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La pandemia producida por el Covid-19, nos hace recordar que Segovia y su provincia se mueven, de manera muy directa, por el ritmo que marca el turismo.

Nuestros visitantes, que acuden a Segovia buscando arte, historia y gastronomía, han hecho que esta tierra sea especialmente conocida por sus monumentos, sus establecimientos de hostelería y sus especialidades culinarias, difícilmente igualables.

Entre los muchos ejemplos de rincones que forman parte de esta estampa, nos detenemos en los restaurantes La Codorniz y San Marcos para que nos cuenten como estan viviendo el problema y como se van a enfrentar al futuro.

Son el restaurante San Marcos, ubicado en el querido barrio con el mismo nombre. Vistos de cerca, son un montón de hermanos que, cuando sus padres se jubilaron, aquellos que pusieron en marcha una pequeña taberna, se pusieron a los mandos y decidieron que la historia de este establecimiento no había llegado al punto y final sino, a un punto y aparte en el que quedaba mucho por decir.

José Luis, Mª Carmen, Mª Jesús, Juan Pablo, Jesús y Nuria, son el alma de un rincón segoviano en el que, sin olvidar nuestras esencias, nos han permitido disfrutar ante productos con muchas patitas… porque, los de cuatro, como diría el dueño de la frutería de mi calle, “los trabajamos más”.

De cómo están viviendo la pandemia y la paralización de todo, y de qué manera será posible retomar la actividad nos habla Nuria, quien junto a sus hermanos, en estos días se reinventa.

— ¿Cuándo abrió su puerta este conocido restaurante segoviano?
—Restaurante San Marcos, abrió su puerta en el año 1955 pero, hace unos 30 años, y cuando mis padres se jubilaron, que fueron quienes lo abrieron, nos quedamos los hermanos con él.

— ¿Siempre se ha dedicado a lo mismo o ha cambiado con el paso de los años?
—En un principio, cuando lo crearon mis padres, Maxi (ya fallecida) y Gabriel, era una taberna de barrio. Una tabernilla, donde la gente paraba, porque el barrio de San Marcos era un lugar de paso, por donde se pasaba al llegar de la provincia, de cruce al ir a un lado o al otro. Además, allí estaba el Fielato, era un lugar con mucho paso de viajeros, era un bar, una Taberna.
Mi madre era muy buena cocinera y, comenzó a hacer comidas como conejo escabechado, chorizo, lomo, callos, todas las cosas que se comían antes. Como era buena en los fogones, fue haciendo cada vez más cosas, nuevos platos. Con el tiempo, cuando mi hermano fue más mayor, empezó a aportar ideas y pensó que el marisco podía ser una buena opción puesto que no había en Segovia muchos establecimientos especializados en ello.
Siempre hemos pensado en el cordero y cochinillo pero no estamos en una zona muy turística, estamos un poco apartados del centro, y había que buscar algo que atrajera al público porque, los segovianos, no iban a venir aquí a comer asado.
Fue entonces cuando comenzamos con el marisco. Empezamos a ir a Madrid, empezamos a pedir el marisco y, al principio, todo hay que decirlo, lo que más hacíamos era comérnoslo.
Después, a la gente le pareció bien y los segovianos, que nos han querido muchísimo, nos ayudaron a crecer y crecer. Y, ahí estamos, con nuestros mariscos, nuestros pescados, nuestros asados como no podía ser de otro modo en Segovia, luchando.

— Pero, sobre todo con el marisco, porque es lo que os hace diferentes…
—Eso es, porque el marisco nos hace diferente s. Comenzamos pensando que el restaurante no iba a triunfar, pero ha ido creciendo con mucho tesón y mucha constancia, que es lo que te ayuda a avanzar en la vida. Al final, hemos conseguido tener un público, casi me atrevo a decir, fiel.

— Y de repente llega el Covid-19 a Segovia y ocurre lo que está ocurriendo. Aunque, en este momento contáis con la ventaja de que vuestro establecimiento tiene terraza, bar y restaurante. ¿Cómo habéis vivido el cierre del establecimiento durante tanto tiempo?
—Con mucha angustia, incluso con desesperación. Son tiempos difíciles, es algo que la naturaleza nos ha traído y nos hace conformarnos pero, hay que comenzar de nuevo, trabajar y no mirar mucho hacia qué lado hay que ponerse para criticar porque, habrá gente que lo ha hecho bien y gente que lo ha hecho mal, seguro, pero son momentos muy duros para todos, la hostelería lo está pasando fatal, porque no tiene ni un céntimo al que agarrarse.
Con una capacidad del 30% que nos van a permitir hasta que pasemos a la fase 1, cuando se tenía preparada una plantilla para un 100%., ese 70% ¿dónde va a quedar?. Va a hacer daño a los empresarios, a los trabajadores, a mucha gente.
Animo a todo el mundo para que luche y no se venga abajo porque, a pesar de que lo estamos pasando mal, y que lo vamos a seguir pasando mal, no podemos venirnos abajo. Tenemos que luchar.

— ¿Vosotros cómo os planteáis poner en marcha de nuevo el negocio? ¿Cómo pensáis dar solución a las limitaciones, sobre todo a las de espacio, que se están planteando?
—Tras eliminar el virus, habrá que reducir mesas, es evidente. Hemos estado echando la cuenta de lo que vamos a quitar y van a quedar muy reducidas. Nos va a ir muy mal.
En nuestro caso, hemos empezado con el servicio de la “comida para llevar”, comida para recoger en el domicilio o en el local pues, en principio, se plantean las dos posibilidades. Haremos un descuento a quienes lo recojan en el restaurante donde, con el tiempo, esperamos que se recoja siempre.
Queremos que sea un apoyo a lo que veníamos haciendo. Esto es algo que está por encima de nosotros y solo lo podremos resolver uniéndonos. De momento, con este nuevo servicio, “la comida para llevar”, veremos si vamos saliendo.

— Háblame de esta iniciativa que ya habéis puesto en marcha ¿cómo funciona?
—Este nuevo servicio que hemos puesto en funcionamiento a causa de la pandemia, ha comenzado con publicidad para que la gente lo conozca. Esperamos que nos permita “tirar por ahí” y, sabemos que no es de hoy para mañana, no se va a conseguir en un día pero…
Después, según la demanda que tengamos, iremos buscando lo que necesitemos: Más gente para trabajar, más sistemas de reparto, es algo nuevo para nosotros. Como ya te decía, no hay que venirse abajo, hay que intentar luchar.

— En este momento todo el mundo habla de posibles soluciones, como las mamparas de metacrilato separando las mesas ¿qué opinión tenéis vosotros de este sistema?
—Habrá que hacer lo que sea pero, las mamparas, no veo que sea la solución. Si además, nos van a dejar en un 30%, no sé si las mamparas van a solucionar algo. Probablemente habrá que preguntar a profesionales para saber si vale para algo y, si lo obligan, habrá que ponerlo. Será otra inversión, partiendo de 0 o menos 0, ya no sabemos de dónde sacar dinero para ir pagando gastos, porque los gastos están ahí, siguen llegando y, si te cuento los gastos que estamos teniendo en este mes y pico que llevamos parados, te asombrarías. Un gasto más tiene que estar muy justificado.