Las mujeres tratan de salir a correr en grupo por miedo a sufrir ataques sexistas de cualquier tipo.
Las mujeres tratan de salir a correr en grupo por miedo a sufrir ataques sexistas. / Rocío Pardos
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Las aficionadas al running se están viendo obligadas a cambiar sus rutinas, las horas a las que salir a correr y las rutas que solían seguir. Y, sí, solo las aficionadas, en femenino, y más tras el lamentable suceso acontecido en la localidad onubense de El Campillo que terminó con Laura Luelmo, una joven profesora de 26 años, asesinada. Bien es cierto que las también desafortunadas noticias sobre víctimas de violencia de género ya animaban a las corredoras a modelar y modificar sus hábitos en las carreras, pero informaciones como la del asesinato de Luelmo, caen como un jarro de agua fría sobre las runners.

“Mi jornada laboral termina a las 15.00 horas, por lo que tengo toda la tarde libre, sin embargo, siempre salgo a correr a primera hora de la tarde, cuando hay luz y por zonas concurridas”, comenta Sara Suárez, una corredora habitual segoviana añadiendo que, si por alguna circunstancia no consigue practicar la carrera en su horario habitual, evita salir si es más tarde (cosa que no ocurre cuando queda con su grupo de amigos, con los que sale a correr a cualquier hora de la tarde).

“Yo soy una chica joven y antes de lo de Laura no tenía tanta inseguridad ni veía tan cerca el peligro. Una de las rutas que solía seguir era el camino de Pesquerías, mi madre siempre me ha dicho que no fuera sola por esa zona o por el campo, pero no ha sido hasta ahora que he descartado esos caminos”, argumenta Suárez.

Esta joven corredora segoviana cuenta que suele salir con cascos pero con el volumen de la música muy bajo o, muchas veces, en silencio para poder escuchar todo lo que ocurre a su alrededor, sin embargo, asegura que “nunca me plantearía dejar de correr. Si está en mi destino, me lo encontraré pero no será metida en mi casa y dejando de hacer una de las cosas que más me gustan. Cosas como lo que le ocurrió a Laura, desgraciadamente, te pueden pasar corriendo o tomando una copa pero no hay que dejar de salir por miedo. Todo lo contrario, deberíamos salir más y demostrar que somos fuertes, que nadie tiene por qué cohibirnos en nuestras aficiones ni en ningún ámbito de nuestra vida”.

Suárez confiesa que, tras varias charlas con compañeros de carrera, llega a la conclusión de que los hombres no se plantean este tipo de cuestiones, el miedo no influye en sus rutinas deportivas y “tienen más libertad que nosotras”. “Hablando con un amigo, me comentó lo cómodo que se encontró hace unos días cuando salió a correr a eso de las 22.00 horas por el centro de Segovia. Me dijo que apenas había gente y que pudo correr súper a gusto, a lo que yo le contesté que no saldría a correr a esas horas porque me da mucho respeto”, argumenta la joven corredora añadiendo que, aparentemente, Segovia es una ciudad segura, en la que “pueden pasar cosas como en cualquier otra pero no tiene tantos condicionantes como una gran ciudad”.

Los profesionales del deporte en Segovia como es el caso de Ana García, propietaria de Actívate! – Centro de Asesoramiento Dietético y Actividad Física, entrenadora personal y monitora en el gimnasio Dreamfit Segovia, ya han escuchado algunos comentarios en este sentido por parte de sus clientes. En una conversación con una de sus alumnas, García comenta que esta le aseguró que sentía miedo si salía a correr sola según por qué caminos y la importancia que comenzaba a darle al vestuario que utiliza cuando sale a la calle a practicar deporte, tratando de prescindir de pantalones cortos, por ejemplo.

A nivel nacional comienzan a utilizarse algunas aplicaciones de smartphone a través de las que ponerse en contacto con otras mujeres para salir a correr en grupo (‘Sincronizadas’) u otras destinadas a pedir ayuda en caso de sentirse en peligro. En este sentido, Suárez admite que “lo primero que haría sería intentar llamar a la policía, no dudo de la eficacia de estas aplicaciones pero creo que, instintivamente, llamaría a emergencias”.

Si recordamos, también en distintos puntos de la geografía española, tras el fatídico asesinato de la profesora Luelmo, se sucedieron numerosas marchas y carreras conmemorativas con un claro matiz de denuncia y reproche a este tipo de conductas totalmente intolerables. En la provincia de Segovia, alrededor de 400 vecinos de Nava de la Asunción salieron a las calles del municipio el pasado viernes, 21 de diciembre, proclamando consignas tales como ‘Todas somos Laura, ‘Correr sin miedo’ y ‘Ni una menos’, demostrando su repulsa a este y a cualquier tipo de violencia hacia las mujeres posible.