¿Cómo se fríe un huevo?

Miguel López recoge en un libro artículos publicados en El Adelantado en los que una simple pregunta es el inicio de todo un proceso de conocimiento

Una pregunta sugiere una duda. Un método muy útil este para acceder al conocimiento. Hoy parecen existir pocas dudas. Reflexionamos poco y afirmamos mucho desde la certeza, no yendo en su busca. Posiblemente fueron las dudas, la indagación en lo desconocido, lo que hizo que nuestro cerebro pasara de 500 centímetros cúbicos de capacidad a más del triple. Cuando se abandona la pregunta, la duda, la reflexión, se está orillando la parte más propiamente humana del ser. Más importante es la búsqueda de la verdad que la propia verdad en sí, que es inaprensible y por lo tanto reductible solo en ámbitos no racionales. Lo propio de la razón es la incertidumbre, el continuo cuestionamiento.

Miguel López ha construido sobre esas bases un libro interesantísimo, que utiliza el método de la pregunta

Miguel López ha construido sobre esas bases un libro interesantísimo, que utiliza el método de la pregunta, que además de lo dicho abre las puertas de la libertad de conciencia, otro don ineludible de la persona. En la obra aparecen dos centenas de artículos publicados durante cinco años en EL ADELANTADO DE SEGOVIA. Son algo más que narración de historias cuyo nexo es un interrogante, con protagonistas y contexto. Es una invitación a la reflexión, y una ilustración de casos que a la vez que animan a ella enriquecen con el ejemplo. En ocasiones suponen una provocación y en otras una constatación de que la pregunta, halle o no respuesta, posee un valor esencial en sí misma.

No podía, por lo tanto, llamarse de otra manera el libro: ‘El poder de la pregunta’. Las páginas recogen una miscelánea de situaciones que se desgranan a partir de un interrogante inicial. Abundan las que tienen al cine como protagonista; pero también a la historia, y a la literatura, y a la música. El estilo de Miguel López es claro y directo. Se agradece que el foco narrativo se centre en el hecho que ha dado pie a la pregunta, y que se cuente sin interferencias que entorpezcan el relato, y que sean pocos los sermones moralistas que liman la riqueza del pensamiento y de sus aristas. Y como todo rosario de artículos se puede leer a cachos o de continuo. Y releer si el regusto ha sido corto.

Decía Coleridge que a ninguna mente organizada le falta sentido del humor

Muchos de los textos destilan una particular ironía, en ocasiones larvada y en otras patente. Decía Coleridge que a ninguna mente organizada le falta sentido del humor. Y es un buen método ligarlo con el cuestionamiento de todo; los cabos sueltos son síntoma de riqueza intelectual y vital, aunque a los simples parezca lo contrario. Las retinas gozan de una reputación excesiva. La palabra que da pie a la reflexión, no. La palabra es un instrumento precioso que bien usado evita la enojosa labor de mirarse al espejo. Pero es un arma de doble filo; en todo caso, tanta responsabilidad tiene quien la utiliza como quien sin más la asume.