Carlos Bardem, con un ejemplar de su último trabajo, que ya va por su quinta edición. /EFE
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El actor y escritor Carlos Bardem declara tener “muchas esperanzas” puestas en el nuevo Gobierno, puesto que confía en que saque el país de “la cola del espacio europeo en cuanto a inversión cultural” al entender que la cultura “no es un gasto, sino una inversión”.

El escritor valora así en una entrevista sus expectativas ante el nuevo Ejecutivo de coalición formado por el PSOE y Unidas Podemos, el cual “se aproxima más de lo que lo ha hecho nunca ninguno” a lo que él cree “que debería ser un Gobierno en este país”.

“La función de un Gobierno progresista es fomentar la cultura y la educación en libertad, crear ciudadanos críticos”, comenta el escritor.

Acerca de la decisión tomada por la formación de Vox de rechazar la invitación de la Academia de Cine para asistir la gala de los Premios Goya, Bardem ha expresado con ironía que le parece “estupendo” .

El hermano del actor Javier Bardem e hijo de la también actriz Pilar Bardem visitó ayer Segovia para presentar su último libro ‘Mongo Blanco’, que ya va por su quinta edición desde que se estrenó en mayo del pasado año y que, según su autor, está teniendo muy buena acogida por parte del público.

Se trata de una novela histórica que relata las hazañas del malagueño Pedro Blanco, uno de los grandes “negreros” españoles del siglo XIX que, según Bardem, “revolucionó la trata de esclavos y la escaló a magnitudes nunca vistas antes”.

Lo que llevó a Carlos Bardem a escribir este libro fue precisamente su sorpresa ante el desconocimiento sobre el papel de los españoles en la trata de esclavos del siglo XIX.

A este respecto, el escritor opina que “es fascinante la capacidad de España para silenciar partes de su historia” puesto que ha observado que la gente acostumbra a pensar sólo en Estados Unidos a la hora de hablar de esclavitud negra.

Reivindica en esta obra que, en ese mismo tiempo, existían explotaciones “igual de grandes, igual de dotadas de esclavos e igual de atroces en Cuba y Puerto Rico, propiedad de españoles esclavistas”.

Otra de las razones por las que este libro sorprende, según la opinión de sus lectores que recoge el autor, es porque está contado “del lado del monstruo”, es decir, de los negreros que compraban esclavos en África y los trasladaban y vendían en América.

Sobre esta perspectiva, al escritor le interesaba ahondar en “la pasmosa facilidad que tenemos todos para autojustificarnos”, hasta “en las mayores atrocidades”, una visión en la que le ha ayudado mucho su experiencia como actor, ya que durante su trayectoria ha interpretado a “personajes muy malvados”.

Quizá por ello Bardem ha empatizado especialmente con este protagonista de su sexta obra y cuarta novela, un personaje que describe como “fascinante”, además de “un gran marino, gran aventurero, culto, cínico y muy muy muy bueno en lo que hacía”: “El problema es que lo que hacía, era una atrocidad”.

El autor destaca “el papel de estos monstruos en la narrativa”, que considera “muy importante”: “ponernos delante de un espejo y recordarnos que en otro tiempo, en otras circunstancias, con otro modelo económico y social y otra educación… nosotros podríamos haber sido el monstruo”, concluye.