Arranca la cosecha de cereal en la provincia con el valor del grano hundido

Las primeras máquinas inician la siega en el Sur de la provincia, donde se están registrando rendimientos de más de 4.000 kilogramos por hectárea, pero con el inconveniente del escaso valor y la incertidumbre de la reacción de los mercados

cosechadora

Con algunos días de adelanto sobre otros años, esta semana ha arrancado la  cosecha de cereal en Segovia. Lo hace con los campos ya amarillos y unos resultados iniciales que superan la media de los últimos años. Las buenas condiciones climáticas de los últimos meses han propiciado unos cultivos muy densos.

Uno de los propietarios de cosechadora que han comenzado a recoger cebada es Fernando Palomo, agricultor de Valverde del Majano, donde hace unos días que arrancó la campaña 2020.

“Los rendimientos están siendo buenos, con una media de 4.000 kilos por hectárea”, según los datos que aporta digitalmente la máquina que conduce, casi desde que amanece hasta bien entrada la noche. “Otra cosa será el trigo, que está cambiando muy deprisa de color, y eso no es bueno”, advierte. “Y no sabemos cómo va a reaccionar el mercado luego”.
Valverde es uno de los términos municipales con mejores condiciones del  terreno para el cultivo de cereal.  Además de sus fincas, los hermanos Palomo trabajarán en otros municipios de la provincia. En total tendrán la cosechadora a pleno rendimiento durante un mes y medio. “Este año se irá más despacio porque con una mayor densidad de grano, la velocidad de siega es más lenta”, afirma.

El comienzo de la cosecha se hace siempre en los municipios más meridionales y progresivamente irá subiendo hacia el Norte.

En Segovia, la cosecha crecerá este año cerca de un 20 por ciento.  En el conjunto de la región, la producción total se calcula en 6,8 millones de  toneladas, lo que supone un incremento de un 34 %respecto a la última cosecha de 2019; y de un 20 por ciento, con respecto a la media de los últimos 6 años.

Los altos rendimientos de esta temporada han presionado a la baja los precios que marca semanalmente la Lonja Agropecuaria, donde Segovia es referencia nacional.

Todas las organizaciones agrarias han advertido del problema estructural que se produce en esta situación. Cuando se prevé una buena cosecha, se hunden los precios. Por ello Asaja pide “soluciones para un problema que se repite año a año: la falta de rentabilidad del cereal”. Castilla y León, principal comunidad autónoma productora, tiene recursos y estructura suficiente para reorganizar oferta y demanda, y apelar al mercado globalizado solo para reducir el precio al agricultor “es solo una excusa muy cómoda que paraliza poder mejorar el sistema actual, que siempre beneficia a los mismos: acumuladores de grano que propician la especulación”, denuncia la organización que preside Guzmán Bayón.

Desde Coag también alertan del problema del escaso valor del grano: “Los campesinos temen una campaña de precios bajos porque las expectativas a escala mundial son también muy elevadas. A este respecto, no podemos olvidar cómo la volatilidad de los mercados, muy influidos por movimientos especulativos, puede convertir una buena cosecha en lo agronómico en una mediocre o mala en lo económico. Todo ello favorecido además por la ausencia de políticas de mercado y el abandono de mecanismos reguladores impuesto por la Unión Europea”, asegura José Carlos Blanco.

Al parecer, la ley de la oferta y la demanda se encuentran por encima de la ley de la Cadena Alimentaria, tal como recuerda Juan Manuel Palomares, de Uccl-Segovia.”Los intermediarios ya estarían presionando a los agricultores para formalizar contratos de venta de trigo y de cebada por debajo de sus costes producción, a 170 euros y 150 euros la tonelada respectivamente para los próximos meses, cuando en Navidad se pagaban a 200 y 180 euros”, asegura.

Esta situación es considerada “intolerable y dañina para los productores, además de suponer un incumplimiento de la Ley de Mejora del Funcionamiento de la Cadena Alimentaria”. “Por ello insistimos en recordar que los productores de cereal no pueden asumir más bajadas de precios y exigimos soluciones al Gobierno para no verse obligados a vender por debajo de coste”, añade Palomares. Esta organización profesional agraria recuerda que el trigo en el año 1998 “se pagaba a 27,5 pesetas, mientras que en 2020 se paga a 33,5 pesetas y, sin embargo, la barra de pan que entonces costaba 45 o 50 pesetas, hoy está entre 120 y 150 pesetas de media”.

Esa misma conclusión saca Ignacio Llorente, también agricultor que ha cosechado ya su primera finca de cebada en Valverde, en la que ha obtenido rendimientos más altos de lo habitual, pero por haberla dedicado a regadío, lo que supone más costes de lo habitual.
Además de agricultor, Fernando Palomo es ganadero y presidente de la cooperativa Avigase. De este modo, el bajo precio del cereal que le perjudica como productor de trigo y cebada, le debería beneficiar como productor de vacuno. Pero se lamenta de que todavía no se ha notado el descenso del cereal en el precio del pienso de alimentación animal. “Las fábricas de pienso procuran hacer los contratos con bastante antelación para evitar imprevistos en sus cuentas, y por eso el descenso brusco en el cereal no se refleja de forma inmediata para los ganaderos que consumimos el pienso”.

Arranca la cosecha de cereal en la provincia con el valor del grano hundido

FERNANDO PALOMO: “La cosecha en principio está siendo buena, aunque muchas fincas se han visto afectadas por enfermedades” “Como hay más densidad de grano, la velocidad de siega de las máquinas es más lenta”

Arranca la cosecha de cereal en la provincia con el valor del grano hundido

IGNACIO LLORENTE: “Va a ser una cosecha con  muy buenos rendimientos, pero con los precios muy bajos, los que mismos que había  hace 30 años”. “Si el campo sigue igual, los agricultores vamos a desaparecer”.

Del surco al plato, una iniciativa online para ayudar al sector primario

La organización Uccl-Segovia ha puesto en marcha una iniciativa denominada ‘Del Surco al Plato’, consistentes en un proyecto digital para facilitar la compra directa entre consumidor y campesinado.

A través del enlace enclavado en la página web de Uccl-Segovia los productores pueden ofrecer sus alimentos a los consumidores, quienes tendrán acceso a toda la información de cada uno de ellos y con quienes podrán ponerse en contacto directamente para hacer los pedidos.

El objetivo es poder obtener directamente del campesinado segoviano, en la medida que esto sea posible, los mejores alimentos de verdadera proximidad, incluidas producción ecológica, artesanía alimentaria y certificaciones de calidad, a los mejores precios posibles.
“En muchos casos se corregirán las dificultades de acceso de los productores a muchos mercados municipales y el derecho de la población a acceder a alimentos frescos, velando por nuestro entorno rural y el país entero, como siempre hemos hecho”, afirman desde Uccl.

En esta oferta hay productos de Segovia y del resto de provincias de Castilla y León, incluso alguna oferta de productores de otras comunidades autónomas, pero todos ellos provenientes de productores que, en algunos casos, transforman sus producciones. “Nuestra estructura organizativa y el contacto permanente con los agricultores y ganaderos de todo el territorio, sumado al apoyo de las nuevas tecnologías, nos permiten crear un programa de confianza para todas las partes, que podrá ir creciendo contigo y con todos nuestros campesinos y campesinas”, asegura Juan Manuel Palomares.