Carlos de Hita, el cazador de sonidos

Un centenar de sus grabaciones componen el “Mapa sonoro de La Granja y Valsaín”, incluido en la web de este técnico de sonido.

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De alguna forma, Carlos de Hita continúa la senda abierta el siglo pasado por Agapito Marazuela. Si el maestro del folclore fue calificado como “el cazador de canciones” en un famoso artículo periodístico firmado por Ignacio Carral hace casi ocho décadas, De Hita se ha convertido en los últimos años en “el cazador de sonidos” por antonomasia, labor que le ha proporcionado un fabuloso archivo donde se guardan infinidad de registros, en su mayoría de las voces de la naturaleza.

Su presencia habitual en los medios de comunicación no le ha impedido sacar tiempo para un proyecto más personal, su página web, www.carlosdehita.es, en la que él ha ido colgando, poco a poco, sus grabaciones. En una de las secciones de la web, titulada “Mapas sonoros”, dedica un apartado a La Granja y Valsaín. Y fueron precisamente esos archivos sonoros los que presentó el sábado, en una charla que ofreció en La Granja. “En realidad, fue Juan Carlos Monterrubio [propietario de la librería Ícaro] quien me propuso que fuera allí a dar a conocer mi trabajo, dentro de su programa de actividades culturales, y como me pareció buena idea, me presenté”, señaló ayer De Hita.

Quienes quieran conocer el mapa sonoro de La Granja realizado por este popular técnico de sonido, solo tienen que entrar en su web, ir a la sección “Mapas sonoros” y pinchar después en “La Granja y Valsaín”. Aparecerá un mapa de Google Earth, con muchísimos marcadores. Si se toca en uno de ellos, se despliega una ficha, donde pone el lugar de la grabación, la fecha y una breve descripción. “El Mar, septiembre, el reclamo sutil de un agateador común, poco más que un alfilerazo agudo” o “Patio de la Herradura, enero, las cinco de una tarde de invierno en el reloj del Patio de la Herradura”, se puede leer en dos de ellas. Por último, llega el momento más placentero, el de escuchar la grabación, que transporta al oyente a algún recóndito paraje del municipio. “Uno se puede hacer una idea de un lugar gracias a sus sonidos”, afirma, convencido, De Hita.

A lo largo de los casi 21 años que lleva viviendo en Valsaín ha almacenado, con sofisticados equipos, los sonidos que producen la mayoría de las especies animales que habitan en ese entorno, incluyendo la humana. Así, junto a cánticos de pájaros, no falta el sonido de las campanas ni el de los leñadores cortando un árbol. Tampoco las bulliciosas fiestas de La Granja o las fuentes monumentales soltando agua… En su mapa de La Granja ha incluido 97 grabaciones. “El universo sonoro de La Granja y Valsaín está condensado en este mapa”, sostiene, aunque añade que su intención es seguir colgando más archivos.

Ahora, De Hita está centrado en otro mapa sonoro, de la ciudad de Segovia, que espera acabar en breve plazo. “La principal característica acústica de Segovia se deriva de que al ser una ciudad donde predomina la piedra, todo se escucha como con eco, con reverberación”, explica. En cualquier caso, advierte que, en función de las condiciones ambientales, los sonidos varían. Para su gusto, el mejor momento para grabar en el campo es cuando nieva, pues “el sonido queda más matizado”, consiguiéndose un registro diferente al de un día de sol o de lluvia. Tras ese proyecto en la ciudad de Segovia continuará con otro, más amplio, que abarca toda la provincia. Y ello, sin olvidar “El Aulladero”, una sección de su web en la que cada día regala a los internautas un nuevo archivo, procedente de cualquier rincón de España al que haya viajado para escuchar un latido.