El Campeonato de Mejor Sumiller de Castilla y León ha sido el último gran evento celebrado en la ciudad. / Nerea Llorente
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Con la práctica totalidad de la actividad pública y social paralizada como consecuencia de la crisis sanitaria del Covid-19, particulares, instituciones y administraciones se han visto obligados a posponer –en el mejor de los casos– o cancelar los compromisos y eventos planificados y contratados para estos meses. Una circunstancia que, lógicamente, ha afectado de lleno a las agencias de organización eventos de la provincia, cuya actividad y salud financiera presente y a corto plazo está en el aire.

“Nosotros, directamente, hemos decidido parar durante un tiempo, porque dependemos de los eventos y no hay nada en estos días. Ahora mismo estamos cerrados y vamos a esperar a ver cómo van evolucionando las cosas. Solo durante el primer periodo de estado de alarma tuvimos cerca de 20 eventos cancelados y, lógicamente a medida que esto se alarga las previsiones son cada vez peores. La mayoría de clientes dicen que solo aplazan los compromisos, pero hasta que no veamos cómo y cuando se podrá ir volviendo a la normalidad la realidad es que es un trabajo que no se puede hacer”, explica Daniel Álvaro, uno de los tres trabajadores con los que cuenta la agencia Dos Eventos.

Entre sus cancelaciones y aplazamientos figuran: bodas, una convención de Paradores en La Granja o varios conciertos programados para Semana Santa. “En principio podremos recuperar muchos de estos eventos, aunque no hay nada seguro. De todos modos, hemos tenido suerte porque febrero y marzo suelen ser meses más tranquilos y es con lo que nos consolamos. Si esto nos hubiera pillado en verano nos hubiera hecho polvo”, asegura Álvaro.

No obstante, para otras agencias de eventos, como la también segoviana Habas Contadas – cuya principal actividad son los eventos de tipo gastronómico y enológico–, la crisis ha llegado justo en el momento de más trabajo.

“La situación es de incertidumbre absoluta, porque de los eventos que yo tenía previstos se han aplazado todos. De los más inmediatos se ha puesto fecha, pero como la situación cambia cada día no sé si va a ser posible llevarlos a cabo, porque los aplazamientos de los eventos que teníamos más inmediatos se han pasado para junio y bueno…vamos a esperar. De momento no hay cancelaciones y parece que se mantiene esta fecha en el horizonte para mantener los eventos”, cuenta Susana Luquero, responsable de la agencia y organizadora del uno de los últimos grandes eventos que pudieron celebrarse en la ciudad, el Campeonato de Mejor Sumiller de Castilla y León.

“En el día a día podemos trabajar un poco desde casa sobre los eventos panificados de cara a unos meses, pero es bastante difícil cerrar cosas y llegar a acuerdos de todo tipo porque todo el mundo está en la misma situación. Trabajas desde casa, con los proveedores y los clientes con la idea de llevarlo a cabo, pero sin cerrar nada en firme. Las empresas de eventos trabajamos a medio y largo plazo y es muy rara la vez que entras con un evento y lo preparas de una manera inmediata”, explica.

Luquero es, no obstante, pesimista en cuanto a la pronta recuperación de la normalidad en su sector: “Al estar vinculados sobre todo con el tema del vino y bodegas es complicado que los eventos puedan hacerse en verano. Creo que la actividad relacionada con el vino posiblemente hasta septiembre no se volverá a llevar a cabo”.

Por otra parte, los organizadores de eventos destacan como una de las consecuencias más inmediatas que está dejando la crisis la planificación cada vez a más largo plazo de las próximas bodas. “La gente está empezando a pensar que este año no va a poder casarse y ya lo están organizando para el año que viene. Supongo que los que las tengan planificadas para verano estarán aguantando hasta el final, pero este año las fechas y espacios estarán ocupados por los que ya las tenían reservado, con lo cual se está adelantando el buscar fecha para 2021”.