Votación de los presupuestos participativos el pasado día 5. / Kamarero
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La segunda experiencia de presupuestos participativos en la ciudad sigue generando comentarios entre los representantes políticos en el Ayuntamiento. Esta misma semana, el Grupo Municipal de Ciudadanos ha insistido en que el resultado de los que el concejal de la formación naranja Javier García Crespo denomina “presupuestos fracasativos” requiere que se dé una vuelta a los criterios y a la forma de abordar esta iniciativa, “en principio positiva”.

Para García Crespo, el número de votantes en el proceso participativo celebrado este mismo mes de octubre “no es representativo para la inversión que suponen”.
Este edil señala que “es estupendo que la gente aporte pero lo que no puede ser es que se incluyan arreglos de aceras o de calles, que son mantenimiento de la ciudad”.

Además, reprocha al equipo de Gobierno que lidera la alcaldesa Clara Luquero el “que la responsabilidad se eche sobre los barrios y que entre ellos se peguen para conseguir unas cosas u otras. La responsabilidad de las prioridades son del Ayuntamiento, de quienes gobiernan y tienen que tomar decisiones, que para eso están”.

En este sentido, el concejal, acompañado esta semana en una rueda de prensa por la portavoz de Ciudadanos Noemí Otero, insiste en que los vecinos tienen que trasladar propuestas pero las decisiones deben ser adoptadas “un poco entre todos”.

Entre los inconvenientes que García Crespo y Cs ha detectado en el proceso de presupuestos participativos se encuentra también el que haya topes en cuanto al coste económico de obras de pequeños proyectos. “Son bajos y la mayoría se quedan sin cumplir, o no hay dinero suficiente y se queda a medio hacer, eso no se puede hacer. Hay que matizar muchas cosas”, mantiene.

Por su parte, la portavoz se muestra contraria a que sea el Gobierno municipal el que ofrezca en próximos procesos de presupuestos participativos un listado de inversiones sobre las que los vecinos puedan votar, ya que considera que “se pierde la esencia”.

Su compañero de grupo insiste en que no deben servir “para hacer aceras o calles, tienen que aportar un valor añadido: un parque, un sitio donde reunirse, un centro cultural, cosas que no son mantenimiento puro y duro.