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Pepe Álvarez (c) comparece ante los medios junto a Faustino Temprano (i) y José Luis Martí (d).

El secretario general confederal de UGT, José María Álvarez, defendió ayer la reforma laboral pactada por los agentes sociales y ratificada por el Congreso al ser una “reforma positiva” que “enmienda a la totalidad” la anterior del Gobierno de Rajoy.

Pepe Álvarez aclaró que los sindicatos “no se han quedado cortos” en sus demandas, ya que la reforma intenta enmendar algunos de los aspectos más nocivos de la anterior legislación al combatir la precariedad y la temporalidad. “Es una reforma de fondo”, destacó.

Álvarez no dudo en señalar que los partidos de izquierda que decidieron oponerse en el Congreso a la reforma “cometieron un error”. De esta forma, cree que estas formaciones “van a quedar mal ante los trabajadores porque se va a ver pronto los efectos” positivos de la medida.

Sobre las críticas dirigidas a la poca ambición de la norma, Álvarez destacó que “queda una parte que no hemos discutido, todo lo que tiene que ver con el despido”, pero añadió que esta ausencia no invalida la gran relevancia de la reforma en otros ámbitos y su impacto en la mejora de las condiciones de los trabajadores. Según el secretario general, esto deberá ser abordado en futuras negociaciones, siendo el siguiente “escalón” en la recuperación de derechos laborales.

Sobre estos beneficios, el secretario general de UGT destacó “grandes avances” en tres parcelas: los convenios, la contratación y los ERTEs.

Sobre el primero de los puntos, destacó que ahora los convenios cuentan con un carácter indefinido, no desapareciendo al cabo del tiempo salvo hasta que se suplante por otro nuevo. Esto ayudará, según Álvarez, a afrontar las negociaciones con mayor tranquilidad al no prescribir la validez de estos hasta la entrada en vigor del siguiente. Además, el convenio del sector prevalecerá al de empresa siempre que mejore las condiciones.

En este punto quiso acordarse de las empresas multiservicios, a las que acusó de ser sociedades creadas para rebajar salarios, creando “dumping social” a la hora de presentarse a los concursos públicos. Álvarez destacó que los aumentos de salarios en este tipo de empresas “ya está pasando”, afectando a “centenares de miles de trabajadores”.

Sobre el segundo punto, destacó la reducción de los tipos de contratos, que queda en seis cuando antes se podían contar hasta 40. Señaló las limitaciones que se realizan en los contratos temporales y en los de formación, que “permitirá acabar con la explotación en la que vivían miles de jóvenes en nuestro país”. “Los contratos becarios pasarán a la historia”, añadió con rotundidad.

Según sus previsiones, destacó que “en menos de un año” se debería rebajar “la tasa de temporalidad cerca de 10 puntos, desde 25 a 15 puntos”. “Los que dicen que esto no va a tener trascendencia les va a crecer la nariz como a Pinocho”, manifestó.

Por último, destacó la “normalización” de los ERTEs, añadiendo “un instrumento de flexibilidad” que permitirá a los empresarios recurrir a esta herramienta en caso de necesidad y no tener que optar por los despidos.

Por último, comentó la negociación de Salario Mínimo Interprofesional y señaló que esta “no debería ser compleja ni larga”. “El Gobierno adquirió un compromiso con los sindicatos” para subir el SMI a 1.000 euros, así que espera que se haga “cuanto antes”.