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La tercera etapa del camino de san frutos que recorren los peregrinos del centro penitenciario, discurrió ayer entre Caballar y Cantalejo, 22 kilómetros con una dificultad baja, muy llana. La primera parada es en Muñoveros a 7 kilómetros del inicio de la etapa, donde sellaron la cartilla y visitaron la Iglesia de San Félix, joya del románico segoviano donde según la tradición descansan los restos del comunero Juan Bravo. Puebla de Pedraza es el siguiente pueblo que atraviesa la ruta al cual  se accede después de atravesar un frondoso pinar y encinar que el peregrino agradece. La entrada a la ciudad de Cantalejo por el camino de Rebollo, nos lleva directamente al final de la etapa. En Cantalejo los peregrinos vuelven a sellar la cartilla y son  recibidos por Javier de Lucas, alcalde de dicha localidad.

Durante el recorrido se han ido poniendo nuevas flechas indicativas del camino para ayudar a los peregrinos, estas nuevas flechas realizadas en el taller del módulo 2 del centro penitenciario, que vienen a complementar las ya existentes flechas y mojones que hay a lo largo de la ruta.

Como en las dos etapas anteriores, los reclusos han reflexionado sobre uno de los milagros atribuidos a San Frutos, en el que el Santo transforma dos fieros toros en animales de carga para construir un santuario en honor a la Virgen. El trabajo terapéutico de hoy ha consistido en reflexionar sobre los cambios experimentados a lo largo de la vida y sobre todo los cambios que quedan por hacer. Al igual que San Frutos convirtió dos fieros toros en dóciles bueyes, vemos cuáles han sido los  cambio de vida desde su ingreso en la cárcel, de qué manera entraron y en qué se han convertido  gracias al esfuerzo y al programa de deshabituación de drogas.