La profesora Esther Salamanca y alumnas participantes en la Clínica Jurídica. Alberto Morala.

La Clínica Jurídica internacional en derechos humanos se lanza como una nueva línea formativa y de colaboración con entidades sociales, generando y aportando recursos en materia de Derechos Humanos. Forma parte de la Clínica Jurídica del Observatorio de Derechos Humanos de la UVA. Sigue la metodología del Aprendizaje-Servicio (ApS), un aprendizaje práctico del derecho internacional de los derechos humanos basado en el desarrollo de competencias ético-cívicas y el servicio a la comunidad. La actividad ha comenzado con una línea de trabajo dedicada al impacto de la pandemia provocada por el COVID-19 en el disfrute de los derechos humanos a nivel global. Las estudiantes implicadas están analizando informes publicados por expertos o departamentos de Naciones Unidas y elaboran comentarios (posts) que se alojan en la web uva.es.

Esta nueva actividad vinculada al Grado en Derecho del Campus de Segovia está coordinada por Esther Salamanca, profesora de Derecho internacional público y Derecho de la Unión Europea en la Facultad de CC. Sociales, Jurídicas y de la Comunicación de la Universidad de Valladolid. Desde hace más de diez años es consultora internacional en derechos humanos para algunas ONGs con sede en Ginebra y en varias ocasiones para el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH). De su experiencia práctica nació la idea de una Clínica Jurídica Internacional en derechos humanos virtual.

— ¿Cuáles son los resultados que esperan conseguir en este tipo de servicios jurídicos?
— La clínica jurídica no ofrece asesoría jurídica en sentido tradicional. Al mismo tiempo que ofrecemos recursos jurídicos para asociaciones y organizaciones que trabajan en la defensa y promoción de los derechos humanos a nivel local o nacional, queremos que la información que publicamos sirva para concienciar a la comunidad universitaria y al público en general sobre situaciones dramáticas que se están viviendo en otras partes del mundo. En este sentido quiero recordar lo que la ONU ha señalado el pasado 10 de diciembre: “el Día de los Derechos Humanos nos brinda la oportunidad de ratificar la importancia de estos derechos en la tarea de reconstruir el mundo que anhelamos, con solidaridad global, interconexión y humanidad compartida”.

—¿Hay precedentes o experiencias similares?
— Existen varias clínicas jurídicas en otras Facultades de Derecho en España, incluida la Facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid, pero esta clínica aporta dos novedades. La primera es su metodología, que es enteramente virtual. Los estudiantes adquieren una formación práctica en derechos humanos trabajando de forma virtual con instrumentos y mecanismos internacionales de protección de los derechos humanos a los que se tiene acceso a través de diversas páginas web. Además el servicio que prestamos también es online a través de nuestra página web, por lo tanto accesible y disponible para todos. Esta forma de trabajo virtual permite a los estudiantes del Campus María Zambrano realizar un trabajo similar al que llevan a cabo los becarios o pasantes que se desplazan a Ginebra para conocer de cerca la labor del Consejo de Derechos Humanos y otros órganos de derechos humanos. La segunda novedad es que no trabajamos directamente con asociaciones o determinados colectivos sino que seguimos líneas de trabajo seleccionadas, a partir de los intereses de los estudiantes, y que pensamos pueden interesar a un público más amplio, pudiendo ofrecer un servicio a un mayor número de destinatarios.

— ¿Quiénes conforman el equipo de coordinación?
— Actualmente yo me ocupo de coordinar el trabajo de las cuatro estudiantes de derecho que realizan en ella las prácticas curriculares que se exigen para graduarse en Derecho. En las actuales circunstancias sanitarias, poder realizar prácticas curriculares virtuales es algo beneficioso para continuar su formación. Creo que es una experiencia muy rica que ofrece a los alumnos la posibilidad de adquirir conocimientos prácticos en el campo de los derechos humanos, les acerca al funcionamiento de las organizaciones internacionales, les abre horizontes y les brinda la posibilidad de enfrentarse a una realidad internacional que supera nuestras fronteras. De esta forma, desarrollan las competencias propias de su titulación a la vez que prestan un servicio solidario a la sociedad civil.

— ¿Cuántas personas/organizaciones esperan implicar? ¿quién puede acceder a ella?
— Por el momento está pensada exclusivamente para estudiantes de cuarto curso del Grado en Derecho, que deciden matricularse en la asignatura de prácticas profesionales, e iremos viendo cómo vamos avanzando. Es una primera experiencia y, por tanto, aún incierta, pero esperamos que esta iniciativa sea una oportunidad para continuar y ampliar relaciones del Campus María Zambrano con la sociedad segoviana. La universidad, junto a las misiones de investigación y docencia, también debe estar atenta a la transferencia de conocimiento y este tipo de iniciativas son clave para una transferencia de conocimiento con valor social entre la Universidad y las instituciones y organizaciones de la sociedad civil. n