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Con un completo y muy variado repertorio se presentó la Orquesta Ciudad de Segovia bajo la dirección de Eugenio Uñón y Álvaro Mendía, es una formación joven, con un sonido muy atractivo, que se asienta en la formación de todos sus componentes. El repertorio tenía mucho de los Strauss, como el tema que abría el programa “El vals del Emperador” de Johann Strauss hijo, a quien no hay que confundirlo con el padre, autor de la marcha Radetzky que cerró el concierto, ya fuera de programa.

Este primer bloque con el Ave María de Caccini, que cantó muy bien Candela Pumares y con el Panorama y vals de la Bella Durmiente de Tchaikovsky, fue dirigido por Eugenio Uñón y en él pudimos escuchar dos solos al chelo de gran musicalidad, por parte de Carla Muñoz.

El siguiente bloque a cargo de Álvaro Mendía tenía la “Sport-polka” de Josef Strauss y “Los patinadores” de Émile Waldteufel, que fue muy aplaudida, junto con un ejemplo de canción navideña americana, “The most wonderful Christmas” de Robert Sheldon.

En la segunda parte Álvaro Uñón dirigió el famoso “Vals de las Flores” de Peter Ilich Tchaikovskyy y el no menos famoso “Rosas del sur” de Johann Strauss, ambos con muy buena respuesta por parte de la orquesta.

El último bloque dirigido por Mendía estaba compuesto por la Masquerade de Aram Khachaturian, de impecable factura y por la más famosa canción de navidad, “Silent Night” de Frank Xabert Gruber o en español “Noche de Paz” en la voz de Candela Pumares, para acabar el programa con el “Danubio Azul” de Johann Strauss hijo, muy bien interpretado por la orquesta y dirigido por Álvaro Mendía.

En resumen, una orquesta de Segovia, de mejor sonido que muchas de las que vienen por aquí y con un programa muy completo y muy bien elaborado: mundo anglosajón, mundo germánico y austríaco y mundo ruso, del que Álvaro Mendía conoce mucha música.

Como regalo se interpretó la Marcha Radetzky dirigida por Uñón y comenzada por un redoble a la caja por parte del mismo director. El éxito fue memorable.