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Lleva “colándose” en la vida de todos desde hace treinta años como periodista de radio (actualmente en Onda Madrid) y televisión. Es escritora, presentadora… y, en muchas ocasiones, con presencia en Segovia.

Como periodista y presentadora, participando en diversas actividades y, como escritora, por poner un ejemplo, el pasado mes de noviembre, para presentar su último libro, “Esos días azules”, en nuestra biblioteca. En esta novela, Nieves Herrero recuerda la historia de amor vivida entre el poeta sevillano asentado en Castilla (Soria, Segovia…) durante veinte años (Mi juventud 20 años en tierra de Castilla…), Antonio Machado y Pilar de Valderrama, “Guiomar”. Un romance que ambos vivieron, contra viento y marea, entre Madrid y Segovia.

En nuestra conversación, recuerda que “Esos días azules” ha supuesto un antes y un después en su obra y añade que “nunca he tardado tanto en volver a escribir tras publicar una novela pero, no puedo. Sigo de la mano de Antonio Machado y Pilar de Valderrama…”. Quizá porque, como reza el subtítulo de la novela… “En el amor, la locura es lo sensato”

Ahora vuelve para recoger el Matahombres de Oro en Zamarramala. Una fiesta que ella veía con admiración y curiosidad en su infancia y que hoy vive de modo especial por su interés en los temas de la mujer y del campo. De su presencia en Segovia, de su relación con la provincia y de mucho más, ella misma nos habla.

—¿Nieves Herrero, de siempre, ha mantenido una estrecha relación con Segovia, pero quizá, ahora más ¿por qué?
—Para empezar, esta relación es amorosa. De siempre he tenido muchísimo contacto, he hecho muchos programas de radio, he acudido a presentaciones de libros, he ido a mucho festejo segoviano.
Segovia es para mí una capital cultural y voy mucho… además, ahora más porque mi hija se ha casado con un segoviano y vamos con muchísima frecuencia. Mi hija va a Segovia todos los fines de semana.
Siempre he tenido mucha relación con Segovia, he notado el cariño siempre. He ido a muchos acontecimientos: He presentado cosas, me han reconocido… pero esto (Las Águedas), yo de pequeña me fijaba mucho en el día en el que las mujeres mandaban… lo tengo en la retina. Desde pequeña yo ya conocía esta fiesta, salía mucho en la tele, era algo excepcional. Hoy, afortunadamente, las mujeres están en las instituciones pero, cuando yo era pequeña no y me llamaba la atención.
Cuando se acercaron a mí, en un acto muy bonito que cerraba el año de Antonio Machado que se declaró en Madrid, en el Ateneo, un lugar muy emblemático para el poeta y Pilar de Valderrama, al que me llevé a Jesús Hedo, un gran conocedor de la poesía y la figura de Antonio Machado… fue maravilloso y, para remate, se me acercan las mujeres de Zamarramala y me dicen: “¿Querrías este año estar en nuestra fiesta?. Contesté que era un honor y que allí estaría, llevando el nombre de Zamarramala con muchísimo orgullo.

—Además, siempre has estado muy relacionada con actividades y eventos dedicados a la mujer.
—La mujer, el campo… estoy muy implicada y he hecho todo lo que he podido hacer. Empecé mi carrera haciendo en la radio una sección que se llamaba “100 mujeres 100”y, tan jovencita como era, entrevisté a todas las mujeres que en ese momento parecía que brillaban algo porque, todavía no se las reconocía demasiado… salvo a las actrices. Entonces entrevisté a científicas, empresarias, por allí pasaron todas.
Con el paso de los años, también he dado muchísima visibilidad a la mujer en El Mundo. Tenía una sección titulada “Mujeres al Natural”, donde entrevisté a todas las mujeres que se te ocurran y me dieron muchísimas portadas. Hicimos una exposición de “Mujeres al Natural”, en la que nos unimos a Sandra Ibarra para enfocarlo en la lucha contra el Cáncer. Con aquellas fotos y aquellos pies de foto, con frases de las mujeres… la paseamos por toda España.
Siempre he estado muy implicada porque creo que aún no hemos conseguido la igualdad. Estos pequeños gestos, estos actos, tienen que servir para que no pensemos que todo está hecho, sino que nos queda conquistar las casas, la igualdad en las casas.
Nos queda aún llegar a muchos lugares aunque creo que el techo de cristal cada mujer puede romperlo si nos lo proponemos pero, tenemos que quitarnos el complejo de culpa de que “la casa es nuestra”. No, “la casa es de dos, si vives con otra persona”. Si vives con alguien, la responsabilidad debe ser compartida. Eso, todavía está tan arraigado en nuestro ADN, que llegamos de trabajar y nos ponemos “triki-triki”, a funcionar en casa porque esa conquista queda por hacer aunque, nuestras hijas… lo viven ya de otra manera, afortunadamente.
Pero, hay otra cosa que no hemos conquistado, la maternidad, que sigue siendo un gran hándicap. Cada vez que una mujer profesional dice que está embarazada, lo normal, es que la frene a nivel laboral durante un tiempo. Aunque, es posible que retome su actividad más tarde.
Luchar contra esto, creo que se consigue cuando, cada vez que nace un niño, tanto la madre como el padre, estén obligados a cogerse el mismo tiempo de descanso para su atención porque si no, siempre se nos va a penalizar. La única manera, es que el permiso de maternidad y paternidad, se igualen, de lo contrario, estaremos siempre penalizadas. Por todo esto, sigo viendo a las mujeres profesionales, retrasando la maternidad.
Traer un hijo al mundo es extraordinario para las mujeres que quieren hacerlo . Si quieres tener un hijo, debes poder tenerlo, que no tengas que estar con el miedo de que te puedan echar. Debemos pensar que los niños son el futuro de nuestra sociedad. Para que esto siga hacia delante, tienen que seguir viniendo niños.
Queda por hacer más de lo que pensamos. Mucho más. La gran conquista es que las leyes reconocen la igualdad pero, ahora falta que nos lo creamos y lo consigamos.

—Cuando te entreguen el Matahombres, un tronco de madera con un alfiler de oro clavado, el que las mozas utilizaban para “espantar a los moscones en el baile”, con la que está cayendo, ¿a quién le clavarias el alfiler?
—Pues mira, yo pincharía al maltratador. A todos los maltratadores que en estos momentos están silenciados porque las mujeres no denunciamos o denunciamos menos de lo que deberíamos.
Pincharía a todo el que se cree superior por el hecho de ser hombre. A ese le hincaría el matahombres… hasta el fondo. No puedo con ello. Cada vez que oigo que una mujer ha muerto a manos de un hombre o, cada vez que veo que una mujer ha tenido que pedir protección… lo paso muy mal.