Mando temperatura
Uno de los mandos que regula el aire acondicionado de un local con la temperatura mínima que permite el decreto-ley. / EFE

El comercio segoviano pide al Gobierno que le deje regular su gasto energético por sí mismo. El presidente de la Agrupación de Comerciantes Segovianos, Manuel Muñoz, lo resume así: “Ningún comerciante va a tirar el aire acondicionado o la calefacción, máxime al precio al que está la luz. Va a utilizar lo que él considere para que sus clientes tengan bienestar. Si puede tenerlo a 25 grados, mejor a que 22 porque gasta menos. Eso no nos lo tiene que decir nadie, ya lo sabemos”. De ahí que las medidas de ahorro energético, cuyo fin es compartido, generan incertidumbre en cuanto a su aplicación.

El decreto-ley recoge que la refrigeración de los edificios no se podrá poner por debajo de los 27 grados centígrados ni la calefacción por encima de los 19. Las puertas de acceso a los locales tendrán cierres automáticos y las luces de los escaparates se apagarán a las 10 de la noche. Además, los inmuebles tendrán que hacer una revisión extraordinaria de sus calderas e instalaciones térmicas antes del 31 de diciembre.

El presidente de la Agrupación de Comercio FECOSE (Fomento de Empresas de Comercio Segoviano), Roberto Manso, coincide en la necesidad del ahorro energético. “Empezando por los edificios públicos y grandes; el que enciende la luz allí no es el mismo que luego paga el recibo. Pero en las tiendas pequeñas, el autónomo trata de ahorrar al máximo. Es impensable que ponga la temperatura más alta o más baja de lo que se necesite”. De ahí considera “ridículo” aplicar esas medidas al pequeño comercio.

Flexibilidad

Muñoz se muestra expectante: “Nosotros siempre estamos por colaborar, lo que no sabemos es si esto vale linealmente para todos los establecimientos y en todas las ciudades”. El límite de 27 grados no significa lo mismo para Segovia, con los aparatos justos de aire acondicionado, que para Almería, que apenas necesita calefacción. Pide una cierta “elasticidad” y que se tenga en cuenta la posición de la ciudad dentro del mapa.

Esa misma flexibilidad rige para los sectores: no es lo mismo la alimentación que otro tipo de tiendas. Y las dimensiones o aislamiento de cada local. “Nuestros aires acondicionados no son las climatizaciones de las grandes superficies. En un porcentaje muy alto, son aparatos que tienen la salida a la calle y que enchufa en una dirección. Las tiendas que tengan probadores interiores, ahí se va a coger más temperatura. Esto tiene que ser flexible para que cada comercio pueda adaptar el bienestar de los clientes contribuyendo al ahorro energético que se nos pide”, insiste Muñoz.

Su argumento es que no tiene sentido poner a una pastelería o una carnicería a 27 grados. “La alimentación debe tener una temperatura más baja para su conversación”. Habla de un comercio con estructura de habitación, entre 25 y 35 metros cuadrados, puede mantener una temperatura estable, pero uno de 200 metros que quiera mantener el fondo del local a 25 grados tiene que poner el aparato de la entrada a 22. “El problema es que estas medidas se toman con el de El Corte Inglés en la mesa, que tienen todos sus rincones climatizados. Nosotros no tenemos esos aislantes ni están hechas las tiendas para ello. Lo que reclamamos siempre es que sienten en la mesa a un comerciante tradicional”.

En principio, los requisitos para los cierres son sencillos: un cierre automático, el típico muelle que hace que la puerta se cierre sola. Un alivio, pues la mayoría de las tiendas los tienen. “Si me mandan cambiar la estructura de la puerta y que haga un desembolso según están las cosas… pues esto hay que preverlo”, critica Muñoz. Algunos comerciantes tendrán que hacerlo. O simplemente renunciar a la “alegría” de tener la puerta abierta, algo que también invita a entrar.

Si tocara hacer reforma, Manso ve “inviable” hacerlo antes del 30 de septiembre. Otra de las novedades será que los establecimientos deberán tener un termómetro. “El problema no es la inversión, es que a los autónomos nos tienen machacados. Primero nos inspeccionan para subirnos la cuota lo máximo posible y ahora tienes que estar todo el día pendiente de si se te ha subido un grado. Se trata de favorecer el comercio, no de ponerle aún más trabas”.

escaparate
El exterior de un escaparate en el centro histórico de Segovia. / KAMARERO

Los escaparates

Apagar los escaparates elimina una de las bazas del comercio tradicional: la proximidad. “Si tenemos una ventaja es la presencia del vendedor y del escaparate. En una temporada como esta, que no anochece hasta las 9, ¿qué me va a dar? ¿Una hora de escaparate? ¿Cuándo la gente está en la calle, yo apago la luz? ¿Vamos a dejar morir las ciudades? Aunque haya un par de tiendas iluminadas en un barrio, ya parece que hay algo”, razona Muñoz, que denuncia un desventaja competitiva. “Yo apago mi tiendas a las 10 de la noche, pero las grandes plataformas de internet siguen abiertas. Me está discriminando porque me quita una ventaja cualitativa”. Otra duda del sector es qué administración es competente, después de que la Comunidad de Madrid se haya negado. “¿Al final quién tiene la tutela de esto?”.

Manso vivía en un edificio con un local en la planta baja que dejaba el aire acondicionado conectado en vacaciones. “Esas cosas hay que controlarlas, pero tendrían que hacerlo más bien como recomendación. Me parece que ya tenemos bastantes obligaciones”. Con todo, el verano está siendo bueno para el sector. “Nos hemos acercado a los buenos tiempos, pero todos los expertos vaticinan que los nubarrones que hay a nivel internacional al final causarán efecto y España. Lo que estamos viviendo ahora es un espejismo”. Él ha sido testigo de que ola de calor ha agotado los ventiladores. “Se ha saturado el mercado, ha habido mucha demanda de climatización”. La regulación de las calderas afecta más a la industria que del comercio, más dependiente de lo eléctrico.