Turistas-Maletas
El alojamiento en apartamentos o viviendas turísticas supone casi un 11% del total en la capital segoviana. / KAMARERO

El Plan Especial de Áreas Históricas de Segovia (PEAHIS) limitará las licencias para viviendas y apartamentos turísticos, al autorizar esta actividad únicamente en edificios completos o en aquellos donde la entrada para el uso turístico esté individualizada respecto a la de la zona del edificio que mantienen el uso para vivienda habitual.

El concejal de Urbanismo, Alfonso Reguera, explica que la proliferación de alojamientos turísticos en el centro “es un problema serio al que hay que poner coto porque si se cobra 300 o 400 euros por alojarse en un fin de semana es imposible que una familia pueda competir con eso”.

Reguera, que califica de “dramática” la situación que ya se está dando en ciudades como Barcelona o Madrid, asegura que el Gobierno municipal socialista, “trabajará y luchará, siguiendo lo que nos transmite la sociedad segoviana”, porque el casco histórico de Segovia sea una zona residencial, “se mantenga vivo y se utilicen todos los elementos que hay para generar riqueza”.

Tanto este edil como su compañera de la Concejalía de Turismo, Claudia de Santos, alertan del peligro de “desertización” del centro de la ciudad, como ya está ocurriendo según ellos en otras capitales, incluso en Madrid, con zonas céntricas donde se pierde residencialidad y, en consecuencia, desaparece también el comercio tradicional.

Uno de los problemas más graves que genera la proliferación desordenada de alojamientos turísticos es que el precio del alquiler se dispara. El responsable municipal de Urbanismo comenta que “en el casco antiguo de Madrid no encuentras un apartamento de 30 metros por menos de 1.500 euros al mes”.

“Para hacer de la ciudad un parque temático ponemos unas barreras donde el Acueducto, las abrimos a las nueve de la mañana, las cerramos a las diez de la noche y luego tendríamos vigilantes para que nadie se lleve las piedras pero no es ese el asunto”, exagera para ilustrar la magnitud de un problema al que De Santos añade también lo que denomina “clonificación de las ciudades”.

Clonificación

Según la concejala de Patrimonio Histórico y Turismo, “la huída del comercio tradicional, sustituido por las franquicias, unido a otras homogeneidades, permiten que hoy en día puedas comprar un pantalón en Rabat y descambiarlo en Segovia, una clonificación peligrosa, menos tangible, pero con la que la ciudad pierde su esencia”.

En una ciudad como Segovia, De Santos recalca que el patrimonio cultural que atesora “sin gente que lo viva y lo conozca no tiene sentido, es trampantojo”.

En este sentido, apunta que desde el próximo lunes y hasta el miércoles 21, el Ayuntamiento, junto al Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España organizan unas Jornadas sobre turismo sostenible y Patrimonio Mundial con el título ‘Ciudades viajadas. Adioses y bienvenidas en las Ciudades Patrimonio de la Humanidad’, que entre otros aspectos abordarán cómo gestionar el éxito turístico.

Ayer mismo, la profesora de la Universidad de Valladolid Marta Laguna reveló en rueda de prensa los aspectos más significativos del estudio sobre el ‘Comportamiento y perfil del visitante de la ciudad de Segovia en 2017’, en base a encuestas realizadas a lo largo del año en diferentes periodos y que por primera vez indagaba sobre el alojamiento en apartamentos turísticos, desvelando que el año pasado este segmento supuso un 10,6% del total de alojamientos.

No es fácil conocer la cifra total de viviendas y apartamentos de uso turístico que tiene la capital segoviana, sobre todo porque como la propia concejala de Turismo reconocía hay una parte que se encuentra al margen de la legalidad.

Los responsables municipales recuerdan, además, que las competencias en materia de Turismo y especialmente en inspección son de la Junta de Castilla y León y, al parecer, hay un único inspector en este ámbito, aunque comparativamente hay que señalar que en una gran ciudad como Barcelona solo hay cinco.

Con motivo del balance que el delegado territorial de la Junta, Javier López-Escobar, hizo en febrero de la gestión turística de la Junta en 2017 en la provincia, se informó de que de casi 2.500 establecimientos en el sector (incluyendo restaurantes, camping, etc), 149 son viviendas turísticas, registradas tras la entrada en vigor en febrero del año pasado del Decreto de la Consejería de Cultura y Turismo que regula este tipo de alojamientos en la Comunidad Autónoma, y 52 apartamentos turísticos. Estos últimos están regulados por otro decreto de 2015.

Plataformas

Dos de las principales plataformas de internet que actúan como intermediarios entre establecimientos y turistas, Booking y Airbnb, tienen registrados 151 apartamentos, casas o chalets en el primer caso y sumando el entorno del municipio de Segovia y 114 en el segundo exclusivamente en Segovia capital y con gran variedad de modalidades de alquiler (desde habitaciones a casas con muchas plazas).

Falsa economía colaborativa

La revista ‘Consumerismo’, de la asociación de consumidores Facua, publicó en octubre de 2016 un artículo de Ángeles Castellano titulado ‘El cuento del consumo colaborativo’, en el que denunciaba ya la falta de garantías para los consumidores de plataformas web de intermediarios que amparándose en la denominada economía colaborativa (o consumo colaborativo) han generado un gran negocio que mueve millones de euros.

Esta experta alertaba de que, con el argumento de que no son los dueños de los bienes en explotación, en el caso de los alojamientos turísticos, de las viviendas o apartamentos de particulares, pretenden saltarse la normativa que regulan los servicios y que incluyen, entre otras cuestiones, la protección de los derechos de los consumidores.

Precisamente la falta de garantías para los consumidores de este tipo de plataformas web llamó la atención de la Comisión Europea que hizo una serie de recomendaciones a los estados miembros para que las incorporasen a su normativa o a la regulación de este tipo de actividades económicas.

El artículo recogía textualmente las condiciones de servicio de una de las plataformas web de alquiler de alojamientos turísticos más polémica, Airbnb, que elude toda responsabilidad en cuanto a la veracidad de lo que ofrecen los que denomina anfitriones.

Actualmente incluye algunas especificaciones para los usuarios de la plataforma en EEUU y China pero no para el resto de países, aunque sí advierte a los anfitriones de que en algunos países puede existir normativa y señala expresamente que “los anfitriones serán los únicos responsables de identificar y obtener cualquier licencia, permiso o registro necesarios para cualquier experiencia que ofrezcan”.