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El 10 de mayo, la Iglesia celebra la festividad de San Juan de Ávila, patrono del clero español, y la diócesis de Segovia suele tomar como excusa esta celebración para tributar un homenaje a los sacerdotes diocesanos que conmemoran ese año sus bodas de plata, oro, diamante o platino en el ministerio sacerdotal. La crisis sanitaria motivada por la pandemia del coronavirus no permitirá al clero diocesano reunirse para celebrar su fiesta y homenajear a sus compañeros en el orden sacerdotal, y será en la intimidad de sus hogares donde deberán celebrar la fiesta, ofreciendo la eucaristía diaria en su honor.

Un total de 13 sacerdotes diocesanos festejan este año tan emblemática conmemoración, desde el veterano Juan de Frutos que conmemora sus 65 años como sacerdote a quienes celebran 60 años de entrega a los demás –Alfonso María Frechel, Jesús Hernangómez, Jose Luis Sancho Nuño, Tomás Rincón, Eloy Tejero y Félix García Matarranz. Las bodas de oro con 50 años de servicio las celebran Teodoro Cuesta, Ángel García Rivilla, Jesús Torres y Julio Martín, y las de plata, con 25 años en el sacerdocio Fernando Mateo y Edilberto Parada.

La diócesis tiene previsto llevar a cabo esta celebración en fecha aún por determinar, pero en su boletín mensual ‘Iglesia en Segovia’ dedica un amplio espacio a esta celebración con un artículo firmado por Ángel García Rivilla, en el que en nombre de todos los homenajeados evoca la historia común de una vida entregada al servicio de Dios y de los hombres.

“A pesar de nuestra fragilidad, una mirada alegre y agradecida a un ayer –con sus luces y sombras-, a un hoy lleno de inmensa gratitud y a un mañana lleno de esperanza”, concluye Rivilla en el mejor resumen de la labor pastoral de los homenajeados.