Decenas de vehículos estacionados en la 'zona verde', frente al Palacio Episcopal de Segovia. / Kamarero
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La búsqueda de aparcamiento en el entorno del centro de Segovia es una de las mayores dificultades a las que se enfrentan los residentes y visitantes de la ciudad en cuanto a movilidad se refiere. Un problema que ha ido en aumento en los últimos años, como consecuencia del incremento en el número de vehículos que diariamente circulan por la ciudad y el estancamiento en la creación de alternativas de estacionamiento para los conductores en el recién terminado mandato corporativo.

Y es que, en los últimos dos años ha aumentado en un 2,32% la cifra de vehículos que pagan el impuesto de circulación en la capital segoviana, 788 coches más hoy que en 2017. La tendencia en los tres últimos ejercicios es ascendente: de 34.004 en 2017, a 34.386 en 2018 y 34.792 en la actualidad.

Hay que tener en cuenta que, pese a ser ya de por sí números significativos y representativos, estas cifras únicamente corresponden a los vehículos cuyas tasas se pagan en la ciudad, por lo que la cifra real de coches en que ‘hacen vida’ en Segovia será, con total seguridad, superior.

Por contra, lo que no ha aumentado, e incluso se ha reducido, es el número de plazas de estacionamiento disponibles para los conductores. Si bien no se ha realizado nunca un estudio para cuantificar la cifra de aparcamientos totales de la ciudad, sí hay registros del número de plazas en zona ORA, las cuales no han variado en los últimos años –2.300 plazas en zona azul y 685 en la zona verde del recinto amurallado–.

“Es evidente es que en estos cuatro años las plazas de aparcamiento han sido las mismas, porque el espacio no crece, lógicamente; si acaso, se han reducido en algunas calles por obligación, al tratarse de vías muy estrechas por las que no podía pasar el camión de bomberos u otros vehículos de emergencias. Lo que sí ha aumentado considerablemente el número de coches, por lo que cada vez va a haber un mayor déficit de plazas en la ciudad”, lamenta el concejal de Movilidad en funciones, Ramón Muñoz-Torrero.

Con la recuperación de la gestión municipal y la reapertura del Parking de José Zorrilla las plazas disponibles en los aparcamientos públicos de la ciudad ha aumentado recientemente en 318. En total, contando los otros cinco parkings públicos de gestión privada la oferta de la ciudad se eleva a 1.850 plazas, a las que hay que sumar también las 460 con las que cuenta el parking APK2 Catedral – Oblatas.

Ya en abril de 2008, el ‘Plan de Movilidad Urbana y Sostenible de Segovia’ recogía las carencias que presentaba la ciudad en esta parcela; carencias que son todavía hoy reconocibles: “El aparcamiento es en la actualidad uno de los principales problemas en Segovia, ya que se aprecia una gran necesidad de estos, que den cabida a los vehículos de aquellas personas que decidan utilizar un medio privado para acceder a Segovia. El no disponer de plazas de aparcamiento, principalmente en el Casco Histórico, genera una elevada intensidad de vehículos, en búsqueda de una plaza, con frecuentes problemas de tráfico e invasión de zonas peatonales para aparcar, lo cual empeora la situación dificultando la movilidad de la zona”.

Con la seguridad del relevo al frente del área de Movilidad en el próximo mandato, al no ser Muñoz-Torrero miembro de la nueva corporación, hay distintos proyectos ya planeados que podrían sufrir variaciones, pero lo que es seguro es que uno de los caballos de batalla será el de la creación de un nuevo disuasorio. “Lo que he dejado dicho para los posibles compañeros de la Concejalía. Habrá que buscar un solar lo más próximo posible para que la gente que venga de los pueblos del alfoz pueda dejar sus coches, y para que los días especialmente turísticos no se colapse el tráfico”, asegura el todavía concejal. La alcaldesa en funciones, Clara Luquero, ya avanzó durante la campaña su intención de que el primer nuevo disuasorio se localice en la cabecera del Valle de Tejadilla.

Se realizará también un nuevo pliego de la ORA, que conllevará una considerable transformación, y cuyo borrador se llegó a presentar en comisión municipal, pero fue rechazado por estar mal numeradas las calles que iban a ser modificadas. Entre los cambios previstos, aunque sujetos a variación, se incluyen “modificaciones importantes” en la avenida de la Constitución, en la parte superior de José Zorrilla y en el casco histórico, donde se reorganizarán las plazas para residentes y se eliminarán aquellas cercanas a los monumentos.