Miguel Ángel atiende a una clienta en su establecimiento de reparación de calzado, en la calle San Juan. / Kamarero
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Muy poco a poco, con pasos cortos pero significativos, la sociedad avanza hacia lo que se ha bautizado como la ‘nueva normalidad’. Después de las escalonadas salidas de los menores de 14 años, primero; y del general de los ciudadanos, después ; este lunes llegaba el turno del inicio de la desescalada para el comercio y la hostelería. La entrada en vigor de la fase 0 diseñada por el Gobierno de España para relajar algunas de las medidas implementadas como consecuencia de la pandemia provocada por el Covid-19, permitía abrir –con limitaciones– los comercios y ampliar los servicios a prestar por parte de los establecimientos hosteleros.

Para los primeros, en esta nueva etapa está permitida la apertura de todos los comercios menores de 400 metros cuadrados. Siempre, eso sí, mediante un sistema de cita previa que garantice la presencia de un único cliente por trabajador, con la debida separación mediante el uso de mostradores o mamparas. Los responsables de los establecimientos deben, además, establecer un horario preferente para personas mayores de 65 años y limpiar el local al menos dos veces al día.

Toda una serie de condicionantes que, por necesariamente estrictos, limitaron de manera notable la voluntad de muchos comerciantes de recuperar ya desde este lunes la actividad de sus negocios, pues solo una minoría de establecimientos abrió sus puertas en la primera jornada de una fase 0 que seguirá vigente al menos hasta el próximo 11 de mayo.

“Aunque podamos abrir, no compensa anular el ERTE y llamar a los empleados para atender solo con cita previa y dar servicio a cuatro o cinco clientes al día. La mayoría vamos a esperar al próximo lunes, aunque tampoco sabemos al 100% si podremos hacerlo, porque el Gobierno cada día dice una cosa y nos tiene mareados”, explica Roberto Manso, presidente de la asociación Comerzio José Zorrilla y propietario de ‘Todoútil’. Considera, también, que más que el momento de la apertura –con medidas más o menos permisivas según las fases– “lo que principalmente afectará al inicio de la actividad comercial será el miedo que existe en la gente a salir a la calle; sobre todo a medida que van eliminándose las restricciones y en general se tiene menos cuidado”.

En cualquier caso, no pocos negocios –pese a ser los menos– decidieron volver a subir la reja de su puerta esta pasada jornada. Peluquerías, tiendas de ropa, comercios de decoración, multitiendas o librerías como la de José Domingo volvieron a recibir clientes por primera vez en más de mes y medio. “He abierto como podía, con clientes con los que había quedado para entregarles libros y lo que me ha sorprendido es la esperanza que me ha transmitido la gente y su ánimo de sacar adelante esta situación y de remontar el vuelo. Hablo de gente que ha venido y me ha dicho «oye, que te tengo que encargar muchos libros, aunque no los quiera leer» o «quiero ingresarte dinero y luego ya cogeré los libros». Es un espíritu solidario fantástico, que es lo que me llevo de este primer día”, explicaba el propietario de ‘Entre Libros’, por cuyo establecimiento pasaron ayer una decena de clientes.

Con la realidad asumida de que al menos durante estos primeros días la rentabilidad del negocio no será tal, abrió sus puertas una de las tiendas de ‘El Chollo’ en la ciudad. “Rentable no es, pero habrá que ir empezando a abrir o qué hacemos, ¿nos quedamos con los brazos cruzados?”, se cuestionaba uno de los socios del establecimiento.

La misma opinión expresaba Miguel Ángel, desde su recién abierta tienda de reparación de calzado de la calle San Juan: “La rentabilidad ahora mismo es prácticamente nula. Hay que empezar de cero e ir poco a poco, como cuando se abre un negocio por primera vez hasta ver cómo va y cómo funciona. El frenazo ha sido en seco, pero el inicio va a llevar tiempo. De todos modos, más que el negocio ahora mismo es el el tema social lo que importa y saber cómo está la gente. Los clientes que pasan por la puerta me preguntan qué tal la salud y vamos interesándonos los unos por los otros”.

Hostelería

La incidencia del inicio de la fase 0 en el sector hostelero ha sido, sin duda, menor que la registrada en el comercio segoviano. Pese a que desde este lunes las actividades de hostelería y restauración se ampliaban respecto a las de las semanas pasadas y podían realizarse tanto servicios de entrega a domicilio como de recogida de pedidos por parte de los clientes en los establecimientos correspondientes, pocos han sido los bares y restaurantes que han abierto sus puertas para ello.

“Para un restaurante no es para nada viable económicamente abrir ahora y dar servicio a domicilio. Según están las cosas, esta medida es válida para autónomos particulares que puedan valerse por sí mismos en la cocina y para dar el servicio, porque el negocio es mínimo y no da para incorporar al personal. Hasta que no pasemos a la fase 1 y se permita abrir las terrazas la hostelería seguirá prácticamente igual, aunque la imposibilidad de que lleguen visitantes de otras provincias también será un problema entonces”, asegura Enrique Cañada, presidente de la Agrupación Industrial de Hosteleros Segovianos.

Entre los establecimientos hosteleros que sí han aprovechado para regresar parcialmente a la actividad se encuentra ‘El Bernardino’, donde desde ayer es posible recoger o solicitar a domicilio un menú diario envasado al vacío y diseñado para para la situación. Del mismo modo que ocurre en la mayoría de grandes cadenas de restaurantes y en los bares que hasta este fin de semana venían prestando también servicios esenciales.