Hernando El Cordobés, en hombros en Las Ventas.
Hernando El Cordobés, en hombros en Las Ventas.

Entre los toreros más relevantes de Segovia se encuentra Andrés Hernando (La Velilla, 1938). Un diestro que recientemente, en 2022, cumplió 60 años de alternativa, con una trayectoria de figura del toreo que le ha llevado a ser uno de los máximos representantes de la tauromaquia castellana. En su esportón guarda logros como el indulto a un astado de Pablo Romero en la Monumental de Barcelona, siendo el primero que se concedía en la ciudad en 30 años, o las tres Puertas Grandes en la primera plaza del mundo, Las Ventas de Madrid, una de ellas en un día tan señalado como el de la Beneficencia (1964). También fue un fijo en los festejos de San Pedro y San Juan en Segovia capital, además de promover los festivales benéficos de Apadefim desde el 1973. Tras ser uno de los nombres más importantes del escalafón de finales de los años 60 y principios de los 70, se retiró en 1974 para desempañar las labores de ganadero de bravo en su finca de Marlín (Ávila).

Hernando nació el 26 de febrero de 1938 en La Velilla (Segovia). Hijo de taxista emigrado a Madrid, sin antecedentes taurinos familiares, fue a raíz de la muerte de Manuel Rodríguez ‘Manolete' en 1947 cuando comenzó a interesarse por la tauromaquia. Después, una Peña Taurina de Albacete le invitó a un tentadero y allí, pese a no haber toreado ni siquiera de salón, dio sus primeros muletazos, no sin llevarse algún que otro revolcón. Destacó por su valentía, lo que llamó la atención de Alfonso del Toro, que había sido novillero y que una lesión en un codo le obligó a abandonar su carrera. Al ver a Hernando, decidió ayudarle y pronto comenzaron a entrenar en el parque de El Retiro (Madrid).

Francisco Salamanca, Gonzalo Santonja, Jaime Pérez, Pablo Pastor, Jorge Fajardo y Andrés Hernando. / KAMARERO
Francisco Salamanca, Gonzalo Santonja, Jaime Pérez, Pablo Pastor, Jorge Fajardo y Andrés Hernando. / KAMARERO

Para repasar la biografía del diestro de La Velilla es imprescindible nombrar al crítico Pablo Pastor, quien ha escrito y compartido buena parte de su trayectoria. De hecho, entre innumerables publicaciones, el cronista recopiló los momentos más destacados de Hernando en un suplemento especial en El Adelantado de Segovia que vio luz en 2012, con motivo del 50 aniversario de alternativa del torero. En el mismo, Hernando explica a Pastor que cuando llegaron las primeras novilladas “cortaba orejas y rabos todas las tardes, a base de jugármela: la verdad es que me arrimaba una barbaridad”.

El debut con picadores llegó el 24 de junio de 1956 en Chinchón (Madrid). Después se presentó en el barrio madrileño de Carabanchel, en la plaza de Vistalegre, donde “estuve bien y me repitieron hasta cuatro veces”. A partir de ahí, fue apoderado por Domingo Dominguín con el que adquirió bagaje y el 6 de julio de 1958 se presentó en Las Ventas. Según reconoció Hernando, que había recibido hasta tres cornadas de forma previa a su debut en la Monumental madrileña, “no era el momento propicio, ya que no estaba del todo preparado, pero se empeñó y por mi parte hice un esfuerzo tremendo”.

“No salieron las cosas como a mí me hubieran gustado”, resumió; y explicó: “Por entonces yo llegaba con ambiente tras triunfar en Vistalegre, Barcelona y Zaragoza. En Las Ventas esa tarde puse el cartel de ‘no hay billetes'. Casualmente, ese día Victoriano Valencia cuajó su famosa faena al novillo ‘Carpeto', de Palha, y la gente salió hablando de él. Fechas después, toreé otra tarde con Luis Alfonso Garcés quién realizó dos enormes faenas cortando tres orejas. La verdad es que no tuve suerte en Madrid: actué en cinco novilladas sin cortar una sola oreja”. Por ello, “decidí cortar y retirarme”, al estar “decepcionado y absolutamente falto de moral y motivación”.

Con tiempo para reflexionar y meditar, tomó la decisión de volver con una nueva dimensión. “No podía ser un fracasado, mi carrera no podía ni debía terminar así”, recogió Pastor en palabras de Hernando, que buscó lo que quizá hasta el momento le faltaba: “El fundamento de mi forma de pensar y profundizar en conceptos humanos y toreros, se basaba en entender que por encima de todo estaba el sentimiento: tenía valor y me arrimaba como pocos, pero no lo sentía. Un torero tiene que expresar sus sentimientos, comunicarlos a través de la tauromaquia propia. Cuando ese sentimiento, además transmite fuera de tu propio halo, llega al aficionado, Cuando estás convencido, si te coge el toro, incluso no te hiere. La cornada va en el pensamiento. El toro sabe muy bien a quién tiene que respetar, y por eso se somete. Para mi entender, el valor está en la cabeza, en la mentalización”.

Antes de dar el salto al escalafón superior, en 1961 cosechó importantes triunfos en plazas como Segovia, Cantalejo, Cuéllar, Santa María la Real de Nieva, Logroño, El Escorial (Madrid) o Orihuela (Alicante). El 10 de junio de 1962 se presentó en Sevilla, en una cartel completado por Curro Montenegro y José Morán ‘Facultades', donde cortó una oreja; lo que le llevó a hacer tres paseíllos en la Maestranza en las semanas previas a su doctorado.

ALTERNATIVA EN SEGOVIA (1962)

Tras la grata impresión que causó en la afición sevillana en el cierre de su etapa como novillero, tomó la alternativa el 1 de julio de 1962 en la plaza de de Segovia, en una tarde que el crítico taurino de El Adelantado por entonces Ángel Fernández Pacheco resumió como ‘Sensacional éxito de Andrés Hernando', al cortar hasta tres orejas y un rabo. La ceremonia del diestro de La Velilla contó con la presencia de Victoriano Valencia como padrino y Santiago Martín ‘El Viti' de testigo, y el toro fue de la ganadería de Arranz y llevó el nombre de ‘Generoso'. Al primero de su lote, le cortó una oreja y dio dos vueltas al ruedo ante “el entusiasmo del cónclave”. El astado que cerró plaza, ‘Escopetero', de Vicente Charro de Murga, fue el “toro del escándalo”, al que el segoviano recibió con “cuatro verónicas inmensas” a base de “temple, mando y ajuste”. “Aquí hay torero”, decían desde los tendidos. Según apuntó Fernández en la crónica, aquella faena fue “todo un curso de toreo preparatorio”, “un dechado de aciertos que se aclamaron constantemente”. Destacó por “las series de naturales, redondos, adornos y molinetes”. Una actuación que le llevó a pasear dos orejas y un rabo en hombros hasta el hotel.

En 1963, aunque Sevilla se guiaba más por el arte del rejoneo con los hermanos Rafael y Ángel Peralta como principal reclamo y aunque la corrida del Domingo de Resurrección todavía no tenía la trascendencia actual, Hernando fue anunciado el 14 de abril en esta fecha, junto al jinete Ángel Peralta y los diestros Rafael Pedrosa y José Julio con toros de Lisardo Sánchez. Aquella temporada dejó faenas de calado en plazas como Figueras (Gerona) o Palma de Mallorca hasta que el 5 de septiembre sufrió una grave cornada en Barcelona de un toro de Miura.

LA CONFIRMACIÓN Y EL ÉXITO DE LA BENEFICENCIA (1964)

Tras un proceso de recuperación y preparación, confirmó alternativa el 29 de marzo de 1964 en Las Ventas (Madrid) de manos de Antonio Medina y en presencia de José María Montilla, con el toro ‘Bellaquito' de la ganadería de Salvador Guardiola. Repitió el 23 de junio en la Beneficencia al lado de Gabino Aguilar y Manuel Benítez ‘El Cordobés'. Logró cortar dos orejas al primer astado de su lote de Atanasio Fernández. “La plaza entera aclama al torero de Segovia”, extrajo de aquella tarde Pastor; y continuó: “Arcos del prestigioso Acueducto fueron de su tierra fueron sus pases naturales, que no prodigó por fortuna”; para resumir: “El tirón de la fuerza del arte puro de torear se ha impuesto”. Hernando estaba ya en boca de todos y las expectativas por ver su toreo aumentaron, sobre todo entre los aficionados de la provincia; además de entre la crítica taurina. Antonio Díaz-Cañabate llegó a decir: “Cada vez me gusta más Andrés Hernando. Es un torero distinto cada vez que torea. Con buen instinto, con perfecto conocimiento, se acopla y atiende a la condición del toro. Es como un relumbre fantástico en medio de la oscuridad”.

Imagen del maestro Andrés Hernando en 1965. / El Adelantado.
Imagen del maestro Andrés Hernando en 1965. / El Adelantado.

Apenas unos días después del triunfo en Madrid, el 29 de junio actuó antes sus paisanos en Segovia capital, pero el resultado no fue el esperado por el público: pitos y bronca. No fue esa la tónica de aquella campaña, pues Hernando sumó importantes actuaciones en Málaga, Tarragona o Linares (Jaén), donde fue designado el triunfador de la feria tras cortar dos orejas y un rabo a un ejemplar de Miura. En 1965 comienza la temporada forma arrolladora y en mayo suma triunfos en Osuna (Sevilla) -tres y rabo- y Cáceres, además de obtener un trofeo en Las Ventas. El 12 de junio fue uno de los encargados de inaugurar la plaza de Brihuega (Guadalajara), junto a El Cordobés y Paco Camino, Asimismo, en este año fue el protagonista de la corrida del día de San Pedro -29 de junio-, al pasear dos apéndices, en una tarde en la que compartió terna con Antonio Borrero ‘Chamaco' y Manolo Blázquez con toros de Gamero Cívico. Ese año continuó expandiendo su nombre por diferentes sitios de España como Gerona, El Puerto de Santa María (Cádiz), Cieza (Murcia), Tarazona (Zaragoza) o Sevilla. El 16 de septiembre volvió a repetir éxito en el coso de Segovia, con tres orejas a su lote de Alipio Pérez-Tabernero, en una tarde en la que también hicieron presencia a El Viti y Manuel Cano ‘El Pireo'.

Su oficio y profesionalidad le llevaron a ser uno de los diestros más demandados entre 1966 y 1972, copando puestos altos del escalafón. La temporada de 1966 también la empezó con fuerza en Écija (Sevilla) y Vistalegre. Sin embargo, el 19 de junio en Sevilla resultó cogido de gravedad por un toro de Guardiola, que la causó una conmoción cerebral y fracturas de nariz y cadera izquierda. Pese al preocupante percance, Hernando toreó apenas diez días después en Segovia por San Pedro, con El Pireo de nuevo y Sebastián Palomo Linares, en un festejo en el que los tres se fueron de vacío. Vitoria, Gerena, Villarrobledo (Albacete), Cazalla de la Sierra (Sevilla), Ciudad Real, Bayona (Francia), Cuenca, Bilbao, Arenas de San Pedro (Ávila), Cehegín (Murcia), Albacete o Villacarrillo (Jaén) fueron las plazas que marcaron la hoja de ruta del segoviano en aquel año. En la corrida de septiembre de Segovia esta vez no estuvo presente, toreando Camino, Gregorio Tébar ‘El Inclusero' y Francisco Rivera ‘Paquirri'.

CONFIRMACIÓN EN LA MÉXICO (1967)

En 1967 llegó el momento de confirmar la alternativa en la Plaza México. Fue el 15 de enero con el toro ‘Mostachón', de la ganadería de Reyes Huerta, con Manuel Capetillo de padrino y Alfonso Ramírez ‘Calesero Chico', de testigo, que también confirmó ese día. No faltó ese año a Sevilla, donde llegó a sumar a lo largo de su carrera hasta 19 corridas, ni a Madrid, donde cortó dos orejas a un toro de Pérez-Tabernero el 23 de abril y una a un ejemplar de Samuel Flores el 15 de junio. Toreó también en la última corrida celebrada en la plaza vieja de Burgos (4 de junio). Por San Pedro volvió a estar anunciado en Segovia, aunque no pudo hacer frente al compromiso y fue sustituido por Paquirri. Navas de Oro (Segovia), Gijón, Villarrobledo, Marbella (Málaga), Cuéllar (Segovia), Santa María la Real de Nieva (Segovia), Cehegín o Morata de Tajuña (Madrid) fueron algunos de los cosos que pisó en aquella campaña.

Hernando
Andrés Hernando, con el toro ‘Potrico' de Pablo Romero en Barcelona.

INDULTO EN BARCELONA (1968)

El 23 de mayo de 1968 llegó uno de los éxitos más importantes de su trayectoria: el indulto al toro ‘Potrico' de Pablo Romero en Barcelona, el primero que se produjo en esta ciudad en 30 años. “Hernando estuvo muy torero y valiente y se adornó aprovechando la bondad de la res, a la que no la dio muerte a petición unánime del público”, recogió la crónica de agencias publicada en la edición del día después en El Adelantado de Segovia. Paseó de manera simbólica dos orejas y rabo. Momento cumbre del segoviano, que prosiguió con otros tres trofeos en Barcelona el 30 de junio de un envío de Palha. Sembró gran predicamento en Cataluña y de nuevo repitió en Gerona y Tarragona. También pasó por Segovia, Manzanares (Ciudad Real), Cantalejo (Segovia) o Santa María la Real de Nieva, entre otros ruedos.

El 11 de mayo de 1969, Hernando resultó herido en una tienta en la finca del Conde de Ruiseñeda. Se recuperó y el día 29 de junio cumplió con su ya habitual cita por San Pedro en la capital segoviana donde paseó los máximos trofeos del ejemplar de Ignacio Pérez-Tabernero que abrió plaza. Compartió triunfo con Ángel Teruel y Gabriel de la Casa. Sumó otro rabo en Valdepeñas (Ciudad Real) y en El Burgo de Osma (Soria). Las próximas tres temporada continuó manteniendo su estatus en la primera parte del escalafón.

El corte de coleta de Andrés Hernando, en su retirada en la plaza de toros de Segovia el 5 de octubre de 1974.
El corte de coleta de Andrés Hernando, en su retirada en la plaza de toros de Segovia el 5 de octubre de 1974.

LA RETIRADA (1974)

En 1973 interrumpió su actividad como torero y reapareció un año después. Tal y como mantiene Portal Taurino, el 17 de abril de 1974 “tras hacer una buena faena en la plaza de toros de Sevilla, al toro de nombre ‘Inglés', de la ganadería de Salvador Guardiola, el público ovacionó obligándole a dar la vuelta al ruedo; pero el presidente de la corrida, que tal vez creyó que no la iba a dar, ordenó la salida del quinto toro y le cortó el paseo por el anillo. La plaza, unánime, se puso de parte del torero que, en sentido inverso y por dentro del callejón, siguió dando la vuelta en medio de una gran ovación”.

Su retirada finalmente fue el 5 de octubre de ese año en Segovia, acompañado de sus paisanos y alternando con El Viti y Roberto Domínguez, con toros de Ramos Matías. El último astado al que dio lidia como diestro en activo, que brindó a su mujer, Sonsoles Aboin, y al público, llevó por nombre ‘Invitado' -quinto en el orden de lidia de aquel festejo-. Según contó Pastor, firmó una “gran faena sobre ambas manos, mostrándose con grandes facultades físicas”, que la valió para cortar dos orejas. Al término de la corrida, Hernando “compareció en el centro del ruedo, donde su padre y su hijo, Andrés, procedieron al ritual de coártale la coleta, en medio de una gran ovación”.

Julio Robles, Andrés Hernando y Antonio Chenel ‘Antoñete', en el festival de Apadefim.
Julio Robles, Andrés Hernando y Antonio Chenel ‘Antoñete', en el festival de Apadefim.

FESTIVALES DE APADEFIM (1973-1989)

A pesar de su retirada, permanece vinculado al mundo de los toros en su faceta de ganadero, con el hierro de Peñatela. Además, fruto de su solidaridad, promovió el festival benéfico de Apadefim en Segovia que siempre contó con la presencia de primeras figuras, cuya primera edición se remonta a 1973. En aquella ocasión formaron el cartel Gregorio Sánchez, Jaime Ostos, Curro Vázquez, Andrés Vázquez y Hernando. Esta cita se repitió anualmente hasta 1987 -año en el que tuvo que hacerse en una plaza portátil en el barrio de Nueva Segovia-, siendo la última celebración en 1989 con un total de 16 festivales destinados para causa.

Participaron también a favor de Apadefim Diego Puerta, El Viti, Domínguez, José María Manzanares, Paquirri, Camino, Teruel, Palomo Linares, Fernando Lozano, Rafael de Paula, Julio Robles, Antonio Chenel ‘Antoñete', Curro Romero, José Cubero ‘Yiyo', José Luis Palomar o los rejoneadores Manuel Vidrié o João Moura, entre otros. Por otro lado, también fomentó festivales taurinos para el Asilo de personas mayores de Morata de Tajuña (Madrid), localidad de la que es considerado ‘hijo adoptivo'.

Andrés Hernando -de gris- recibe un homenaje en la plaza de Ávila el pasado octubre por sus 60 años de alternativa. / ICAL
Andrés Hernando -de gris- recibe un homenaje en la plaza de Ávila el pasado octubre por sus 60 años de alternativa. / ICAL

60 AÑOS DE ALTERNATIVA (2022)

En octubre del 2022 cumplió 60 años de alternativa y recibió un emotivo y caluroso homenaje por parte de aficionados de su Ávila adoptiva, organizado por la Peña Taurina Abulense. Hernando agradeció el “afecto, cariño y simpatía”, según a la Agencia EFE; mientras que el consejero de Cultura de la Junta de Castilla y León, Gonzalo Santonja, destacó en ese acto el “merecidísimo homenaje a uno de los toreros legendarios de la segunda mitad del siglo XX”.