Esther García es la directora de producción de la compañía de Almodóvar, ‘El Deseo’, desde 1986. / E.G.
Esther García es la directora de producción de la compañía de Almodóvar, ‘El Deseo’, desde 1986. / E.G.

Aunque su camino se alejó de Segovia en los años 60, para la productora Esther García, es su pueblo natal, Cedillo de la Torre (Segovia), el que le aferra a la tierra. Su trabajo no solo le ha llevado a triunfar en el panorama nacional, también en el internacional. Hace más de 45 años que se adentró en el mundo del cine. Ya ha perdido la cuenta de las películas, series y documentales que ha producido. Ahora añadirá a su currículum ‘Madres paralelas’, el nuevo largometraje de Almodóvar, con quien trabaja desde 1986, que estrenarán este viernes.

Hace años que es una de las mujeres más reconocidas del cine español. Pero, ¿cómo fueron sus inicios?

— En los años 60, mi familia emigró de Segovia a Villaverde Alto (Madrid). A través de las asociaciones culturales de la época, conocí a un compañero que era regidor de cine. Él estaba haciendo la película ‘Pim, pam, pum… ¡fuego!’, de Pedro Olea. Me llamó por si le podía sacar de un atasco porque necesitaban presentar pronto unos documentos. Les hice ese trabajo y, cando estábamos acabando, les pedí si me dejaban ver un rodaje. Quedé fascinada con lo que vi, con cómo funcionaba un equipo de trabajo. Desde ese momento, quise pertenecer a esa familia.

¿Y cómo logró hacerlo?

— Luché por ello. No era sencillo porque en aquel entonces no había escuela de cine y la manera de formar parte de los equipos de trabajo era muy dependiente de que tuvieras una vinculación estrecha con alguien. Trabajé todo lo que pude hasta que entré en el sector con mi primera serie: ‘Curro Jiménez’. A partir de ahí, fui consolidando mi posición con diferentes proyectos.

Ahora no solo tiene una carrera consolidada, sino que ha destacado por el desarrollo de un modelo de producción asociado a la independencia autoral.

— Todos los productores queremos que las películas tengan una carrera comercial que nos permitan volver a hacer otra. Pero no todas las películas tienen esa vocación. El mundo es más rico si hay variedad y no solo hay un tipo de cine cuyo propósito sea únicamente comercial.

¿Esto trata de ponerlo en práctica como directora de producción de ‘El Deseo’ (productora de Almodóvar)?

— Desde ‘El Deseo’ hemos encontrado una línea editorial muy abierta en la temática, siempre con el objetivo de hacer películas que interesen por su contenido y que no necesariamente sean entretenimiento, también que planteen temas incómodos, que hagan pensar, que permitan a los creadores hablar desde el fondo de su alma o remover conciencias.

Desde 1986, trabaja con Pedro Almodóvar. ¿Qué supone formar parte de ‘la marca Almodóvar’?

— Me siento parte de ‘El Deseo’ y familia de Pedro y Agustín. Llevo más tiempo aquí que sin ellos. Almodóvar es un sello mundial, que se asocia a la independencia, al valor artístico, a la calidad y a un adjetivo: ‘almodovariano’. Ha sido definitivo en mi desarrollo personal y en la contribución que hemos hecho desde esta compañía a que otros autores hayan podido llevar a cabo sus obras.

¿En algún momento ha sentido presión por formar parte de esa familia?

— Presión y responsabilidad siento todos los días. Siento que todas las decisiones que tomamos van, de alguna manera, a contribuir a cambiar la vida de alguien. La elección del proyecto es definitiva y esto es lo que hacemos los productores. De vez en cuando, también tengo la duda de si la decisión habrá sido adecuada.

Por el momento, sus elecciones están siendo muy acertadas: ha ganado seis Goyas.

— Los compañeros que han votado para que lo obtenga, también han acertado. No se puede decir que la película que ha ganado más Goyas sea la mejor. Pero si los Goya son la muestra, pues digamos que sí (bromea). Estoy convencida de que hay películas buenísimas que no han tenido tanta suerte.

La producción de largometrajes no está pasando por su mejor momento, sobre todo, porque la explotación en salas ha sufrido muchísimo con la pandemia

Cuando su trabajo se premia, ¿aumenta la satisfacción?

— No siempre, a veces los premios son una pesada carga. Es un reconocimiento al trabajo, pero no la garantía del éxito. Estoy orgullosa de todos los premios que tengo. Todos trabajamos para que las películas sean premiadas, unas veces con la taquilla, otras veces con premios o con un reconocimiento en la crítica.

¿Y cómo ve el panorama de la producción en España con las nuevas plataformas digitales?

— Se está haciendo más audiovisual que nunca y esto se lo debemos a las plataformas digitales, porque contribuyen a que muchos creadores, guionistas, equipo técnico… tengan trabajo y es maravilloso. Pero es verdad que la producción de largometrajes no está pasando por su mejor momento, sobre todo, porque la explotación en salas ha sufrido muchísimo con la pandemia, que ha contribuido a que el espectador se haga un consumidor compulsivo en casa. Todos sentimos que estamos entrando casi en otra era, hay algo de fin de un periodo, aunque estoy convencida de que las salas no van a desaparecer.

¿Echa en falta más mujeres productoras?

— Sin duda. El cine es un reflejo de la sociedad. Faltan mujeres en puestos directivos y creativos. En producción, afortunadamente, hemos crecido bastante. Pero hay otras disciplinas del cine en las que el crecimiento es lentísimo. A las mujeres no se les da la oportunidad de dirigir.

Lo que sí que es un hecho es que cada vez se habla más y mejor del cine español.

— Estoy completamente de acuerdo. Creo que el cine y las series españolas están adquiriendo una posición internacional muy importante. Hay otros grandes directores españoles como Amenábar, Bayona o Isabel Coixet.