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Quince días después de la desagradable sorpresa del expolio de la tumba del artista Daniel Zuloaga Olalla, este triste episodio ha culminado con un final feliz. El panel cerámico que adornaba el nicho del Cementerio Municipal en el que están enterrados los restos mortales del pintor y ceramista fue devuelto ayer de forma anónima y hallado por un operario del servicio municipal a primera hora de la mañana.

El episodio parece tener todos los elementos de un relato de misterio policiaco, tanto en su inicio como en el afortunado desenlace. Así, el operario municipal encontró la lápida envuelta entre trapos y telas  apoyada en la pared de la entrada a la capilla del cementerio; según dio a conocer la concejala de Servicios Sociales Ana Peñalosa.

Entre las telas, apareció una nota manuscrita con la frase  ‘para el cura del cementerio’, lo que puede dar a entender bien el arrepentimiento de quien o quienes llevaron a cabo esta acción o bien la buena intención de quien encontró esta valiosa pieza de cerámica artesanal.

Tras el hallazgo, el operario informó a la concejala del hallazgo; que  puso en conocimiento de la policía esta noticia. Los responsables policiales recomendaron que no se tocara la pieza, que aparentemente está en buen estado de conservación, y que ha quedado momentáneamente en depósito en el propio cementerio a la espera de que los investigadores puedan inspeccionarla en busca de evidencias que puedan llevar a encontrar al culpable o culpables de este robo.

Además del panel cerámico, los ladrones se llevaron el aplique y la puerta de hierro que lo sustentaban, que también parece ser que se han incluido en la devolución.

La lápida representa el descendimiento de Cristo de la cruz, y está confeccionada en la década de 1910 con  un  panel de azulejos de loza blanca, decorado en bajo-baño y con lustres-reflejos metálicos a tercer fuego.  El panel está cocido en los hornos de leña de San Juan de los Caballeros –donde trabajaba Daniel Zuloaga Boneta (1852-1921)–, posiblemente si no es obra del mismo Daniel, sería de su hijo Juan Zuloaga Estringana (1884-1968).

Daniel Zuloaga Olalla fue profesor de cerámica de la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Segovia y paralelamente montó un taller de cerámica en la plaza de San Andrés donde recreó las técnicas y formas cerámicas de los Zuloaga.