Arranca la cosecha de girasol con una menor producción, pero mayor precio

Resultados desiguales. El rendimiento por hectárea está resultando poco homogéneo, según las zonas y la fecha en que se sembraron las parcelas

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Desde hace unos días las cosechadoras han vuelto a los campos para recoger la producción de girasol, el segundo cultivo de secano por excelencia en la provincia, después de los cereales trigo y cebada, de los que constituye una importante alternativa.

Las primeras impresiones desde las máquinas apuntan a una menor producción que el año pasado, aunque compensada con un aumento de precio estimado. Así lo mantiene al menos Francisco Bernabé, gerente de la cooperativa Campo Segoviano I, donde se recoge buena parte de la producción provincial. A la hora de resumir la campaña, la define como “desigual” debido a las grandes diferencias entre unas parcelas y otras. “Otros años han salido mejor las siembras tempranas, de abril, porque aprovechaban mejor la humedad; pero este año ha sido al revés, porque hizo mucho calor en primavera y principio de verano”. “Está habiendo muchas diferencias, con agricultores satisfechos y otros menos”, asegura.

El rendimiento medio de la campaña será de entre 100 y 200 kilogramos menos que el año pasado, de modo que en esta ocasión se recogerán 900 kilos por hectárea como media aritmética.

En lo que respecta a la superficie sembrada en Segovia, los datos de la PAC revelan una estabilidad. En total se han destinado a este cultivo industrial 27.349 hectáreas, la gran mayoría de secano.

Las nuevas normas impuestas por la UE hacen que se mantenga la tendencia, pero sobre todo las condiciones edafológicas, de modo que son los terrenos arenosos de las comarcas de Cuéllar, Cantalejo o Sepúlveda los más apropiados y donde más superficie se destina a esta oleaginosa.

También han contribuido a mantener estable la superficie dedicada a girasol los aceptables precios alcanzados en campañas anteriores. Aunque se espera que este año se alcancen valores iguales o superiores incluso a los que hubo el año pasado, es el aumento de la demanda mundial de aceite y la menor la cosecha en el conjunto de España lo que está abriendo expectativas a los productores segovianos.

Según datos avanzados por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, la superficie cultivada de girasol a nivel nacional en la campaña de este año se ha reducido un 7 por ciento debido a los problemas de nascencia. Además se ha apostado por otros cultivos energéticos, como la colza o los guisantes, que han experimentado un importante aumento.

Las empresas aceiteras están reclamando más girasol a los almacenistas segovianos. En parte se debe a que en Andalucía se ha sembrado menos superficie y se han logrado rendimientos más bajos. La cosecha de este año por debajo de Despeñaperros ha sido de 850 kilogramos por hectárea, mientras el año pasado se obtuvieron 1.250 kilos de media. Aún peor han sido los resultados en la Comunidad de Castilla la Mancha, con 600 kilogramos por hectárea.

El gerente de la cooperativa Campo Segoviano espera que el valor medio de la tonelada en la presente temporada logre unos 60 euros más que el año pasado. Es decir, que pueda cotizar sobre los 350 euros la tonelada, lo que en las antiguas pesetas suponga entre 45 o 47 el kilo. “Desde el pasado mes de diciembre se ha mejorado mucho el precio de los aceites, y existe una tendencia general al encarecimiento de todas las materias primas”, asegura Francisco Bernabé.

Por otro lado, Segovia cuenta con esta baza y con la proximidad de plantas transformadoras como la de la planta de biodiésel de Acor en Olmedo (Valladolid).