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Un acto de homenaje encabezado por el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ha dado voz en Castilla y León a los afectados por la pandemia con diversos testimonios y honrado a los muertos con una ofrenda floral, un minuto de silencio y un poema de José Jiménez Lozano.

Unos doscientos invitados en representación de instituciones y entidades de Castilla y León, así como de afectados por la pandemia, han asistido al acto celebrado en los Jardines de Los Zuloaga, junto a la antigua iglesia de San Juan de los Caballeros.

El vicepresidente de la Junta, Francisco Igea; los consejeros del Gobierno autonómico; el delegado del Gobierno en Castilla y León, Javier Izquierdo; representantes de las diputaciones provinciales; de los sindicatos y grupos políticos han asistido a la ceremonia.

Una apertura musical de un cuarteto de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León ha preludiado un acto en el que ha tomado la palabra Eduardo Estévez, quien perdió a sus padres durante la crisis del coronavirus.

“La gente solo muere cuando la olvidan. Si puedes recordarme, siempre estaré contigo”, ha expresado este salmantino parafraseando a la escritora Isabel Allende para comunicar lo que, en su opinión, sienten todos los familiares de los fallecidos.

El ponente ha completado: “No os olvidaremos porque habéis dejado huella, porque tanto habéis amado y porque tanto habéis sido queridos”.

Estévez ha recordado a las 3.793 víctimas mortales de la pandemia en la comunidad autónoma, aunque ha precisado que este “no es un simple número” y ha nombrado a algunos de los fallecidos y relatado una breve biografía de cada uno.

Se ha referido en especial a sus padres, Isabel y Manolo, quienes, según ha atestiguado, murieron con tres días de diferencia “como si hubieran decidido seguir su vida juntos, su otra vida”.

A continuación, ha tomado la palabra Eva Ferreira, médico internista del Hospital de Segovia, quien ha representado a los profesionales sanitarios, también homenajeados.

Ferreira ha destacado la cooperación, la “unidad de esfuerzos” y “el remar juntos en la misma dirección” de los sanitarios durante los peores momentos de la pandemia.

“Pero las historias de héroes habitualmente acaban bien y debajo de los uniformes hay personas”, ha añadido esta profesional, en referencia a los fallecidos durante la crisis sanitaria, quien considera que han dejado “huecos insustituibles” en las familias.

A pesar del sufrimiento vivido, la doctora ha subrayado que quedarán “grabadas en el corazón” las miradas de confianza, los gestos de compañía y la palabra ‘gracias’, tantas veces repetida.

Por último, ha expresado su testimonio Fernando Gil, quien ha asegurado enfrentarse a una tarea difícil a la hora de intentar ser la voz de casi 27.000 personas que han pasado la enfermedad durante los últimos meses.

Después de recordar en primer lugar a “los que no pudieron superarlo”, Gil ha ofrecido su experiencia como víctima del coronavirus al describir una vivencia “penosa y desagradable” fruto del “dolor físico” y de la incertidumbre sobre la evolución de su enfermedad.

Este testigo ha hecho hincapié, sin embargo, en la lección aprendida tras el trauma: la de “valorar la vida como nunca” hasta en los pequeños detalles como “el frescor de morder una manzana”, según ha relatado.

Tras el turno de palabras y con el acompañamiento musical de la orquesta de fondo, se ha realizado una ofrenda floral en la que diversas autoridades han depositado una cala blanca (nombre de la flor) en frente de una placa conmemorativa acompañado de un familiar de una víctima.

El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco; el delegado del Gobierno en Castilla y León, Javier Izquierdo; el presidente de las Cortes regionales, Luis Fuentes; la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero; y el presidente de la Diputación de Segovia, Miguel Ángel de Vicente, han participado de esta ofrenda.

Lo han hecho acompañados de otros tantos familiares de víctimas mortales del coronavirus como Sara Doce, de León; Manuel Estévez Gudino, de Salamanca; y un joven menor nieto de Francisco de Paula, de Ávila, fallecido durante la pandemia.

En la placa frente a la cual han depositado las flores, cuyo destino final aún no se ha decidido, se puede leer el siguiente mensaje “Hay huellas inborrables. Vuestro testimonio de vida permanecerá siempre en nuestra memoria. En homenaje a los fallecidos por la pandemia Covid-19”.

El acto ha concluido con la lectura de un poema del escritor abulense Premio Cervantes José Jiménez Lozano, recientemente fallecido, y un minuto de silencio