Exterior de un local de apuestas en la calle Santa Catalina, en Segovia. / NEREA LLORENTE
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La recién creada Asociación Segoviana de Jugadores de Azar Rehabilitados está en funcionamiento desde primeros de mes y ya está tratando a los primeros pacientes. La asociación ha realizado ya cuatro acogidas y puede concluir que el perfil corresponde, como indican los expertos, a una población joven. El más mayor de estos primeros socios tiene 40 años y el más joven, 23.

La asociación está presidida por Ángel Aranzana, jugador rehabilitado e impulsor de una asociación similar en Valladolid a la que recurrían muchos jugadores segovianos en busca de ayuda. La intención de su primera junta directiva, constituida por vallisoletanos, es servir de puente hasta que algún jugador rehabilitado segoviano quiera hacerse cargo del barco. “En cuanto esté un poco asentado, en un año o año y medio, que algún segoviano se haga cargo de ella con nuestro apoyo de la federación regional”.

La asociación comparte local en la calle Puente de San Lorenzo con la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Segovia a la espera de retomar una actividad presencial cuando el impacto de la pandemia por el Covid-19 lo permita. Por el momento, el tratamiento es online.

Grupo de iniciación

Una vez que lo permita la situación sanitaria, el objetivo es programar terapias grupales: al menos, una a la semana. Han solicitado subvenciones a la Junta de Castilla y León para poder contar con un psicólogo fijo en Segovia tres días a la semana. Lo habitual es que el afectado llegue acompañada de algún familiar; una vez explicado el tratamiento, les ponen en manos de los psicólogos del colectivo para empezar el proceso. El reto es cómo lograr que los jóvenes pidan ayuda.

Las terapias son a través de videoconferencia y el paciente rellena una batería de test en pos de detectar problemas como depresión o ansiedad. La psicóloga llama con frecuencia semanal y ello se une a una psicoterapia grupal. En total, tienen dos citas semanales, jueves y domingo. Esta última es la más importante en la fase embrionaria de su tratamiento porque es un grupo de iniciación. “Les da pie a conocerse mejor, pierden el miedo a hablar. La otra es más complementaria”.