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Cambio de letreros en la "antigua" Sede Central de Bankia en Segovia. / KAMARERO

El proceso de fusión de CaixaBank y Bankia ya es visible para los clientes con el cambio de la rotulación, que ha comenzado en la oficina principal de la Avenida del Acueducto. Ayer se retiraron los carteles de la marca que nació hace diez años, para ser sustituidos por los de CaixaBank con la estrella de Joan Miró. De esta manera se materializa la integración de las dos entidades en una sola, y donde Bankia pasa a ser historia.

La nueva compañía, convertida en la entidad más grande de España, con más de 623.800 millones de euros en activos y una cuota de mercado del 25%, ocupa ya el edificio que durante un siglo ha ocupado la antigua Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Segovia. CaixaBank, que es la marca que ha quedado, suma en Segovia 56 sucursales y 252 empleados, fruto de la fusión de ambas entidades que operaron de forma independiente hasta la semana pasada en que se hizo efectiva la fusión completa. Hasta ahora, CaixaBank contaba con 11 oficinas y 39 empleados; y Bankia sumaba 45 oficinas y 213 empleados.

Caja Segovia disponía hace más de diez años de una red de 116 oficinas,​ de las cuales 87 estaban en Castilla y León (la mayor parte en la provincia de Segovia con unas pocas en la de Valladolid), 27 en la Comunidad de Madrid y sendas sucursales en las provincias de Málaga y Toledo. Contaba entonces con 572 empleados, patrocinaba al equipo de Fútbol Sala que conquistó los máximos títulos deportivos, financiaba centros de jubilados y actividades sociales en toda la provincia, donde las papeleras o los bancos en parques formaban parte del paisaje más extendido.

Por su parte CaixaBank apenas tenía presencia en esta provincia. Pero poco a poco, la entidad de Isidro Fainé fue ganando mercado e instalándose en la provincia, donde ya hace tiempo que tiene oficinas operativas en diversos municipios. En varios de ellos confluyen ambas marcas por lo que es posible que algunas de estas sucursales se cierren para evitar duplicidades. De todos modos, desde la nueva entidad no se ha hecho público ningún plan de reestructuración.

Tan solo se ha anunciado que tras la Semana Santa comenzará la negociación de la empresa con los sindicatos representantes de la plantilla para estudiar la posible salida de algunos de los trabajadores actuales.

De Bankia, nacida hace diez años, de la fusión de Caja Segovia con otras siete entidades, no quedará nada. De Caja Segovia permanecerá aún su Fundación, nacida el 17 de mayo de 2013, con la desaparición de la entidad de ahorro como tal. La Junta de Castilla y León autorizó ese año los estatutos de la Fundación Caja Segovia, continuadora de la labor social que desarrolló durante años la Obra Social de la entidad Caja Segovia. Y fue en marzo de 2014 cuando se celebró la sesión constitutiva de su patronato, órgano integrado por 15 miembros en un primer momento. Sin embargo, una sucesión de dimisiones dejó al Patronato con muchos menos representantes.

Su función era administrar y representar a la entidad en sustitución de la Comisión Gestora que designó la Junta de Castilla y León para asumir estas funciones. Se constituyó como fundación ordinaria y Francisco Javier Reguera García fue elegido como su presidente.
Se daba la circunstancia contradictoria de que esta Fundación recibía ayudas para su mantenimiento de Bankia, y a la vez defendía los intereses de la antigua Caja Segovia, en un pleito judicial surgido a raíz del denominado ‘caso Torreón de Lozoya‘. Finalmente un acuerdo con Bankia evitó que se ejecutara la hipoteca.

Ahora la Fundación Caja Segovia espera negociar con CaixaBank, si bien, tiene su propia Fundación, que ya viene desarrollando actividades, sobre todo de carácter social en Segovia, de la mano de varias oenegés.

Tras el cambio de letreros, en los próximos meses serán los clientes lo que vayan percibiendo el cambio con los nuevos logotipos en sus tarjetas y libretas