vez, despierta aquellas emociones que el color puede llegar a distraer.

El blanco y negro también podrían ser los colores del silencio. O eso se percibe en cada una de las imágenes que ornamentan desde principios de mes las paredes de la Biblioteca Pública de Segovia. El silencio, eso es lo que comparte cada fotografía con el escenario en el que se exponen.

En concreto, se trata de la muestra ‘Mapas cerrados’ del fotógrafo documental Iván García Martín, un artista vallisoletano que lleva más de diez años retratando los diferentes pueblos de Castilla y León que ya no tienen habitantes. Su abandono y previsible desaparición es el motivo que le ha llevado a retratar, como si fuera un archivo, aquellas localizaciones en las que ya no vive nadie.

Sus edificios en ruinas, sus calles devoradas por la maleza y los escombros, cada uno de los objetos que fueron olvidados o las historias que ya han sido borradas se convierten en protagonistas de la exposición. Y del recuerdo. “Casas huérfanas, esquinas roídas, escuelas sin saberes, siluetas de torres. Soledad y recuerdo”, narra el escritor José María Lebrero Vecino, cuyas palabras se configuran como la presentación de la exposición al espectador.

“Duele el paisaje sin paisanaje”, añade. Este es un dolor que cada día se hace más fuerte y visible en la sociedad, que ahora toma conciencia de la despoblación. Una aflicción que ya descubrió hace años García-Martín y que le llevó a ubicar los pueblos abandonados en un mapa. El cual es difícil de cerrar, aunque esta sea su principal aspiración, de ahí el título del ensayo fotográfico.

«El tiempo cuando se convierte en erosión no tiene compasión y se lleva con siguilo todo lo que puede, incluso el recuerdo. Es muy triste no tener un pasado», define el fotógrafo en la carta de entrada a la exposición. Esta está formada por más de una veintena de imágenes que, por desgracia, reflejan ubicaciones repartidas por toda Castilla y León. En toda la región hay pueblos abandonados. Y Segovia no es una excepción. De hecho, la provincia participa en esta exposición con dos localizaciones víctimas ya o próximamente del abandono: San Miguel de Neguera, despoblado perteneciente al municipio de Sebúlcor; y Serracín, pedanía de Riaza.

El Palacio de los González de Sepúlveda y la iglesia roja de Nuestra Señora de la Natividad, respectivamente, son vestigios de lo que fue y dejará de ser. De ahí que Lebrero Vecino insista en que estos pueblos no sean “olvido”, sino “cultura”. La que es menester recordar. Y reivindicar.

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Ana María Criado (Segovia, 1998). Periodista y humanista por la Universidad Carlos III de Madrid.