Alumnos de diferentes universidades han participado en las campañas de excavación del yacimiento. / Kamarero
Publicidad

El yacimiento arqueológico del Abrigo del Molino, en la ribera del Eresma y en término municipal de Segovia, descubierto en 2012, es especialmente relevante para el conocimiento de asentamientos neandertales en el interior de la península ibérica. El proceso de excavación y su estudio no ha concluido pero la Consejería de Cultura y Turismo de Castilla y León considera que hay que dotarlo de un sistema de cerramiento, no exento de cierta estética, para la protección de sus elementos de interés arqueopaleontológico y geológico y para la reconducción de las escorrentías que dañan sus depósitos.

En este sentido, en la actualidad se encuentra en periodo de información pública, hasta el 13 de octubre, el proyecto de cierre del yacimiento entregado en septiembre de 2018 a la Junta por el Estudio de Arquitectura y Rehabilitación de Begoña Sevillano Gutiérrez. La inversión estimada ascendía entonces a 24.345,56 euros y el periodo de ejecución a dos meses. La iniciativa cuenta con el apoyo del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).

Situado a las afueras de la ciudad de Segovia, junto al Molino de los Señores, desde que se inició la excavación en 2012 se han sucedido campañas todos los años, con financiación de la Junta y la dirección de los doctores David Álvarez Alonso y María de Andrés Herrero, apoyados por un amplio equipo multidisciplinar de investigadores y por estudiantes de Arqueología e Historia de la Universidad Complutense de Madrid, de la UNED y de la Universidad de Salamanca.

La propuesta de intervención para cerrarlo y protegerlo consiste en la instalación de un cierre fijo y practicable (con dos puertas) de longitud y altura variable, ya que se ajustará a la geometría del abrigo.

El modelo de cierre propuesto es similar al de esta fotografía. / E. A.
El cerramiento actual no es seguro ni estético.

 

 

 

 

 

 

En concreto, se trata de una verja vertical con la colocación de doble barrote, sombreando hacia el exterior y dejando luz y visión al interior del yacimiento. El objetivo es simular la idea de cueva siguiendo el perfil de la existente, de manera que la parte menos opaca coincide con su perfil, para conseguir ese mismo efecto de oquedad.

Se tratará de una estructura ligera de sección tubular anclada y cimentada al suelo y con postes verticales para apoyar la cubierta de protección superior. Incorpora, además, una plataforma accesible desde un extremo y con salida por el lado opuesto, que se eleva en la zona de mayor visión del abrigo, accesible desde una rampa y una escalera. Las rejillas serán desmontables para posibilitar futuras intervenciones.

La cubierta será de zinc o similar, a tres aguas, para proteger de las condiciones meteorológicas y de escorrentías. Además, el proyecto incluye un sistema de conducción del agua de lluvia y escorrentías.