La posibilidad de abrir las terrazas choca de frente con la ola de frío que Segovia padece desde hace días.

La hostelería segoviana eligió cerrar de forma mayoritaria tras entrar en vigor las nuevas restricciones de la Junta que prohíben el consumo en el interior de los locales. Tan solo algunos empresarios decidieron abrir sus terrazas para desafiar a la ola de frío que actualmente azota a buena parte de España.

Las nuevas medidas restrictivas ante el avance del coronavirus entraron en vigor en la madrugada del domingo en las provincias de Segovia, Ávila y Palencia. Esta nueva normativa imposibilita el consumo en los interiores de locales de hostelería y restauración, excepto para servicio a domicilio o en terrazas, así como obliga al cierre de grandes superficies comerciales, instalaciones deportivas y salas de apuestas y bingos durante dos semanas.

De esta forma, los hosteleros se acogen a la esperanza de que la actual ola de frío amaine y traiga consigo un resto de mes más cálido.

Aunque la Junta no haya decretado el cierre de la actividad, como sí hizo en noviembre, enero no es el mejor periodo para el negocio en terraza y menos en plena borrasca, por lo que los hosteleros miran al cielo con una mezcla de desasosiego y esperanza.

El presidente de Hotuse, Jesús Castellanos, ve en esta decisión un intento de la Junta por tomar una medida “menos drástica que en noviembre”, aunque advierte de que “no funcionará”. “No nos va a repercutir a nivel económico”, resuelve, aunque admite que “es mejor esto, que el cierre completo”.

El hostelero aclara que es “complicado trabajar en terraza durante enero y febrero”, pero al menos los clientes que quieran tendrán “un espacio donde estar”.

“Es un anuncio populista para poder decir que no se nos está cerrando sin ayudas”

Preguntado sobre el anuncio del presidente de la Junta de destinar 20 millones de euros en ayudas al sector, Castellanos se muestra muy cauto ya que de momento tan solo lo considera como un “brindis al sol”, ya que hasta que no haya nada tangible “en el mundo real no existe”. “Es un anuncio populista para poder decir que no se nos está cerrando sin ayudas”, manifiesta con rotundidad, mientras recuerda que todavía están esperando a que se resuelvan “las de marzo y noviembre”.

“Ayudar a la hostelería no es una opción, es una obligación”, señala, a la vez que pide a las distintas administraciones dejar de “pasarse la pelota” con un problema que empezó hace casi ya un año.

Considera que la hostelería “ha perdido la confianza en la política”, con una parte del sector “en la ruina” y otros tantos “agotados” ante la incertidumbre de los últimos meses. “Toda esta situación satura, es muy duro”, señala.

Sobre si cree que parte del sector abrirá en los próximos días, Castellanos responde que “dependerá del tiempo”. En su opinión, abrir sólo la terraza en esta época del año “no es rentable, para nadie”, ya que la actual normativa obliga a que sean los camareros quienes sirvan en las mesas, pues no está permitido el autoservicio. “No se puede estar sacando del ERTE a los trabajadores un día y metiéndoles al otro”, lamentó.

“Los hosteleros somos personas y no queremos amargar a nuestros trabajadores ni volverles locos; ese va a ser uno de los motivos por los que, en las próximas semanas, vamos a ver muy poquitos bares abiertos”, auguró el empresario.